El Domingo por la mañana me despertó mi padre con un delicioso olor de tostadas recién hechas. Eso sí que era empezar la mañana con buen pie. Mis padres me informaron durante el desayuno que se iban a ir a pasar el día fuera por lo que iba a tener la casa para mi sola. Como si lo oliera, George me llamó y me propuso un plan de película y palomitas en mi casa. Acepté rapidísimo.

 

Mis padres se  fueron a la hora acordada y George llegó, como siempre, diez minutos tarde. Había tenido el tiempo justo para equipar mi sofá con un par de mantas grandes, poner las bebidas en nuestros correspondientes vasos y hacer un bol de palomitas para cada uno.

 

A pesar de que nuestro plan principal era el de ver una película George se pasó los primeros 20 minutos de Bridesmaids, una de nuestras películas favoritas. Pausé el dvd y ni siquiera se dió cuenta de que lo había hecho.

—¡Por el amor de dios!—Grité dándole una patada por debajo de la manta.—¡No has abierto la boca desde que llegaste y no has soltado el móvil!

—Lo siento, Rob me habla.—Dijo sin soltar el maldito móvil.

—Si quieres hablar con Rob, queda con él.—Volví a darle una patada y el me inmovilizó las piernas con las suyas.—Maldito…

—¿Qué pasa contigo?—Por primera vez en la tarde apartó su mirada azul del  móvil y me miró.—No me has preguntado por él.

—¿Y porqué no me lo cuentas sin que te lo tenga que preguntar? Suelta el móvil y hablaremos cara a cara, verás que sensación tan extraña.—Extendí la mano y me dejó el móvil, lo escondí bajo los cojines con rapidez.—Cuéntame, ¿que tal con Rob?

—¡Es un amor! Desde hace dos días no hemos parado de hablar en ningún momento. Me ha contado casi toda su vida, es adorable. No sabía que trabajase contigo, por lo visto es el encargado del departamento de moda. Dice que aún no te ha visto por la oficina.

—Yo trabajo desde casa, ya sabes, escribiendo y todo ese rollo.

—Bueno, tiene 25 años, solo dos más que nosotros. Y lo que tiene entre las piernas…

—¡NO ME INTERESA!—Grité tapándome los oídos.

—Liz, creo que me he enamorado.—Cogió mis manos mientras se mordía los labios.—Se que nos conocemos de dos días pero es mi media naranja, te lo juro.

—No voy a juzgarte, no lo he hecho nunca. Pero recuerda que las prisas no son buenas.

—Lo se, ya lo he hablado con él. Lo hice justo después de hacer el amor.

—Hablar de relaciones después de hacer el amor está prohibido.—Me puse más derecha en el sofá y me acerqué a él.—Estás rodeado de feromonas y hormonas que hacen que se te nublen los sentimientos.—El móvil de George comenzó a vibrar bajo los cojines y yo, pensando que era mi móvil lo cogí pero me lo arrebató de las manos.

—¡Oh! Es un correo.—Me lo devolvió.—Bueno, estamos juntos. Somos pareja. ¿Nos das tu bendición?

—¡Por puesto! Lo único que quiero es que no sufras, por lo demás estoy encantada.

—¿Y tú qué tal? Vi perfectamente como ayer me ignorabas por nuestro precioso chat.

—Ayer pasé la tarde con Tom.

— ¡Rico!-—Se frotó las manos esperando que comenzara a contarle cosas.

—Si quieres saber algo, cómprate la revista cuando salga.

Paparazzi¡Lee esta historia GRATIS!