Capitulo 1

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Capítulo 1

Suena la puñetera alarma, eso significa que es la hora de ir a la preparatoria. Joder. ¡5 minutos más!

Me levanto a regañadientes y me pongo unos vaqueros ajustados, una sudadera con capucha, pues aquí en Madrid hace algo de frio, me coloco mis zapatillas converse de color negro. Me paro frente al espejo, cojo una goma y me hago un moño alto. Pongo algo de maquillaje sobre mi rostro para después aplicar un poco de rímel. No aplico brillo labial pues mis labios son de un rosa natural.

Cojo el móvil. Me coloco los auriculares y me hecho una última mirada en el espejo.

1.68 de altura, piel pálida, mejillas sonrosadas, un “cuerpo perfecto” como dice mi madre, Soy delgada pero no soy un esqueleto como las chicas populares de mi escuela. De hecho no soy gorda, es sólo que mis piernas me hacen ver un poco más ancha o caderona.  Cabello castaño ondulado largo hasta la mitad de la espalda, unos ojos marrones según mi padre “muy hermosos” y unas pestañas largas como las de mi madre. Me dirijo al baño para hacer mis necesidades y lavar mis dientes. Listo, me aplico desodorante y un poco de perfume.

Cojo mi patineta y mi casco, pues la preparatoria queda a tres cuadras de mi casa.

Bajo las escaleras, ya que yo estoy en el tercer piso, veo las puertas de las recamaras de mis hermanos gemelos y toco fuertemente.

-¡DESPIERTEN TONTOS! ¡LLEGARAN TARDE A LA ESCUELA!-Suelto una risita, escucho sus gemidos y salgo corriendo de ahí. Bajo la otra parte de las escaleras y llego a la cocina, veo a mis padres desayunando.

-Buenos días mamá, buenos días papá.

-Buenos días mi niña.-me contestan los dos al unísono.  Beso la mejilla de ambos y cojo una manzana.

-¿Solo eso desayunaras Mayte?-Me pregunta preocupada mi madre.

-Sí mamá. No te preocupes, son las 06:30 am. Y el almuerzo es a las 9:30, aguantare con una manzana. –En eso entran aseados y muy bien despiertos mis hermanos Jaden y Caden y Tristán.

-Buenos días chicos.-Digo en tono alegre y a la vez burlón.

-Hola Mayte.-dicen aburridos.

-Bueno mamá, papá, chicos, me voy, pues llego tarde y hoy es lunes así que toca Álgebra, si llego tarde me cobrara 5 Euros.

-Vale hija, que tengas un buen día.

-Igualmente papá. –Salgo corriendo, me coloco mi casco y subo a mi patineta. Me falta poco para llegar a la escuela cuando… ¡Mierda! ¡Mi mochila! Me detengo en seco y tomo el móvil.

-¿Hola?

-Tris, por favor, sé un buen hermano y trae mi mochila a la preparatoria, ¡por favor!

-Vale, vale. Pero me debes una.

Pongo los ojos en blanco.-Esta bien.-Cuelgo y sigo mi camino.

Al llegar a la entrada bajo de la patineta, porque si me ve el torpe director regordete, me la castigara. Me quito el casco, tomo mi patineta y entro a él jodido infierno. La escuela.

Camino por los pasillos del segundo piso en busca de mi casillero para dejar mi patineta. Cojo un libro y camino al aula 14. Hoy comienzo el quinto semestre, los gemelos el tercero y Tristán el primero, Abel está en la universidad, sólo lo vemos los fines de semana.

Entro en mi aula y espero a que Tris traiga mi mochila. Faltan 5 minutos para el comienzo de la clase y escucho un “¡ps!” que viene de la puerta. Me levanto y Tristán me entrega mi mochila.

-Gracias hermanito.-lo beso en la mejilla.-Te debo una.

-Lo sé.

-Anda que llegaras tarde a clase. Te quiero.-le canturreo.

-Eso también lo sé.-Dice y se va. Cuando escucho el timbre entran Viridiana, Katherine y María. Detrás viene el profesor.

-Buenos días clase.

-Buenos días.-contestan todos aburridos.

-Muy bien, saquen su libro en la página 4. Aprenderán algo nuevo pero sigo siendo el mismo maestro de antes. Pero antes díganme, ¿alguien sabe que es el triángulo de pascal?

Miro a mi alrededor para ver si un pobre levanta la mano, pero no veo a alguien que tenga la intensión de pasar al frente.

-Tú… Mayte ¿cierto?

Trago saliva y asiento con la cabeza.-Si profesor Armando.

-¿Sabes que es el triángulo de pascal?

Vuelvo a asentir.

-Muy bien. Alguien que ha hecho tareas extras en casa.-Todos ríen en voz baja.

-Profesor… yo…

-Vamos señorita Mayte, pase y ponga el ejemplo a este grupo.

“Vamos Mayte, tu puedes.” Me susurra María en la mente. “María, sabes que siempre he tenido problemas con el pánico escénico” “Inténtalo” “Sólo espero que no me ponga a hablar”

Me pongo de pie y tomo el gis. Comienzo a escribir los números. Esto es fácil, me lo ha enseñado Abel desde que salí de la Secundaria. Cuando termino dejo el gis en su lugar y vuelvo a mi asiento.

-¡Muy bien señorita, muy bien!

“Bien hecho Mayte”.-me dice Katherine en la mente. La miro y me giña un ojo. Yo le sonrío y vuelvo mi vista al frente.

El Mismo Error-Teresa Camacho¡Lee esta historia GRATIS!