Capítulo 2 - Escena 9

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—Tío, ¿dónde te habías metido? Bradley está que trina contigo.

—Se me ha echado el tiempo encima, Tom. Me he despistado en el World Trade Center —respondió Jack al tiempo que se anudaba la corbata con evidentes signos de estrés.

Tom Carlson era el mejor amigo que Jack tenía en Wall Street. En realidad era su mejor amigo sin más. Estudiaron juntos Física en la Universidad de Columbia y, desde entonces, seguían juntos. De eso hacía más de quince años. De hecho, Tom había sido el catalizador para que ambos acabaran trabajando en Wall Street y no en un laboratorio perdido de Nueva York, o dando clases a niños ineptos que no diferenciaban la energía cinética de la potencial. Tom siempre había tenido buen olfato para los negocios y cuando un vecino le habló de las posibilidades que ofrecía la bolsa, no lo dudó. Convenció a Jack para que estudiara con él un Máster en Mercados Financieros. No le resultó muy difícil. Ambos disfrutaban mucho con la Física, no en vano por eso habían estudiado la carrera, pero disfrutaban aún más con el dinero. Ejercía una atracción irresistible de la que no se podía escapar. Por eso, cuando Tom le propuso la idea de hacerse broker , no se lo pensó dos veces y aceptó sin miramientos.

—¡Copper! ¿Dónde coño te habías metido? —El hombre que hablaba con voz autoritaria y maleducada era Bradley Thompson. Un tipo estirado, de buena planta, pese a estar ya entrado en años, como evidenciaba su cabello gris bien engominado hacia atrás. Acostumbraba a lucir trajes y relojes caros para reafirmar su ya de por sí elevada posición. A su lado venían Sam y Julia, que intercambiaron una mirada cómplice con Jack—. Hemos estado preparando antes de la apertura la estrategia a seguir para hoy. ¡Hay muchos peces por pescar y no se nos pueden escapar!

Bradley tenía la molesta costumbre de acabar casi todas las frases con un tono elevado de voz, casi llegando al grito. Jack había apostado innumerables veces con Tom y Sam cuánto tardaría en sufrir un ataque al corazón, aunque hasta la fecha ninguno había ganado la apuesta.

—Lo siento, Bradley. Se me ha echado el tiempo encima, pero tengo muy claras las posiciones que voy a tomar...

—Déjate de posiciones, Copper —respondió Bradley dando un manotazo al aire y utilizando su apellido para acabar la frase. Solía hacerlo siempre que el momento era delicado—. Sé muy bien que has estado investigando sobre activos en energías renovables, pero ese no es el punto del día. Resulta que la guerra con Oriente Medio está más próxima que nunca y va a haber mucho dinero en juego. Irak, Irán y Libia, que como sabéis son miembros de la OPEP, se han posicionado a favor de los sirios y ya conocéis la postura de los nuestros respecto a este tema. —Bradley miró a todo el grupo para asegurarse de que le estaban entendiendo perfectamente—. Oriente Medio va a ser un polvorín y el petróleo se va a poner por las nubes muy pronto. Quiero que toméis todas las posiciones de compra posibles. Vended, robad o matad si es preciso en todas vuestras carteras, ¡pero quiero que de esta operación salgamos inmensamente ricos!

No había más que discutir. Bradley se dio la vuelta y se fue por donde había venido, dejando a todos un tanto trastornados.

Jack se quedó un rato mirando cómo se alejaba Bradley y, sin saber cómo, su vista fue a parar al cuerpo de Julia. Esa mañana la mujer vestía un sugerente traje claro que acentuaba su larga cabellera rubia y su abultado escote. Era evidente que Julia sabía sacarse partido. Por un instante, Jack perdió la noción del tiempo deleitándose con sus curvas.

—¿Qué te pasa, Jack? ¿Te has dormido?

Jack se sobresaltó. Se había quedado mirando con cara embobada a Julia y ella se había dado cuenta.

—¿Dormido? ¡Ah! Lo dices por lo de esta mañana. ¡Qué va!, me he despistado más bien. Oye —añadió, tratando de cambiar inmediatamente de tema para desviar la conversación, aunque su cara delataba perfectamente su rubor—, ¿por qué Bradley está tan nervioso? Dice que apostemos al petróleo, pero yo no las tengo todas conmigo. El precio del barril de Brent está en 109,68 dólares, ha subido un mísero 0,2% en todo el año. O Bradley tiene información que no nos dice o se ha vuelto loco. Con esto no vamos a ganar dinero, nos la vamos a pegar porque no creo que vaya a haber una guerra tan inminente como dice. Ya barajamos esa idea hace cuatro años, ¿os acordáis? Con la primera crisis en Siria y al final no pasó nada. Suerte que no intervenimos.

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