iv

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A Door Into the Dark
Part II

   ❝Alec...❞    

Como acto de reflejo la daga se posó en la garganta del chico, este comenzó a reír y con su mano bajo la daga, la hibrida ni siquiera se había preocupado en poner resistencia ante este acto

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Como acto de reflejo la daga se posó en la garganta del chico, este comenzó a reír y con su mano bajo la daga, la hibrida ni siquiera se había preocupado en poner resistencia ante este acto. Su padre ya la hubiese regañado por quedarse paralizada en un momento como este, todo eso de no bajar la guardia se había esfumado con solo ver a aquella persona. Ambos se quedaron mirando hasta que ella desvió la mirada y sonrió, guardo la daga y cruzo sus brazos.

— Te creía muerto, Christoffer. —dijo la chica volviendo a su actitud déspota—Tal parece que los muertos caminan entre nosotros.

— Eres la más indicada para hablar de ellos, ¿no? —la castaña volteo a verlo y le guiño un ojo, ganándose una sonrisa del muchacho de ojos oscuros, quien no podía negarse encontrar la actitud de la Petrova atractiva.

— Morir no está en mis planes.

— Y menos por una piedra, ¿verdad? —exclamo con diversión, la paciencia de la hibrida comenzaba a decaer a medida que este hablaba— Déjame hacerte una pregunta, ¿cuantos cuerpos más tienen que haber para que tú vivas?

Katherine lo miro con el ceño fruncido, movió su mano y el cuerpo de Christoffer salió disparado hacia una de las paredes.

— Basta de cordialidades, cariño. —en un rápido movimiento la daga se clavó en el hombro del castaño— ¿Qué es lo que quieres?

— No pienso hacerte daño si es lo que piensas. —respondió mientras sacaba la daga de su hombro— Te lo prometí, ¿recuerdas?

— No cumpliste tu promesa, ¿recuerdas?

— Lamento eso —sonrió—, toma mi visita como un favor. —lanzo la daga en dirección a la castaña, pero esta la detuvo a unos centímetros de su rostro, la sonrisa de Christoffer se ensancho mientras caminaba hacia ella— Al parecer Alessia te dejo una herencia.

— No sé de qué hablas.

— No te hagas la tonta conmigo, Katherina. —exclamo— Déjame ayudarte con tu magia, te enseñaré cosas que Magnus Bane no hará.

— No necesito de tu ayuda. —respondió la chica con tranquilidad.

— La necesitas. —volvió a decir— Tu magia es tan atractiva... para cualquiera, incluso para alguien tan poderoso como yo.

— ¿Piensas robarla como los otros? —pregunto y sonrió— Que mi muerte no sea dolorosa, por favor.

— Ya quisieras tu que yo fuera tu asesino, lastimosamente si te toco un cabello tu ángel guardián vendrá por mí... aunque ya no es tan ángel.

— Déjate de juegos

— No lo sabes, ¿verdad Katherina? —el silencio que le otorgó la castaña fue suficiente para que Christoffer se acercara a ella y le tomara por la cabeza. Los ojos de Katherine se volvieron negros.

Los ojos de la castaña se volvieron a abrir, toco su cabeza y se sentó en el suelo, no sabía que había pasado, pero si sabía de quien era la culpa, movió su cabeza buscando ese maldito brujo, pero ahora estaba sola en aquel sitio, su cabeza no dej...

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Los ojos de la castaña se volvieron a abrir, toco su cabeza y se sentó en el suelo, no sabía que había pasado, pero si sabía de quien era la culpa, movió su cabeza buscando ese maldito brujo, pero ahora estaba sola en aquel sitio, su cabeza no dejaba de traer imágenes de la mujer de aquella visión, miro a todos lados y se agacho a recoger la daga que se había caído al piso.

