única parte;

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Incluso si no sabemos,

cuándo será nuestro final

Incluso si no somos capaces de vernos

porque algo ha pasado

(...)

Apóyate en mí.




SeHun conocía la mayoría de las texturas de cada objeto que lo rodeaba. Las almohadas eran suaves, así como las sabanas y los cobertores que cubrían su cuerpo y le entregaban calor durante la noche. La cama se sentía esponjosa debajo suyo al rebotar.

El piso era liso y frío, sus pies encogiéndose ante el cambio repentino de temperatura a la que se exponía al salir de la cama, tentando el piso hasta encontrar sus pantuflas y colocárselas y salir de la cama. Sus manos estirándose hasta tocar la pared.

La pared es gruesa, firme y también fría, su mano derecha se resbala a lo largo de ella, usándola como apoyo para guiarse y llegar al baño.

Ha memorizado que hay 13 pasos de distancia de su cama hasta el baño; dos pasos desde la puerta al retrete, un paso desde el retrete hasta el lavamanos, y tres pasos desde el lavamanos hasta la tina.

Desliza sus manos a lo largo del elástico de su pantalón y lo desliza lo suficiente como para realizar sus necesidades. Sus manos se deslizan a lo largo del lavamanos, y sus pies tratan de acomodarse, la alfombra debajo de él dándole una pista de donde exactamente colocarse y no tener algún accidente salpicando por ahí.

Una vez terminado, sólo tiene que estirar su brazo hasta tocar el arco de la tapa del retrete, y estirar su brazo un poco más hasta tener el rollo de papel en sus manos, tomando un pequeño pedazo y limpiándose. Colocando el papel de nueva cuenta en su lugar, y bajando la palanca al inodoro, bajando la tapa consigo dejando escuchar un pequeño estruendo dentro de la habitación.

Ahora sus piernas se mueven y dejan que el pantalón y sus calzoncillos se deslicen, mientras que sus manos (las que no se tomó la molestia de lavar) toman el dobladillo de su camisa y las alzan para quitársela. Agachándose para tomar la ropa y lanzándola hasta una esquina del cuarto, suspirando cuando el sonido de está deslizándose en el piso se oye en la habitación. No había encestado.

Ya dentro de la tina, era un paso hasta la llave de la tina, y alrededor de dos palpadas de manos a lo largo de la pared para encontrar la llave de la regadera. Ya sea para tomar ya sea el jabón, el champú, o el acondicionador, solo sería estirar su brazo hacía abajo para tomarlo de los bordes de la tina.

La cerámica debajo de sus pies se siente todavía fría, pero estos se encuentran lo suficientemente entumecidos como para encogerse ante la sensación. Sus manos se estiran hasta tomar un pedazo de la cortina y correrla hasta que siente como la luz del baño no cala tanto en sus ojos como antes.

Sus manos se estiran y tantean la pared dos veces antes de encontrar la llave de la regadera y girarla hacia la izquierda, retrocediendo ante el chorro de agua fría que empezaba a caer, estirando su mano, sosteniéndola contra el agua hasta sentir como el agua caliente empezaba a caer justo después del agua caliente.

Un paso lo separa de la regadera, ahora dejado que el agua moje su rostro y se resbale a lo largo de su cuerpo. Hay pequeñas sombras y estallidos detrás de sus ojos, colores o formas que SeHun no es capaz de interpretar, pero que trata de guiarse con ellos, creando una pequeña melodía que canta a medida que moja todo su cuerpo bajo el agua.

El amor es ciego, como SeHun | ChanHunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora