Zoe me guió entre todas las personas que había en aquel gran jardín hasta llegar a una parte donde encontré un gran escenario con una gran pantalla en el fondo y a los lados. Frente a él alrededor de 200 sillas dispuestas para mirar directamente al escenario.

—¿Hay un concierto esta noche?—Pregunté extrañada.—¿De eso iba todo esto?

— Es una gala benéfica.

—Yo no he donado nada.—Levanté mis brazos e hice una mueca.

—No es una gala benéfica normal, es una gala benéfica de varios actores de teatro, ¿que le gusta más a un actor de teatro que actuar?

— Van a representar una obra aquí ahora lo entiendo.-Me crucé de brazos y volví a mirar a aquel grande y aparatoso escenario.—¿Qué obra representarán?

—Ninguna Beth, es para cantar karaoke.

—¿En serio?-La miré extrañada, era una idea realmente alocada.

—Si algo caracteriza a las estrellas del teatro son sus excentricidades.—Zoe se encogió de hombros y tomó asiento cerca del escenario. Aquellas sillas se fueron llenando poco a poco y yo noté como no tenía ni idea del mundo del teatro, no conocía absolutamente.

La única ventaja que comenzó a ser desventaja después de unos 20 minutos era que cada persona que llegaba nos traía a Zoe y a mi unas copas. Sentía como se me estaba subiendo el alcohol a la cabeza de manera bastante rápida ¿mezclaban esas bebidas con droga? ¡Estaban riquísimas!

 

— ¡Zoe!—La susodicha se giró y saludó con el brazo a un hombre bastante atractivo.

— Me lo quedo.—Susurré antes de que llegara. A estas alturas mi mente hacía completamente lo que le daba la gana.

—¿Cómo estás?—El hombre se agachó y abrazó a Zoe efusivamente.

—Yo soy Elizabeth, encantada.—Le tendí la mano al ver que iban a comenzar una conversación en la que yo no iba a ser introducida.—Soy amiga de Zoe ¿y tú?

—También soy su amigo, me llamo Rob.—Movió el brazo y me sacudió un poco, debía parar de beber inmediatamente si no quería caerme al suelo de nuevo.

— Escucha Robert, no se si luego me voy a acordar de tu nombre porque todo el mundo tiene excesivo interés en proporcionarme una bebida así que pídele a Zoe mi número de teléfono.—Le guiñé el ojo y Zoe y él comenzaron a reírse a carcajadas.

—Verás Elizabeth, soy tan gay como Brokeback Mountain.

—¡Oh! No importa, tu pídeselo.—Pensé en George al instante.—Tengo un amigo que adora Love Actually, la ve casi todas las semanas.

—Se lo recordaré luego.-Me dijo por último tras dedicarme unas sonrisa. Estaba bueno, puto George que me robaba a los mejores.

 

Me acomodé tanto en la silla que comencé a notar como se me relajaban todos los músculos. Incluso sentí que empezaba a soñar despierta. El alcohol tenía ese efecto en mi, efecto somnífero de elefante.

La verdad era que tenía dos efectos totalmente contrarios, o me dormía como a un bebé o me encendía como si estuviera en celo. Gracias a dios hoy el efecto era el primero.

 

—¿Tan cómodo se está aquí?—No sabía quien me estaba hablando pero sonreí con los ojos cerrados y asentí.vAlgo me hace sospechar que has tomado un poco más de alcohol de la cuenta.

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