Reto 19

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Consigna: Escribe una historia de ciencia ficción mostrando cómo te imaginas el futuro.


EL FUTURO

Cuando preguntaron por mi último deseo, cuando deseé no morir, cuando pensé que sería lindo poder constatar con mis propios ojos "el futuro", no pensé en lo triste que sería llegar hasta allí.

Abrí los ojos en un tiempo que no era el mío, habían pasado cerca de doscientos setenta años y las cosas gritaban que no era mi lugar. Ya despertar de un sueño de doscientos setenta años debería darme una señal clara de ello. Pero esto lucía tan fantástico que me negaba a creerlo del todo.

Ellos habían vuelto del futuro, eso me daba esperanzas de grandes avances científicos, y también la sensación de que competíamos en nivel de locura, ellos por creativos y yo por dejarme arrastrar por ellos.

Igual, aunque sonaba a locura, me metí en ese cuarto helado donde me tenían un lugar y, cuando el frío comenzó a apoderarse de mi cuerpo, me llené de temor. Mi deseo era no morir para poder ver el futuro, pero justo ahora, que incluso mis pensamientos se congelaban, estaba segura de que no vería ni más presente.

De pronto todo fue nada, y luego esa cálida sensación envolviendo un cuerpo que no se sentía del todo. Ellos eran universitarios, viajaron al pasado a conseguir idiotas como yo y nos congelaron en aras de un proyecto científico, y justo ahora, en su tiempo, nos descongelaban tras haber sobrevivido un sueño de casi tres centenas de años.

Ellos aprobaron, al parecer controlar cuerpos humanos era un área en la que no muchos tenían suerte. Manipulación de ADN, creación de tejidos humanos, procreación cien por ciento artificial, congelar cuerpos y descongelarlos es lo que en el futuro les dará puntos a los estudiantes. Y yo aquí leyendo libros e ideando cosas creativas para presentarlos a la clase.

Volver a nuestro tiempo no era problema, solo debíamos subir a ese mal intento de elevador y pronto estaríamos allí. Pero primero nos darían un baño en una sauna, chocolate caliente y un tour por el futuro.

A ellos no les preocupaba que contáramos lo que veíamos, pues con suerte nos tomarían por alguien con mucha imaginación, con suerte mala terminaríamos en un manicomio y con peor suerte terminaríamos siendo escritores de ciencia ficción en algún blog perdido en internet.

El futuro era deprimente. Paseamos por capsulas plateadas llenas de personas vestidas en colores blancos porque las tinturas se obtienen de organismos naturales de los cuales no quedan muchos.

El sol que entra en las ventanas quema la piel a pesar del cristal polarizado que pretende cuidar a los habitantes de esas capsulas. Pero no es algo que les moleste, ellos parecen estar acostumbrados. Entonces pienso en Darwin y la supervivencia de las especies. Supongo que no todo tiene que ser diferente.

Afuera no hay nada, solo tierra árida y vaporizante. El aire que respiramos es denso, casi pesado. Pero a ellos no les molesta y yo quiero volver ya a casa.

El hospital es terrorífico, lleno de tubos con niños adentro, de diferentes tonos de piel, de cabello y de ojos me imagino. En el futuro tener un hijo es semejante a comprar sopa en el supermercado. Y eso es triste.

Los tesoros nacionales son platas que se reúnen en un invernadero. Cada una cuidada más que la propia vida. Y pensar que hace años talamos los árboles como si crecieran del suelo. Ah, espera. Los árboles crecen en el suelo, en un suelo erosionado y contaminado que no aporta los suficientes nutrientes para que cultivos y hierbas sobrevivan por mucho más.

¿Lluvia?... solo acida.

¿Bosques?... en cuentos de hadas.

¿Playas?... ni en la imaginación.

¿Vida?... ¿Alguien sabe que es eso?

Lagrimas ardorosas se acumulan en mis parpados. Mi nariz se contrae y me dificulta aún más respirar. Quiero volver a casa, quiero plantar un árbol y correr por la orilla del mar. Quiero que el tiempo no pase, quiero contarle a todo el mundo lo que nos depara el futuro sí no cuidamos nuestro planeta. Pero nadie me va a creer. No, ni siquiera necesitan creerlo, porque todos lo sabemos y nadie hacemos nada por prevenir un futuro que nos parece lejano. Un futuro al que afortunadamente no llegaremos, quizá por eso no nos preocupamos. 



Este reto me hizo doler la cabeza, literalmente. No me gusta pensar las cosas a profundidad, el futuro es un tema que en serio nunca había pensado. Pero después de mucho pensarlo puedo imaginar un triste futuro deparándole al mundo.  Así lo imaginé ahora que lo pensé. Pero no creo que en realidad pasé así, será que soy demasiado optimista, pero creo que encontraremos la manera de que todo vaya bien.

Gracias por leer. Besos hermosuras.  

52 RETOS DE ESCRITURA 2016¡Lee esta historia GRATIS!