Capítulo 39 - Lullaby II

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-Listo cariño. –Dijo Octavia terminando de arreglar el cabello de la chica.

-Wow Clarke. –Habló bajo Raven con una gran sonrisa. –Te ves... increíble.

-Esto es increíble, realmente no puedo creerlo. –Bajó la mirada y suspiró nerviosa mordiéndose el labio. –Gracias, en serio gracias.

-Nada de gracias a nosotras rubia, si no fuera porque Lexa está loca por ti nada de esto estaría pasando. –Raven se puso justo detrás de ella para mirarla a los ojos detrás del espejo. –Ahora vamos, que la cita se hace de a dos.

Se miró una vez más al espejo pasando sus manos por el vestido y sonrió nerviosa recordando la imagen de Lexa momentos antes, se concentró en sus propios ojos y notó un brillo especial que la hizo vibrar al ritmo de los rápidos latidos de su corazón que hacían eco en su garganta haciéndola soltar aire con fuerza. Tomó el brazo que Octavia le ofreció y Raven como siguiendo un guión abrió la puerta de la habitación, Clarke se sentía como la protagonista de la película de amor más exitosa de todos los tiempos, esa escena que repiten una y otra vez, la escena de la cual se hacen miles de imágenes que luego merodean por cada rincón de internet, esa escena con la cual miles de chicos y chicas sueñan y piensan cuando se habla de amor.

Bajó la escalera con un gran nudo en el estómago y las chicas que la acompañaban llevaban una sonrisa casi tan enorme como ella misma, Lexa entonces se giró para poder tomar su mano apenas llegó a los últimos escalones y Raven se apresuró a poner algo de música.

-Dios mío, Clarke. –Sonrió de medio lado y levanto suave las cejas para luego lamer su propio labio, la hizo girar con delicadeza sacando una pequeña carcajada a la rubia y después la pegó lentamente a su cuerpo para besar sus labios, sus frentes quedaron una contra la otra sin quitar la conexión entre sus ojos que crearon como tantas otras veces.

Clarke llevaba un vestido blanco que comenzaba desde su cuello y ceñido hasta la cintura para luego caer suavemente sobre su tren inferior hasta sobre sus rodillas, el suave color acentuaba naturalmente sus ojos y el cabello rubio lo llevaba casualmente arreglado con ondas definidas que caían sobre su rostro liviano en maquillaje y un suave rosa que cubría sus labios. La espalda iba gratamente descubierta casi por completo lo que le ayudó a sentir las cálidas manos de Lexa acariciándola mientras seguían tan cerca como sus cuerpos se lo permitían.

El corazón de Lexa latía a mil por hora y el sentir esa piel tersa bajo sus dedos aceleró su respiración de la misma forma en que lo hacían sus pulsaciones, volvió a unir sus labios con los de la rubia reteniendo el labio inferior de Clarke entre los suyos unos momentos mientras notaba una sonrisa contra su boca, la respiración de Clarke chocaba contra su rostro y agradeció que unos brazos la rodearan porque sentía como sus piernas comenzaban a fallar, apenas podía articular palabras porque todo lo que podía hacer su cuerpo era reaccionar con cada célula a la entera presencia de esa hermosa rubia con brillantes ojos azules.

Llevó sus labios a la punta de la nariz de Clarke, luego a sus mejillas y sonrió al notar que el sutil roce de sus labios había provocado cosquillas en su chica, entrelazaron sus dedos y al fin logró decir palabras aunque en un susurro.

-Vamos a cenar preciosa. –Dijo y Clarke mordió su labio guiñándole un ojo para caminar contoneando las caderas sin soltar los largos dedos de la morena quien no pudo aguantar iluminar por completo su rostro con una enorme sonrisa y unos ojos llenos de aquel brillo especial.

-Bien señoritas. –Comenzó hablando Raven con un semblante serio propio de cualquier camarero de un elegante restaurante. –No tenemos carta esta noche porque nuestra chef tiene conocimientos culinarios bastante limitados y solo aprendió a cocinar unas cuantas cosas en dos semanas, lo siento. –Le guiñó un ojo a Lexa quien la miraba con falsa molestia por su comentario.

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