Reto 47

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Consigna: Elige una letra del alfabeto. Encuentra 5 elementos de tu habitación que comiencen por esa letra y escribe un relato sobre alguien que intenta escapar usándolos, al más puro estilo MacGyver.



ESCAPE NADA PERFECTO


Estaba de pie frente a tres sinodales, con las piernas temblando y la boca pastosa. Mis manos no dejaban de sudar y estoy segura que mis dedos tilinteando podían notarlos absolutamente todos. Aclaré la garganta como mil veces solo en la presentación, estaba un poco apenada de que ellos tuvieran que escuchar mis lamentables balbuceos y mis inentendibles argumentaciones siguientes.

Estaba nerviosa. Estaba a punto de presentar mi tesis, esa investigación en la que había trabajado casi un año. Imposible no estar nerviosa. Si no aprobaban mi tesis me quedaría sin título, y seguro me gastaría mis ahorros para los trámites de título y cédula en mucha comida.

"Hepatoxicidad por metotrexate en pacientes con artritis reumatoide" «¿Por qué diablos puse un trabalenguas en el título de mi tesis?» quise golpearme internamente. Con los nervios que tenía seguro que me trabaría. 

No tardaría en entrar en pánico. Yo era su presa favorita. 

«Lo estás pensando mucho» —me hablé en tercera persona porque cuando otros me regañan suelo hacer más caso que cuando me reprendo a mí misma— La había nombrado tantas veces que no había cabida a errores. O eso se suponía, porque no fue hasta mi tercer intento que el título salió correcto, más no por ello entendible. Y mi estómago se unió a la amplia gama de malestares que estaba sintiendo ya. 

Estaba cayendo en sus garras.

Miré a mis espectadores: mi familia y los tres sinodales. Mis padres sonrieron e hicieron ademanes intentando alentarme. Les sonreí, tal vez. Los sinodales no sonrieron, solo me miraron fijo y uno de ellos llevó la mirada a su mano sobre la mesa. «Dios mío, está contándome el tiempo» Ahora también estaba presionada. 

Había caído ya.

«¡No vomites!» me ordené y tragué saliva mientras parpadeaba furiosamente para que mis lágrimas no estropearan el perfecto maquillaje que había pagado. «Pagaste un curso de primeros auxilios psicológicos solo para este día ¡Úsalos!» Cierto. Hice eso, pasé una semana entera en un curso de psicología para poder estar con mayor tranquilidad este día.

¡Al baúl de los recursos psicológicos!

Respira

Tan hondo como pude. Dejé que el aire entrara en mis pulmones y estómago hasta que me llenó completa. Retuve en aire por escasos segundos, entonces sonreí y repetí con claridad el ridículo nombre de mi tesis.

La explicación después de eso fue con aparente normalidad, hasta que MTX (siglas de metrotexato) se invirtieron y la única mujer en la mesa de los sinodales abrió tan grande los ojos que parecía que se saldrían de sus cuencas. «¡Mierda!», mi mente se quedó en blanco después de eso.

¡Recursos, recursos, recurso! «¿Cómo es que era tan idiota?, ¿qué hacer?, ¿qué hacer?

Ríe

Y reí. Aunque lo que debía hacer era sonreír. La risa fue tan exagerada que incluso liberé un poco de la tensión nerviosa que estaba acumulada. Todos me miraron y mi hermana rió conmigo. Su escandalosa risa y esa mirada burlona con que me miraba no dejó que mi risa se disipara. Reí hasta que me quedé sin aire.

«La estás cagando» susurró mi molesta y enfurecida conciencia. Y mis ganas de llorar volvieron. «¡Respiro!, ¡respiro!, ¡respiro!» No estaba funcionando. ¿Qué podía hacer con esta patética escena?.

Redireccionar y Resolver

Llevé a atención de los sinodales a un mal chiste, rieron también. Y terminé explicando lo nerviosa que estaba. Por eso mi mente estaba en blanco. Lo entendieron. Segura estaba de no ser la primera persona haciendo idioteces frente a ellos mientras intentaban hablar de situaciones serias.

—Puedes darnos un ejemplo de lo que acabas de mencionar —pidió la sinodal provocando en mí la reacción que antes yo le provocara. La miré con los ojos enormemente abiertos, mi mente acababa de vaciarse de nuevo. Asentí. Aunque no podía hacerlo.

Voy a mencionar —aunque a estas alturas posiblemente ya se dieron cuenta— que soy malísima pensando bajo tensión. Volví a usar mi recurso de respiración profunda ¡Qué suerte que es ilimitado! y aclaré la garganta —ese debería ser otro de mis recursos, lo uso a menudo— para poder ganar tiempo.

Reflexionar

Complicadísimo. Reflexionar conllevaba un nivel de concentración al que mis alterados nervios no me dejarían acceder, al menos no con facilidad. Pensé en cada palabra de la última frase mencionada mientras hacía el sonido que hace un niño de primaria cuando está aprendiendo la letra "m". Puede que fuera raro, pero llenar el silencio con cualquier sonido me hacía pensar que no estaba perdiendo el tiempo del todo.

Entonces, como mágicamente se abrió la caja donde se archivaron todos y cada uno de los ejemplos que había preparado para cada situación que mencionaba. Y la respuesta fue clara.

Después de eso todo fue bien. Yo sabía de lo que estaba hablando, tenía bastante tiempo preparándome para ello. Y gracias a mis recursos psicológicos pude huir del pánico que estuvo a punto de arruinar una presentación que al final no fue tan desastrosa.




Si MacGyber fuera real, desaparecería avergonzado después de esto. No pude TTnTT. Para empezar no conozco al hombre, antes de la semana pasada nunca vi la serie (y esta semana no vi la serie, solo vi un capítulo de la serie antigua y dos de la serie de este año) así que no tenía mucha idea de qué podía hacer el sujeto. Leí sobre él y pregunté también. Además de que estuve molestando a Cyn-Jaz para que escribiera este reto y me diera una idea, gracias al cielo lo hizo. Es una hermosa que amo con toda la parte buena de mi corazón XD —Todos vayan a leerla ahora mismo—. Y también leí un par de retos en la red, pero MacGyver no me inspira. Así que vine a hacer de las mías. Cambié la habitación por la cabeza y los objetos por recursos psicológicos (Soy psicóloga, así que no fue tan complicado).

Gracias por leer, gracias por votar y gracias por comentar.

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!