CAPITULO 16

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El Lobo pasó la mano por el pecho de Jungkook, tiró de sus cadenas, y lo llevó a estar duro en cuestión de segundos.

-Ah, sí, eso se siente bien.

Le acarició el pene, y Jungkook no pudo dejar de menearse en el cuerpo de Jimin. En la mañana, así fue como Jimin despertó a su bello durmiente.

-Mmmmm-   suspiró Jungkook.

Eso era muy agradable. Flotaba al borde de una nube, cálido y a salvo en los brazos de su amante.

-¿Qué quieres, pequeño?

La rica y suave voz de Jimin retumbó, y Jungkook la sintió hasta los huesos.

-Hazme venir. Así como lo hiciste la primera vez. Toca dentro de mí.

Había quedado maravillado del hombre lobo y sus habilidades, y él quería más. Jimin se echó a reír.

-Te gustó eso, ¿verdad?

-Si.

Y se mordió el labio inferior. Se apartó el pelo de los ojos y vio sobre su hombro la mirada feroz de Jimin.

Jimin alcanzó el lubricante y roció un poco en los dedos. Corrió un dedo hacia abajo en medio del culo de Jungkook, y sumergiéndolo entre sus nalgas en su entrada.

Frotó, activando todos los nervios alrededor. Jungkook gimió, empujándose hacia atrás en el toque.

-¡Oh, sí! Por favor.

Le rogó mientras meneaba su culo, buscando hacer el toque más profundo.

-Despacio, bebe voy a llegar ahí.

Empujó más profundo, violandolo con dos dedos. Lloriqueó por el estiramiento, el dolor, y el placer.

Los dedos de Jimin en tijera en su interior y llegando a ese pequeño botoncito maravilloso.

No creía que nada fuera tan bueno como el descubrimiento de ese único lugar en su cuerpo.

Jimin lo presionó, y Jungkook se arqueó, y luego lo presionó de nuevo.

-Una vez más, por favor.

Una y otra vez Jimin dio en el blanco, y la excitación de Jungkook se formo hasta extenderse sobre su cuerpo a la espera de la estocada final para volar en pedazos.

Jimin lamió la nuca del esclavo.

-Sabes tan condenadamente bien, bebe.

Y hundió sus dientes en el hombro de Jungkook, tirando suave de la cadena entre los pezones de Jungkook. Eso fue todo lo que necesitó para venirse, duro, rápido, y gritando, disparando semen a través de la cama.

-Eso es. Córrete para mí. Eres tan caliente y apretado. 

Mientras el cuerpo de Jungkook se estremecía de placer. El lobo lo rodó sobre su espalda y se sentó a horcajadas sobre él.

Jungkook miró hacia arriba al pene más grande que alguna vez había visto y se humedeció los labios.

-Tenemos que llegar a las jaulas. Pero primero, tengo que hacer esto.

Jimin se masturbó a sí mismo, rápido sobre su eje. Jungkook quería sostenerlo en su boca, chuparlo, envolver la lengua alrededor de el y probar a Jimin. Que el sabor de él le llenara.

En lugar se eso Jimin jadeó, rápidamente disparando en su mano, y cintas de blanco semen cayeron sobre su pecho.

El lobo sacudió la cabeza, haciendo que gotas de sudor salieran volando. Embadurnando las líneas blancas con sus manos, trabajó en la piel de Jungkook. Estaba caliente pero no era desagradable.

-¿Qué estás haciendo?-  Jungkook ladeó la cabeza mientras levantaba la mirada hacia Jimin.

-Necesitaba marcarte. Asegurarme de que todos los lobos sepan que eres mío. Ahora me olerán en ti.

Se levantó de la cama, se dirigió a una cómoda y sacó un taparrabos flexible de cuero marrón, abierto en los costados mientras que la parte delantera y trasera caía a la mitad del muslo. Lo ató a su cintura, cubriendo su pene y culo.

Jungkook creía que se veía sexy.

-¿Usas eso durante los entrenamientos? Pensaba que los lobos luchaban desnudos.

-Lo hacemos. También lo hacen los compañeros. Pero, para moverme dentro de las instalaciones, tengo que llevarlo. Después de que comamos, vístete.

             No puedes moverte por los pasillos sin estar cubierto. No por ahí. Podrías ser montado por cada macho a la vista, hombre lobo o no.

Jungkook asintió.

-Lo sé. No soy estúpido. Ellos nos enseñan algunas cosas, sabes.

-Lo sé. Sólo quiero que estés a salvo.

Jimin fue a la cocina y preparó una comida de huevos y carne en una sartén grande. Sirvió todo en dos platos, siendo su porción la más grande y la de Jungkook la más pequeña, y los colocó sobre la mesa. 

-Come. Lo necesitarás.

Jungkook no tenía ningún problema con eso. Le encantaba comer.

-Está rico-   dijo con la boca llena  -Eres un buen cocinero.

-Gracias. Me acostumbré a cocinar para Yoong...-   Se detuvo y miró hacia el techo  -Lo siento.

Jungkook negó con la cabeza.

-Está bien. No me importa.

Jimin redujo los ojos y miró fijamente a Jungkook.

-¿No?.

-No-  se encogió de hombros y se olió  -Puedo olerte en mí-  Sonrió.

Jimin se echó a reír y le dio un suave zape poco arriba de la nuca.

-Eres un poco hermoso, sabes-  Jimin le sonrió.

Jungkook se encogió de hombros otra vez.

-Supongo.

Jimin se acercó y acunó la mejilla de Jungkook.

-Tú. Eres. Hermoso. Nam Joon me ha honrado al elegirte.

Nadie le había dicho alguna vez algo tan dulce en toda su vida.

¿Cómo podía Jimin ser tan fuerte, ser un luchador de jaula y sin embargo ser tan suave?. Incluso tenia una voz dulce.

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