I want to go home.

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Después de llorar por lo que había hecho no hablé con Asher ni con Drake por un largo rato. No me atrevía ni a mirarlos a la cara ¿Cómo es que había hecho eso? conscientemente ni siquiera había  besado a un chico, menos inconsciente ¿Qué me había pasado?

Asher le susurró a Drake: Déjala sola un rato. Y no volví a escucharlos hablar cerca de mí. Tal ver era mejor, no quería que nadie se me acercara, sentía que si alguien estaba a diez metros de mí lo mataría.

Me estaba desesperando, si alguien más se enteraba de lo que había hecho estaba perdida, toda mi vida estaba más tranquila antes, si no me hubiera mudado todo estaría bien, estaría con mis amigos.

Luego de estar un tiempo sola volví a llorar, pensando en como podría haberme pasado algo así, y nadie me detuvo, Asher estaba claro que no podía, estaba en el mismo estado que yo y Drake. 

Hasta la fecha nunca había hecho eso, nunca. Y no lo haría de nuevo, ni aunque me pareciera divertido, cosa que nunca me parecería.

No saldría de mi casa en un buen tiempo, claro, si es que lograbamos llegar.

Pretendía llegar a un lugar con teléfono, y no un bosque desierto, o un pueblo fantasma. Y no quería seguir ahí, perdida con dos chicos, uno que me caía terriblemente mal, y otro que recíen conocía. Bueno, a los dos recíen los conocía, pero sabía que Asher nunca me podría caer bien, y que tal vez podía confiar en Drake. 

Noi podía creer que estaba perdida, y que iba a estarlo hasta estar en casa, que todo podría haber sido mejor si Jaqueline no me hubiera ido a ver a mi casa, si no hubiera hablado con Asher, si no lo hubiera conocido.

Lloré en silencio un rato más, y lo que me quedaba de rimel se esparció en mi cara haciendo una lineas de mis ojos pasando por mis mejillas humedas. Estaba sentada en el frío césped, sobre mis rodillas descanzaban mis brazos y mi cara hundida sobre ellos.

Una mano tocó mi hombro y subí la cabeza, miré los ojos oscuros de Asher, que me miraban con preocupación, aunque no mucho, claro, era Asher, él no se preocupaba por nadie más que por si mismo.

-¿Estas bien? - Preguntó casi susurrando.

Me limpié una lágrima que me caía por la mejilla.

- Si, estoy bien - Dije mirando hacia mis pies desclazos, sucios por correr entre la tierra.

- Drake vio luces no muy lejos de aquí, y se hace de noche, es mejor que vayamos por si hay gente que pueda ayudarnos a volver - Dijo sin apartar su mano de mi hombro. Miré al cielo, estaba azul oscuro. Pronto se haría completamente de noche y no tendríamos más opción que dormir en el bosque. Miré a Asher y asentí. Traté de mirar a otra parte pero me atraparon sus ojos. Sabía que no debía mirarlos, aunque me encantaran, entonces miré su mano, y él la apartó, cosa que me alivió y molestó, estaba tan a gusto con su mano ahí, era cálida y yo tenía frío. Que bien que me hubiese abrazado para quitarmelo por completo.

"¿Pero en que demonios piensas, Frida, porfavor, razona un poco" Pensé al instante.

Me levanté con un largo suspiro y caminé hacia donde estaba Drake, y Asher me siguió de atrás.

Drake miraqba entre los árboles unas luces no muy lejanas. Me miró con algo de preocupación, más que la de Asher, y me dio un abrazo.

- No quería que pasara eso, perdóname - Dijo aún abrazándome.

- No importa - Dije, claro que me importaba, pero de alguna forma intuí que debía calmarlo un poco.

Al separarnos vi que Asher miraba fijamente hacia mí sin ninguna expreción en su rostro, el viento sacudió su largo cabello oscuro y apartó la mirada cuando el mío hizo lo mismo.

Entonces miré las luces, eran pocas y estaban algo juntas, supuse que un pueblo no podía ser, pero era nuestra esperanza.

Caminamos media hora, o más incluso, pero cuando el camino se aclaró por las luces veíamos una casa grande con una granja algo pequeña.

Nos miramos entre nosotros y tocamos la puerta de madera blanca. Una luz de arriba se prendió, y luego se escuchaba que alguien bajaba una escalera, al abrir la puerta vimos a una mujer de unos sesenta años, con el pelo canoso y los ojos pequeños de color azul; a su lado una niña como de nueve años con el pelo rojizo y los ojos verdes con la nariz y mejillas llenas de pecas. 

La mujer nos sonrió. Y la niña nos miraba extraño, tenía los ojos bien abiertos y la mirada seria.

- ¿En que les puedo ayudar? - Nos preguntó la mujer.

- Disculpe señora - Habló Drake - Pero nos perdimos y quisieramos saber si pudieramos descanzar una noche, y a la mañana temprano irnos. 

- ¿Perdidos? - Preguntó la mujer.

- Si - Dije - A sido terrible, pero si nos permite quedarnos una noche y luego irnos a la mañana se lo agradeceríamos mucho.

- Claro, pasen - Dijo la mujer - Mi nombre es Reneé. Ella es mi nieta Valerie.

- Un gusto, soy Frida, y ellos son mis ami... - Me detuve un segundo - Ellos son Drake y Asher.

- Que bonito. Y diganme... ¿Como se perdieron?

La sonrisa que había aparecido en mi rostro cuando Reneé nos dejó entrar, desapareció. 

- No nos gusta hablar de eso - Dijo Asher - Bueno, a Frida no le gusta.

Abrí los ojos bien grandes ¿Y a él si le gusta hablar de eso?

- Lo entiendo perfectamente - Dijo la mujer, aún tenía a la niña a su lado - Bueno, les muestro en donde pueden dormir.

Y nos llevó arriba. Yo solo... quiero ir a casa.

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