I need you

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Scott

Apenas pasaron unos minutos desde que mi amada se fue. Aún no puedo creer lo que sucedió. Tanto tiempo había anhelado conocer el saber de sus labios. Tanto tiempo había deseado tenerla a mi lado.

Su labios son mi fruto prohibido y ahora que los he tocado podré perder el paraíso, pero a cambio gane un ángel a mi lado.

Aun recuerdo la primera vez que la ví, su belleza me deslumbró. Pasaba noches enteras soñando con ella. Y por fin todos mis sueños podrán hacerse realidad.

El solo hecho de recordar tan mágico momento, me llena de todo tipo sensaciones. La dulzura de sus labios no se compara ni con la miel más dulce.

Algo esta muy claro, ella ahora estará a mi lado, y después de probar sus labios me será imposible vivir sin ella, la necesito. Y cualquiera que se atreva a hacerle daño sufrirá las consecuencias, pues ahora ella es mía y no dejaré que nadie le ponga una mano encima. Solo yo seré el que cause sus lágrimas y la consuele, el que posea desde su más leve sonrisa hasta su risa más dulce. Solo yo puedo protegerla y solo yo lo haré.

-Demian ya volvió, es hora de irnos- dijo Jim sacándome de mis pensamientos.

-¿Seguro? No tengo problemas por quedarme un poco mas- dije burlonamente.

-Mis condolencias- dijo Demian poniendo su mano en mi hombro -espero que mañana no sea un funeral- se burló.

-¿Enserio?- dijo Jim -¿Aun creen que soy tan mal doctor?-

-¡En tus prácticas se te murió un cadáver! ¡Explicame como es eso posible! ¡¿Quien puede matar un cadáver?!- exclamó Demian.

-Eso fue hace mucho, no deberían darle tanta importancia- dijo Jim -Bien, Scott, es hora de irnos debes recibir tu tratamiento- dijo Jim sonriendo con su espeluznante sonrisa.

-Te veo en la otra vida- me dijo Demian.

Minutos después nos fuimos, Jim me ayudó a subir al coche.

-Asi que ella era Rachel- dijo Jim una vez en el auto -¿seguro que vale la pena arriesgarse tanto por ella?-

-No es algo que entenderias- dije, después de todo Jim fue comprometido desde los 5 años, por eso no entiende.

-¿La amas?- dijo Jim.

-Si no lo hiciera ¿crees que estaría en esta silla de ruedas?-

-Oh-

-¿Como que "oh"?-

-Nada, solo espero que sepas bien lo que haces-

-Tranquilo, lo se-

-Bien, bien, en cuanto lleguemos debes ducharte para comenzar el tratamiento-

-¿Que clase de tratamiento?- pregunté sabiendo que no me agradaría la respuesta.

-Tranquilo, ayudará a cicatrizar velozmente tu herida-

-Ah y ¿en que consiste?-

-Eso no es importante, solo te diré que una tribu del sur de África lo utiliza para curar heridas de león- Jim volvió a sonreír de esa manera que tanto odio.

No continuamos la conversación, me dediqué a ver por la ventana. No podía hacer otra cosa que no fuera pensar en mí amada, en el momento tan soñado que tuvimos. Cuanto desearía tener sus labios junto a los míos ahora mismo. Si tan solo no estuviera en esta silla, podría pasar más tiempo a su lado.

Finalmente llegamos al departamento de Jim, seguí sus instrucciones y me duche, después tuve que soportar el olor más asqueroso y repugnante que había olido en mi vida, mientras sentía una mezcla de asquerosa consistencia ser aplicada sobre mi herida.

-¿Que rayos me estás poniendo?- le dije a Jim.

-Tranquilo, eso no importa, pero es hora de dormir- me contestó con su escalofriante sonrisa y al instante comence a sentir los párpado pesados y mis ojos se cerraron lentamente.

...

La luz del sol comenzó a molestar a mis párpados, abrí los ojos como pude. Me encontraba en el departamento de Jim, intente ponerme de pie con mucho cuidado esperando un horrible dolor, pero no sentí nada. De hecho me sentía mucho mejor. Logre ponerme de pie sin sentir nada, mire mi herida y estaba casi completamente cerrada.

-Buenos días- dijo Jim -¿Como te encuentras?-

-Mucho mejor, un momento ¿que rayos me hiciste?-

-Eso no es importante, lo que importa es que estas mejor- entonces Jim volvió a poner esa horrible mirada -aunque si quieres saber te lo diré-

-No gracias, creo que así estoy bien- hay cosas que es mejor no saber.

Mire la hora, mi amada aún estaba en la universidad. Como tengo ganas de verla, quiero abrazarla, necesito abrazarla.

Quería ir directamente a buscarla a la universidad, pero Jim me obligó a comer primero.

Finalmente pasó el tiempo y mire el reloj. La desesperación se apoderó de mí. Entonces tuve una idea.

Rachel

Las clases fueron realmente aburridas, y si a eso le sumamos que no podia dejar de pensar en Scott, esto no es fácil, de seguro bajaran mis calificaciones. Pero bueno, vale la pena.

-Rachel, te buscan- me dijo Jade con una extraña sonrisa cuando me dirigía a la salida. Y después se despidió y se fue.

Me dirigí a la salida y note a varias chicas murmurando.

Entonces lo ví, estaba recargado en el muro, vestido de negro. No pude evitar sonrojarme al verlo.

Me acerqué.

-Hola- dije tímidamente.

-Hola- contestó Scott -¿lista para nuestra primera cita?-

Tal ves tú no me veas, pero yo siempre estoy ahí, siempre estado ahí y siempre lo estare -M-.



Ni la muerte podra tocarteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora