— Pedirás por mí, Yoongi - inquirió acercándose con cautela a él. — Yo estaré para ti cuando eso pase. — susurró a su oído, esta vez Yoongi no reprimió el jadeo que se formaba en su interior. Park sonrió ansioso y dudoso de si debía actuar ahora, pero decidió salir de la habitación dejando a Yoongi alterado.

—Maldita sea. —se removió dejándose caer en la cama apretando sus piernas. - Mi celo llegará más pronto de lo que esperaba. —gruñó ahogando un jadeo en la almohada que abrazó con fuerza.

Una semana y días pasaron desde que llegó a la casa de Jimin.  Días en los que cada minuto buscaba la manera de alejarse de su Alfa y aguantar el aroma junto con la ansiedad cada vez que compartían la cama para dormir. Su celo no había llegado en su totalidad, sólo se acrecentó cada uno de los síntomas y era cada vez más difícil controlarse sin ayuda de los supresores, le agradecía al universo que todavía no comenzara a lubricar o seria la perdición de su racionalidad y el instinto arrasaría con su cordura.

Lo que agradecía -entristecido- era que Jimin se apartara y también hiciera todo lo posible para ignorarlo cada vez que él entraba a la sala o el cuarto. No mantuvieron mayor conversación que la de el primer día, de ahí en fuera estaban separados durante varias horas del día y dormían a destiempo, a veces Yoongi llegaba tarde después de un paseo o Jimin era el que tardaba en entrar a la habitación. Lo bueno de todo aquel teatro, era que logró hacer una buena relación con HoSeok. Era evidente que se iban a llevar bien tanto por él como por el Alfa, los dos hacían una buena mancuerna en relaciones amistosas.

Justo estaba pensando en él que su pensamiento se materializó frente a él entrenado por la puerta principal abrazando por la espalda a un castaño alto y bien parecido. Su Omega- adivinó por el brillo que tenía su amigo al besar su cuello y lo bien que se complementaban.

 —HoSeok — llamó sonriente recargandose del mueble. El Alfa levantó la vista sonriendo y se separó de su Omega sólo para tomarlo de la mano guiándolo hasta la pareja de su líder.

— Yoongi, ¿Cómo estás? —Yoongi murmuró un bien. —Él es Kim TaeHyung, mi Omega.

Una sonrisa muy particular en su forma le atendió. El chico contaba con unos rasgos preciosos por lo delicado que era la forma de su rostro, además del cuerpo en forma que mantenía incluso siendo esbelto.

Por su cuello notó la marca, tenían un lazo, era su Omega de vida. Por una extraña sensación se instaló en su ser, tenía el deseo de ser marcado por su Alfa, no sabía si era Jimin, pero su anhelo de Omega era tener a alguien a su lado por un lazo mental y físico.

—Mucho gusto, soy Min Yoongi.

—¿El Omega de Park? — asintió. — Pensé que el aroma provenía de una empleada, usted ha entrado en celo ¿O está apunto?
Yoongi se avergonzó hasta la punta de sus pies desviando la mirada a otro punto que no fueran los ojos marrones del Omega. El olor era cada vez más fuerte al grado de ser olfateado desde a fuera, definitivamente quedaban horas para que entrara en la etapa y no tenía sus supresores.

—Tae — carraspeó HoSeok usando su voz de mando para callar a TaeHyung. El chico bajo la cabeza en disculpa apegándose al cuerpo de su Alfa. —Lo siento, Yoongi. Dime ¿Estás nervioso? Unas horas más serás oficialmente el Omega de Jimin.

Y su corazón retumbó.

Desde que despertó no había tenido tiempo para pensar en que ya sería su boda con Jimin, no era que no le importase o su indiferencia fuera más grande que sus nervios de Omega. En realidad, sí que estaba inquieto por saber qué pasaría después de fueran esposos, pero nada de eso le había rondado la cabeza por una razón lo suficiente abrumadora: Desde hace tres días, todo su cuerpo respondía a un llamado que cada vez le era impresindible de atender. Dentro de ese llamado un nombre se dibujaba: Park Jimin.

Forced Marriage → y.mDonde viven las historias. Descúbrelo ahora