Luna llena

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La primera luna llena había llegado, la manada esperaba expectante a que su Alfa y su Beta junto con sus compañeras ingresaran en sus habitaciones para llevar acabo el ritual.

Caminando a paso lento Lexa junto a Clarke iniciaban la comitiva hasta los aposentos de la morena, seguidas de cerca por Octavia y Raven. Las cuatro chicas habían pasado los dos últimos días lejos de la manada para evitar más enfrentamientos.

Una vez solas la loba suspiró aliviada, sentía que cargaba con demasiada responsabilidad. Aun no se podía creer que su madre estuviera muerta y que ella fuera la nueva líder.

-Tranquila -la susurró Clarke apartando el pelo de su nuca para después depositar un suave beso sobre su piel.

-Soy yo quien debería decirte eso -Lexa cerró los ojos y se dejó llevar por sus caricias.

La rubia siguió besando el cuello expuesto de su compañera mientras sus manos vagaban por debajo de la ropa acariciando su piel, para poco después deshacerse de la camiseta que la loba llevaba. La morena recargó su cuerpo contra el pecho de Clarke mientras esta acariciaba su vientre y le robaba los primeros gemidos de la noche. Cuando sus manos alcanzaron por fin sus pechos, Lexa suspiró feliz y echó la cabeza hacia atrás dejando más expuesto su cuello. Clarke no lo dudo y mordió la sensible piel con sus dientes para después pasar la lengua para calmar su dolor. Sus manos jugaban con sus pechos y pellizcaban sus duros pezones haciendo que la morena jadeara.

-¡Clarke por favor! -pidió buscando sus labios y encontrándoselos a medio camino.

Mientras se besaban la rubia se deshizo con gran habilidad de los pantalones de la morena dejándola completamente desnuda. Lexa se giró en sus brazos y sus ojos se encontraron. De nuevo se forjó la unión entre sus almas, cada vez más unidas pues desde el mismo instante en que nacieron su futuro fue forjado en los ojos de la otra.

La loba se tumbó en las pieles que horas antes Indra había preparado para ellas, contempló desde su lugar como los ojos azules de Clarke se oscurecían hasta convertirse en ese mar embravecido que tanto adoraba. La rubia con parsimonia se deleitó en el cuerpo desnudo de sus compañera. Se deshizo con lentitud de su propia ropa ante su atenta mirada y comprobó como sus ojos verdes se volvían negros y su respiración se aceleraba.

Una vez desnuda se tumbó sobre la loba y ambas gimieron cuando sus pieles se tocaron por primera vez. Las caricias de la morena sobre la espalda de la rubia la hicieron estremecer, se unieron en un beso cargado de deseo, esperanza y amor.

Clarke besó la linea de su mandíbula, su cuello y mordió suavemente su lóbulo haciendo gemir de deseo.

-Te amo -susurró dejando un camino de besos por su esbelto cuerpo.

Su boca se apoderó de los endurecidos pezones de la loba y esta gimió alto sin importar quien pudiera oírla, solo quería sentir la boca y las manos de su compañera sobre su cuerpo.

La lengua de la rubia jugó con sus pezones y su manos se deleitaron masajeándolos con suavidad hasta que la morena empezó a jadear y a temblar bajo su cuerpo. Atendiendo a su súplica silenciosa, abandonó aquel delicioso manjar para besar su vientre plano sonriendo ante la respiración entrecortada de la muchacha.

Las manos de Lexa incapaces de mantenerse más tiempo lejos del cuerpo de la rubia se enredaron en su cabello y de forma suave la instaron a bajar donde ella más lo deseaba. Cuando su lengua se deslizó por su centro mojado un gemido ahogado escapó de sus labios. No sabía cuanto tiempo podría retrasar tan inmenso placer. Abrió los ojos y se encontró con los azules de su compañera, quien la miraba con lujuria desde la posición entre sus piernas. Vio su lengua acariciar tiernamente su clítoris y sus dedos separar sus labios. El aliento caliente y su respiración contra su piel la estaba volviendo loca.

-¡Hazlo! -suplicó.

Clarke no dejó de mirarla mientras introducía con suavidad un dedo en su interior, la loba se tensó al instante y la humana se detuvo, esperando a que el agarre sobre su dedo se relajara. Poco a poco fue moviéndolo con suavidad, volviendo a escuchar los gemidos y jadeos roncos de la loba. La rubia sentía como su orgasmo se iba construyendo poco a poco en el interior de su compañera. Introdujo otro dedo en su interior y aumentó el ritmo, las manos de Lexa arañaron su espalda y la acercaron más a ella. Sin poder evitarlo la castaña cerró los ojos cuando sintió la lengua de Clarke en su clítoris que junto a sus dedos la estaban empujando hacia un punto sin retorno.

-¡Clarke! -gritó cuando el orgasmo la atravesó. Su cuerpo temblaba y era incapaz de controlarlo.

Con suavidad la rubia abandonó su interior y fue en busca de la boca de su compañera quien la recibió con sumo gusto.

-Te amo Lexa -susurró sobre sus labios.

-Te amo Clarke -la loba acarició la piel de su cuello con su nariz haciendo que se estremeciera. Las dio la vuelta quedando encima de la rubia sus ojos se encontraron de nuevo- ¿estás segura? -besó sus labios tiernamente atrapando primero el labio inferior para luego pasar su lengua por él, para después pasar al superior y hacer lo mismo.

-Estoy segura de que te amo Lexa -contestó la rubia mientras intentaba respirar con normalidad- y de que quiero pasar lo que me resta de vida a tu lado.

Lexa la besó con pasión introduciendo su lengua en la boca de su compañera y reclamando cada recoveco de su boca. Sus manos acariciaron y torturaron con delicadeza sus duros pezones, mientras sus caderas se movían a la vez creando una exquisita presión que estaba volviendo loca a la rubia.

-¡Te necesito! -murmuró cuando la loba la dejó tomar aire, para después apoderarse de nuevo de su boca.

La mano de la morena acarició su sexo con suavidad haciendo temblar a la rubia con la leve caricia sobre su clítoris. Estaba tan mojada que cuando sus dedos se deslizaron en el interior de su compañera esta a penas lo notó. Los movimientos de Lexa se hicieron cada vez más rápidos en su interior, sabía que Clarke no tardaría en venirse. Con reticencia dejó sus labios y beso la linea de su mandíbula hasta llegar a la base de su cuello, donde lamió y chupó marcando su piel.

-Te amo -susurró la loba en su oído segundos antes de morderla.

Clarke gritó su nombre corriéndose con fuerza sobre sus dedos, en ningún momento Lexa dejó de moverse en su interior y tomándola desprevenida otro orgasmo la sobrevino. Este más fuerte que el anterior haciéndola gritar su nombre de nuevo.

Cuando por fin puedo respirar de nuevo con cierta normalidad, abrió los ojos y se encontró con la mirada preocupada de Lexa. Sus ojos ya no eran negros, se habían convertido en una mezcla de verde y negro que de alguna forma la volvía más atractiva de la que ya era.

-¿Estás bien? -preguntó con suavidad acariciando su mejilla y apartando los cabellos de su hermoso rostro ruborizado por el deseo.

-Nunca he estado mejor -contestó con voz ronca, acarició la mejilla de la loba y se incorporó para besar con suavidad sus labios probando su propia sangre en el beso.

Lexa se dejó caer a su lado y la atrajo hacia así para después taparlas con las piel antes de sumirse en un profundo sueño.

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TWITTER: @natalia_gutier


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