Reí un poco, ella tenía toda la razón. Los chicos de Kitty eran de ella, no míos, aunque creo que ella ya no tenía intención de acercarse a Louis. Si la rechazaban, no lo volvía a probar dos veces, era algo que siempre tenía en la cabeza. Nunca podías perder la oportunidad que tenías con Kitty, sino, ya no la tenías más.

-         Puede que tenga curiosidad –dije un poco cabizbaja, no sabía por qué pero me parecía que me había pasado un poco al amenazarlo en su primer día-.

-         Puede que él también –dijo, a lo que lo me sorprendí-. He estado observando al chico un parte veces hoy, nadie se la ha acercado para nada. El pobre, al repetir curso, creo que ya no tiene los amigos que tenía –dijo suspirando-.

-         ¿Está solo? –le pregunté alzando una ceja, no creía que un chico con ese temperamento no tuviera amigos en el centro-.

-         Eso creo.

Me quedé en silencio a partir de ese momento.

¿Louis no tenía amigos aquí? Lo entendía. Él era un año mayor que todos, así que todos sus amigos seguramente se encontrarían en la universidad. Aunque ser el nuevo otra vez, no le ayudaba para nada.

Suspiré con resignación. ¿Es que hoy todo mi mundo tenía que estar con Louis en el centro? Era un simple quico que había llegado nuevo en mitad del trimestre, como otras veces había pasado. ¿Qué tenía de especial ese chico para hacer que mi mundo girara hasta marearme?

Unos golpes en la puerta me hicieron volver a la vida real. Jake estaba llamando a la puerta, mirándome fijamente y, a la vez, suplicando a Martha para que lo dejara pasar.

Jake. El capitán del equipo de futbol del instituto. El chico más popular de todo el centro. Era una de las conquistas de Kitty, aunque rara vez hablara de eso. Jake, al contrario que la mayoría de los chicos, había rechazado a Kitty la segunda vez que ella le pidió sexo. Aunque ya lo habían tenido anteriormente, Kitty se lo pidió.

Conocí a ese chico desde que entré. Era un cretino, egocéntrico, mujeriego y un dolor en el trasero. Pero era un buen chico, al fin y al cabo.

A pesar de ser como era, no me trataba igual que las demás. Éramos buenos amigos, compañeros de estupideces, muchas veces. Era un dolor de trasero, sí, pero te sacaba una sonrisa cada vez que abría la boca.

-         Ese dolor de trasero… -maldijo Martha entes de abrirle la puerta-. Tienes suerte de que July esté aquí, no te dejaría pasar si no fueras su amigo –le dijo mientras cerraba otra vez la puerta-.

-         Sí, tengo muchísima suerte de tenerla de mi parte, si no lo estuviera, los profesores tendrían que verme la cara otro año más –dijo acercándose a mí-.

A veces sentía que todo lo que salía por su boca eran tonterías, pero luego se transformaba en mi Jake y volvía a ser él mismo.

Se sentó  mi lado y, en el proceso, me robó mi libro, cosa que no me importó mucho, lo había leído tantas veces que hasta Jake estaba aburrido de él.

-         Joder, es que no lo dejas –dijo devolviéndomelo con una mirada de asco-.

-         Es un buen libro –le dije-. ¿Por qué no estás en clase?

-         Tengo una hora libre, ¿y tú?

-         No vino el profesor. No entiendo por qué no vienen si no les pagan entonces –le dije guardando otra vez el libro, con Jake sería imposible leerlo y, por el tiempo que quedaba, no valía la pena-.

Blue, Deep and Yours |Louis Tomlinson|¡Lee esta historia GRATIS!