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— Creí que yo era el único que tomaba la decisión de con quién casarse, padre.

El color de su rostro paso de ser pálido a estar teñido de rojo por lo molesto que se sentía al escuchar las dictaduras de ambos padres. Cruzó sus brazos sobre su pecho sin bajar su cabeza en signo de sumisión delante de la mirada furibunda del hombre mayor. Sabía que lo estaba, conocía perfectamente a su familia y aunque su padre fuera Alfa, jamás pudo contender adecuadamente su genio delante de su hijo respondón e indiferente.

La familia Min era conocida por su alto nivel social y por los niveles jerárquicas que estaban de la mano por todos los Min. Su familia destacaba por mucho dentro de las dos casas por el poderío económico que tenían, dentro del Alfa porque cada primogénito era nacido siendo uno que automáticamente se volvía el guerrero y líder de los débiles dentro y fuera de la familia, aquella tradición no estipulada se rompió en cuanto Yoongi nació siendo Omega.
La naturaleza se mostraba cuando entrara a la pubertad y tuviera su primer celo, no había mayor problema, las actitudes, habilidades y fuerza que manifestaba eran dignos de un guerrero Alfa, pero cuando la naturaleza de su ser habló; se mostró realmente lo que era por dentro, un Omega.

Sus padres estaban bien con ello, no les molestaba que Yoongi siendo su heredero y Junior, fuera un Omega. Aunque por naturaleza lo fuera, fue criado como un Alfa, una persona dominante debido a que en sus genes estaba serlo por personalidad y no cuerpo. Es por ello que no se amedrentaba aunque escuchara la voz ronca y litigante que un Alfa ocupaba para poner en regla al Omega sin importar sea su pareja, conocidos o hijos, por naturalidad era cien por ciento probable que el Omega respondiera a su severa voz, pasivo y atento a lo que pudiera servir para su Alfa. Con Yoongi no era así.

— Escucha, hijo. — comenzó con serenidad infundada por la mano de su esposa que intentaba tranquilizarlo con su suave toque.
— Nuestro gobierno se encuentra en una fuerte crisis que probablemente acabe con todo lo que tenemos sí esto se extiende sin ser resuelto. Es la única solución que se encontró, lo siento.

La facilidad que Yoongi tenía de mantenerse inexpresivo con cualquier escena, era el fastidio mayor de su padre. No sabía que era lo que pensaba o por lo menos sí deseaba ayudar a pesar de no querer contraer lazo matrimonial con una persona desconocida. Deseaba que así fuera y que su hijo por una vez en su corta vida siguiera sus ordenes por muy equivocadas que estuvieran.

— Bien. — dijo al fin soltando un suspiro de fastidio. — Lo haré, supongo que la familia es de otro pueblo. Debe de ser, para tener más poder que nosotros debe de estar en otro lugar.

— Sí.
Contestó la hermosa mujer delgada y de cabellos negros que llegaban a la altura de sus hombros. No hacía falta voltear a ver a su padre y saber a quién se parecía Yoongi. El cuerpo esbelto, la piel blanca, los labios finos y aquella mirada frívola acompañada de sus ojos rasgados eran sin duda de la madre, del padre ni siquiera se podía decir que tenía algo más que su sangre. Tampoco se le podía atribuir en su totalidad la personalidad dura, enigmática y persistente, fuera de su padre porque tanto Madre y Padre eran Alfas.

Fue una unión permitida entre las tres casas, aunque peligrosa sí se lograba concebir un embarazo. Yoongi fue el primer mestizo entre la unión de Alfas que logró nacer sin problema física o mentalmente, aunque no se podía decir que el embarazo fue común y no hubo complicaciones, todo se multiplicaba por ser una mezcla de razas no hechas para ser apareadas entre sí; los dolores durante y después eran desgarradores, pero soportables para una Alfa fuerte como la madre de Yoongi.
— Su familia tiene por apellido Park. Ya hemos hecho todo lo necesario, hablamos sobre nuestras familias y ambos estamos convencidos que es lo mejor para ambos gobiernos.

— ¿Ellos en qué se beneficiarían? — se removió en su asiento más calmado que antes.

— Hace mucho deseaban entrar en una tregua con nuestro pueblo, quieren tener relación de paz. Un tratado de paz. Después de tantos años de guerra. — Contestó su Padre tomando asiento frente a él en el sillón color rojo. — La única manera de que los pueblerinos entiendan que aquello pasó hace tiempo y ahora estamos en paz entre nosotros, es iniciando un acercamiento matrimonial entre el élite.

Forced Marriage → y.mDonde viven las historias. Descúbrelo ahora