Si te sientes débil, vete. Huye tan rápido como puedas. Vuelve cuando hayas recuperado fuerzas.

Mi madre casi se murió por la sorpresa cuando le di la noticia. Se quedó en silencio varios minutos, hasta que Jonathan fue a revivirla.

—Gloria, Gloria, ¿estás bien? —le oí decir—. ¿Necesitas ir al hospital? Te has desmayado.

—Miranda va a casarse —tartamudeó ella.

—¿Con un hombre? —preguntó él.

Fruncí el entrecejo.

—Sí. Con un hombre. Harry Styles, de hecho.

—Bromeas —exclamó Jonathan.

—¿Cómo iba a bromear sobre algo así?

—Mamá —me apreté el puente de la nariz con los dedos—. Hazme caso a mí. Tu única hija.

—¿Es por lo de los trillizos? —preguntó ella.

Como si necesitara un recordatorio de que podía estar embarazada. Había conseguido bloquear toda imagen de bebés y pañales hasta ese momento. ¿Estaba embarazada? No había tenido síntomas. Pero como mi período no era regular, no tenía ni idea de cuándo debía tenerlo.

No había tenido antojos, al menos de comida.

Sexualmente se me antojaban cosas muy sugerentes, la verdad. No me dolían los pechos y tenía el vientre tan plano como siempre. Y nada de náuseas.

—Bueno —insistió mi madre—. ¿Es por los trillizos?

—Claro que no. No hay trillizos. Y él me quiere.

—¿Tú lo quieres? —preguntó tras una pausa.

—Mamá, estás perdiendo el hilo otra vez —dije, evitando hábilmente contestar a eso—. Voy a casarme. Vas a tener otro yerno. ¿No quieres conocerlo?

—Dios santo, sí. Trae a Harry mañana para una relajante cena familiar. Tengo que hablar con él. Debe ser un mago para haberte hecho olvidar lo de Richard y convencerte de dar el salto al matrimonio.

Mi mano se tensó sobre el auricular.

—Tengo que darle mi charla para que la trate bien —oí decir a Jonathan al fondo.

Que Dios me ayudara. Y que ayudara a Harry.

A la mañana siguiente, Harry apareció en mi piso con un brillo extraño en los ojos. Lo dejé entrar, pero me quedé de cara a la puerta. ¿Qué estaría pasándole por la cabeza? ¿Habría cambiado de opinión? No, había luchado mucho para conseguirme. ¿Iba a intentar convencerme de que volara a La Vegas con él?

Inhalé y exhalé varias veces. Me volví para preguntarle qué pasaba; tenía una rodilla en el suelo.

—Oh, Dios mío —casi me fallaron las piernas.

—Miranda —me mostró una caja de terciopelo negro con un sencillo pero elegante diamante montado en platino en el centro.

—Oh, Dios mío —dije, más seguido. Eso hacía el compromiso oficial. «Oh, Dios, oh, Dios, oh, Dios».

—¿Quieres casarte conmigo?

Ya había aceptado, así que no esperaba que él hiciera algo así. Se me llenaron los ojos de lágrimas. ¿Cómo podía un hombre ser tan maravilloso?

¿Tan entregado, encantador y cariñoso?

Era casi demasiado bueno para ser verdad.

Y eso debía ser malo. Pero me dio igual. Le entregué mi mano y él besó la palma antes de ponerme el anillo. El platino quedaba bien contra mi piel pálida. Me quedaba perfecto.

Harry se levantó y me miró con amor y deseo.

—Aquí te queda bien —dijo—, pero quiero ver cómo te queda en la cama.

Sonreí. Eso acabaría temporalmente con mis miedos.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!