Reencuentro

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Había transcurrido cerca de dos meses desde que el kazajo partió a su país, a pesar de que Kazajistán y Rusia son países vecinos el kazajo no había podido arreglar un fecha exacta para ir a ver a su preciado amigo. Claro que la tecnología los mantenía unidos, no solo los whatsapp, largas videollamadas se daban entre los jóvenes, ambos conversaban de cuantos temas se les venía en mente, pero siempre había algo que poder compartir.

Fue cerca del tercer mes que Otabek había logrado desocuparse y comprar el tan ansiado boleto hacia Rusia, sería una sorpresa para su amigo.

Yuri se encontraba en su departamento en San Petersburgo, como cada mañana tenía entrenamiento con Yakov. Sin embargo esa mañana fue diferente.

Lilia se lo había advertido hace unos días.

Soltó un jadeo cuando al fin pudo sentarse en la cama.

Su cuerpo estaba caliente, sus ojos vidriosos y sobre todo cierta humedad en su parte intima. Apoyándose en la pared logro llegar hasta donde yacía su mochila, su entrenadora le había comprado una caja de supresores, con las manos temblorosas logro sacar una de las pastillas, volvió a sentarse en la cama y con el agua que yacía en su velador trago el supresor.

No contento se desvistió lo más rápido que pudo, abrió la regadera y se metió bajo el chorro de agua fría.

Se sentía mucho mejor.

Cerca del medio día se sentía mejor, claro que el calor estaba presente pero era soportable, lo que si nunca iba a terminar de agradarle era esa lubricación que tenía en esos días.

Con pesar trato de olvidar la charla de omegas y alfas que había recibido por parte de Lilia, la cual no había escatimado en detalles.

Soltando un bufido sirvió el trozo frito de res sobre el arroz y camino hasta la mesa que hacía de comedor, se sirvió un poco de agua. No tenía ganas de cocinar y le bastaba con su improvisado almuerzo. Misha se refregaba en su pierna ronroneando, el gato ya había sido alimentado horas antes, quizá solo buscaba afecto, para su mala suerte su dueño estaba más preocupado en devorar la carne.

El sonido del timbre logró que el rubio dejase su comida, con la servilleta se limpió las manos, grande fue su sorpresa al ver a través del ojo de pez a su amigo. Con rapidez abrió la puerta.

Otabek llevaba una sutil sonrisa en los labios y un pequeño presente para el rubio, sin embargo toda palabra murió en su garganta cuando el dulce, extremadamente dulce aroma del omega lo golpeo de lleno.

─¿Otabek? ─

─Y-Yuri─ Inmediatamente el kazajo llevo su antebrazo a su rostro cubriendo su nariz y retrocedió ─ E-estas en celo─ El rostro del rubio enrojeció ─ Entra y cierra la puerta por...favor ─

─Yo...debiste avisar que venias─ Hablo el menor al otro lado de la puerta.

─Quería que fuese una sorpresa─ Hablo el kazajo aun tapando su nariz, vaya que el aroma del menor era demasiado fuerte, no lo demostraba pero su alfa interior estaba inquieto, demasiado. ─ Dejare el presente al pie de la puerta, lo más prudente será que vuelva en una semana─

─¡Acabas de llegar! ─

─No me iré de San Petersburgo Yuri, mi entrenador esta en Rusia, entrenaré los próximos tres meses aquí ─ Un suspiro de alivio abandono los labios del ruso.

─Está bien, nos vemos en una semana Beka─

Si había algo que odiase el ruso era su jodida semana de "debilidad"; porque ni loco pronunciaría celo, esa era su peor semana en el lapso de tres meses y según Lilia serían más pesados hasta que llegase a los dieciocho años, cuando su cuerpo termine de madurar. ¡Ah ser un omega era tan difícil! ¿Por qué no pudo nacer como un alfa? La vida sería más sencilla.

~A.G.A.P.E~An angel gets an empty promise #PremiosKatsudon2017Read this story for FREE!