9. Two ''bears'' on a wire.

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Una fría noche, una luna llena, dos personas amándose en silencio, era algo tan curioso y simplemente lindo. 

A Freddy siempre le habían implicado el típico cuento de hadas, él nunca se lo tragó, claro. Un pequeño rayo de luz entró por la ventana, haciendo que el castaño abriera poco a poco sus ojos, algo cansado y aún un poco dormido, se talló sus ojos e intentó levantarse, pero unos brazos que le rodeaban la cintura le detuvieron.

-Buenos días, princesa.-Le susurró Fred con algo de cariño, haciendo que el menor soltara una pequeña risita con un leve sonrojo en sus mejillas.-Buenos días, señorito perfecto.-Le respondió mientras dejaba que Fred le abrazara, las cálidas manos del pelinegro le hacían desear quedarse todo el día en la cama, abrazándole. Ese calor que sentía al estar con el pelinegro, esos brazos tan protectores, esas palabras tan dulces, era lo que Freddy adoraba de Fred, y adoraba un montón de cosas más. Sí, muchas y muchas cosas más...

-¿Qué tal dormiste, hermoso?-Fred preguntó aún abrazando al contrario por su cadera, deseando besar esos labios, deseando explorar el ser del castaño, deseando escuchar sonidos que nadie más podría, estaba deseando ver partes del castaño que sólo él podría ver..., pero debía clamarse, era temprano y aparte a penas había logrado que Freddy aceptara sus sentimientos, sólo estaba esperando el momento perfecto para declararse al oji-azul. Más sabía que no sería nada fácil, de hecho, sería increíblemente difícil. Los negros y algo perturbadores ojos de Fred, se iban poco a poco volviendo más humanos, y tal vez no se notara tanto, pero.... ¿Por qué Fred tenía esos cambios tan repentinos? Había cambiado del 

-Mmm, pues bien,  dormí perfecto, aunque... no tengo ganas de hacer nada.-Freddy soltó una risita tierna, mientras se volteaba para poder ver a Fred a la cara y acurrucarse más junto a él.  El pelinegro le observo, admirando ese dulce rostro, y esos dulces ojos azules.

-¿Tú cómo dormiste, hermoso parásito?-Añadió mientras miraba los ojos del contrario, Fred sonrió mientras le daba un pequeño besito en la frente, causando que el menor sonriera aún más. 

-Pues, dormí bien, ya que dormí junto al chico más hermoso del mundo.-Murmuró con suavidad y sinceridad, logrando que el menor se sonrojara levemente, sintiendo un poco de vergüenza, ya que escuchar ese tipo de comentarios de Fred solía ser raro, ya que él era demasiado narcisista, pero que llegara a pensar eso de alguien más... Hacía que Freddy se sintiera especial y amado, de alguna forma.

-¡Fre-Fred!-Le contestó mientras su cara estaba más roja que un tomate, el contrario sonrió, satisfecho de haber causado esa reacción en él. Una picara sonrisa apareció en sus labios, esa sonrisa que hablaba por si sola, revelando cada deseo escondido. 

-¿Qué? Sólo dije la verdad.-Respondió sonriendo mientras se acercaba poco a poco al menor, Freddy sintió la respiración del pelinegro en su cara, para después sentir sus labios unirse, los labios de Freddy y Fred parecían estar quietos por un momento, pero después el pelinegro fue tomando el control del mismo, haciendo que los dulces labios del menor se apegaran con los suyos. Fred se arrimó más sobre el castaño, poniendo su mano sobre la mejilla de Freddy. Era un beso cálido y tierno, haciendo que las mejillas de Fred también se sonrojarán en un dulce color rosado, pero no tanto como el castaño. Ese beso, significaba ese cariño que sentía Fred en ese momento.

Fred se fue separando lentamente del menor, mirándole a los ojos, los ojos del castaño estaban tan brillantes, reflejaban inocencia y pureza.-Ese fue el beso de buenos días.-Dijo Fred sonriendo mientras se incorporaba en la cama, Freddy solo se limitó a sentarse junto a Fred, mientras sonreía totalmente perdido en su mundo, hubo un pequeño silencio, pero después Freddy se levantó, soltando un dulce bostezo mientras se estiraba.-Pues...¿qué vamos a desayunar hoy?-

"Tú y yo nunca fuimos dos." /F R E D D E D Y/¡Lee esta historia GRATIS!