¿Por qué le había llamado ángel guardián? No entendía a qué se refería con lo de ángel guardián, aquella imagen no fue lo suficientemente clara como para averiguar algo, sabía que aquel brujo hacia eso con el único fin de molestarla, y vaya que lo había conseguido. Algo que si podía reconocer fue el lugar, aquel bar había sido uno de los muchos lugares a los que ella iba cuando estaba en Londres junto a su hermano. Colin y Katherine eran los principales elegidos cuando se trataba de infiltrarse con los mundanos y ese era uno de los bares a los que fueron en su misión en Reino Unido, su hermano amaba ir a aquel lugar, cuando fue transferido al Instituto en Londres, si no estaba entrenando o en alguna misión, muy seguramente estaba en aquel lugar disfrutando de un buen vaso de whisky.

Omitiendo aquel detalle, cuando vio aquella silueta sintió como si ya la hubiese visto, como si la conociera, pero por supuesto, ella no podía reconocerla por el poco tiempo que pudo estar ahí, odiaba a Christoffer y sus ojos. Salió de aquella habitación y camino por el lugar hasta encontrar una puerta por donde pudo salir y se sumió a las calles de la transcurrida ciudad de New York, al parecer su pasado comenzaba a perseguirla.

Para cuando Katherine tenía dieciocho, ella y Halston habían dejado Bulgaria para poder ir a Noruega en una misión. Al parecer un aquelarre de brujas había sido asesinado, los pocos que quedaron vivos no recordaban nada y aun que aquello no era parte de su misión, la castaña decidió ayudar a los brujos, quizás ese fue el error más grande por que encontré a Christoffer Leblanc, quien, para aquellas pocas brujas vivas era el propio demonio. Katherine ignoró todas aquellas advertencias y se vinculó. La hibrida sabía que él había sido el culpable de los asesinatos, y aun sabiendo que la magia negra lo había consumido, lo enfrento, pero el huyo dejándola al borde de la muerte.

Era una digna historia para contar en un futuro, algo que le sorprendió a su Parabatai fue que cuando la interrogaron y ella negó haber conocido a aquel brujo, aun después de todo lo que paso, ella lo había defendido, la locura más grande e irracional que había cometido Katherina Petrova, defender a aquel demonio.

La híbrida soltó un suspiro y maldijo a aquel brujo, saco su celular y de contesto la llamada que había interrumpido sus pensamientos.

— ¿Dónde estás? —fue lo primero que dijeron al otro lado de la línea, Katherine rodo los ojos.

— Hola a ti también, tuve un percance, voy para el instituto. —respondió, pero entonces se detuvo— ¿Por qué? ¿Qué paso Izzy?

— Tienes que venir rápido. —respondió— Alec... él piensa usar unas adamas

— Creí que solo las hermanas de hierro tenían acceso a ellas.

— La madre de Luke es una.

— Intenta parar a toda costa a Alec o de retrasarlo. —exclamo la chica comenzando correr— Voy para allá.

Ahora mismo se odiaba por haberse ido tan lejos del instituto por algo que había resultado en problemas, mientras corría por las calles, lo único que Katherine pensaba mientras corría hacia el instituto era en que Alec es un completo estúpido por hacer cosas como esas, él era el primero en negarse a todo lo que le pusiera a ella en peligro y ahí iba el cometiendo estupideces.

Usar una de las adamas podía ser riesgoso, todos lo sabían, incluso había sido el mismo quien le había comentado de los riesgos que se podía llegar a tener si se usaba una de ellas, pero al parecer ya había olvidado todas las advertencias que el mismo había hecho. Tras varios minutos corriendo y volviendo a maldecir a cualquiera que se e viniera a la mente llego a la entrada del instinto y como alma que lleva el diablo corrió hacia la habitación de Alec, varios ojos se posaron en la chica que solo corría por los pasillos del instituto.

Al entrar a la habitación lo único que sus ojos pudieron ver fue el cuerpo de Alec moviéndose de tal manera que parecía que convulsionaba y luego quedarse quieto.

— Alec...

Paralyzed [2] ➳ Alec LightwoodDonde viven las historias. Descúbrelo ahora