CAPITULO 24

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Jungkook suspiró cuando el lobo lamió su vientre. El lobo-Jimin le dio un empujón, y cayó de espaldas en el piso con un suspiro, completamente sumiso.

El lobo estaba sobre él, plantando sus patas a cada lado de Jungkook. Lo lamió por el cuello, bajando en lentos, largos y ásperos, lenguetazos, abriéndose paso hacia la parte inferior del cuerpo de Jungkook.

Cada lamida se sentía mágica. Su piel cosquilleaba, y la sensación fue directamente a sus bolas, apretándolas contra su cuerpo.

El pene de Jungkook se levantó estaba en su vientre, la pre-eyaculación se presento en Jungkook. Pasó un dedo a través de eso y se lo ofreció al lobo. Jimin lo lamió, y luego bajó la cabeza para probar el pene de Jungkook.

Jungkook gritó, la sensación de la lengua áspera de su compañero sobre su pene era demasiado de soportar. Pero Jimin no se detuvo. A pesar de los gritos de Jungkook, Jimin trabajó el eje, con largas lamidas y luego se movió sobre sus bolas, acariciándolas al meter su nariz en estas, mientras Jungkook doblaba las rodillas y separaba las piernas un poco más, olfateando y lamiendo y conduciendo a Jungkook a enloquecer de placer.

Jungkook agarró su pene y bombeó.

-Lámeme Jimin. Más-  Levantó su pene para que el lobo lamiera la cabeza.

El lobo la lamió mientras Jungkook se acariciaba, y entonces el mundo explotó, corriéndose con un grito.

Blancas cuerdas fueron disparadas al aire, pintando su vientre y el pelaje del pecho del lobo.

-¡Oh Jimin! Oh, maldita sea. Eso fue tan perverso.

Jungkook jadeó mientras su corazón regresaba a la normalidad.

El lobo se sentó, y lamió el viscoso esperma en su abrigo. Jungkook sintió la vibración en el aire, cerró los ojos, y cuando los abrió, Jimin se arrodilló sobre él, era hombre de nuevo.

-Oh, bebe lo que tú me haces a mi.

Jimin empujó las piernas de Jungkook aparte, enganchó las rodillas de Jungkook sobre sus hombros, y frotó el semen de su pecho a lo largo de su pene para facilitar el camino. Luego se hundió en Jungkook con un gemido.

-¡Cogeme!-  Jungkook gritó cuando Jimin se abría paso en su interior.

Con cada empujón, Jimin se retiraba casi por completo, y luego se hundía solo un poco más profundo. Y con cada empuje, rosaba sobre el punto interior de Jungkook, estallando en llamas.

-Sí, más duro.

Jungkook lanzó un gruñido, cuando las caderas de Jimin lo embistieron y sacudieron. Jimin envolvió sus brazos alrededor de los hombros de Jungkook, inclinándose sobre él hasta que pudo reclamar la boca de Jungkook.

Se besaron mientras Jimin lo cogia, y Jungkook pensaba que no podría conseguir nada mejor que esto.

Nunca.

Ninguno de los chicos había cogido alguna vez de esta manera, con un hombre, con un hombre lobo. Con un compañero.

Cada vez que Jimin cogía a Jungkook, sentía que lo estaba reclamando, diciéndole, sin las palabras: «Tú me perteneces», «eres mío».

Jimin rompió el beso y miró a los ojos a Jungkook. Algo se ocultaba allí, justo debajo de la suavidad, una sed ardía. Jungkook sabía que nunca podría saciarla. Quería alejar la mirada, pero en el último momento, Jimin tomó su boca en un duro beso. Su lengua lo invadió y Jungkook era suyo, derritiendo toda resistencia con su cuerpo.

Jungkook se corrió de nuevo, pero esta vez, todo lo que pudo dejar escapar fue tan solo un gemido, tenía mucho miedo de aullar de dolor por eso, por saber que nunca sería suficiente para Jimin.

Jimin se corrió, rompiendo su beso para aullar su placer cuando se enterró profundamente en el interior de Jungkook y se vació.

Calor llenó a Jungkook. Esto tendría que ser suficiente.

Jimin salió de Jungkook y tiró de él apretándolo contra su pecho.

Jungkook movió su trasero en su lugar contra su compañero. Cerró los ojos y suspiró.

-Nada de eso. Vamos a la cama- Jimin se echó a reír, le dio una palmada en la cabeza y en las pompas, y se levantó.

-No. No quiero- Jungkook hizo un puchero, tenía la intención de quedarse donde estaba.

-A la cama, muchacho-  ordenó Jimin.

Cuando vio que Jungkook no se movía, gruñó, recogió a Jungkook en sus brazos y lo llevó a la cama.

Jungkook sonrió. Había conseguido lo que quería de Jimin, y Jimin lo sabía.

-Suéltame-  ordeno Jungkook moviéndose y con un gesto engreído.

Jimin frunció el ceño, lo abrazó firmemente, y luego lo dejó caer sobre la cama.

Jungkook chilló mientras caía, luego rebotó.

Una vez que el hombre se había acostado, se acercó, agarró por la cintura a Jungkook, y tiró de él hacia su pecho. No le preguntó, simplemente lo hizo. Jungkook podría haberse sentido menospreciado, pero lo que sintió fue un maravilloso sentido de pertenencia a este hombre.

-Vamos a dormir una siesta. Cuando nos despertemos, te alimentaré-  su aliento alborotaba el cabello de Jungkook -voy a estar muy hambriento para entonces.

Jungkook asintió y puso sus manos sobre el brazo de Jimin.

-Nam Joon probablemente enviará algo de buena carne mañana, y tendremos la mejor cena que jamás hayas tenido- prometió Jimin.

-Si tú cocinas, estoy seguro que será maravillosa.

Jimin se echó a reír.

-Eres fácil de complacer.

Jungkook se encogió de hombros.

Todo aquí era mucho mejor que en su harén.

No era difícil disfrutar de las ventajas de ser el compañero de lucha de jaula de un hombre lobo. Sobre todo de un campeón como Jimin.

Cerró los ojos, seguro y cálido en los brazos de su compañero.

Cerró los ojos, seguro y cálido en los brazos de su compañero

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