NUEVO: Tap - Historias en forma de chat para tu 📲 . Disponibles en español
Obtenlo ya

( Siento no poner titulo, no me matéis )

20 5 3


- ¡ Cuidado!, ya casi está - bastó la reacción casi sobrenatural de Paul , para evitar que todo el trabajo se echara a perder. Me retiré lo suficiente para ver el enorme árbol que se alzaba ante mí y sonreí satisfecha. Habiamos pasado parte de la tarde del viernes decorando nuestra casa . Cientos de adornos de oro y rojo bailaban alegres en el pequeño porche de la entrada, mientras el viento los mecía con suavidad.

- Definitivamente papá va a implosionar - objeté mientras observé a Paul mirarme de reojo con una media sonrisa.

- ¡ Eres una exagerada, Abi! , a papá le encantará

Paul y yo, habíamos decidido encargarnos de los preparativos este año. No me hacía especial ilusión, sobre todo teniendo en cuenta que a mi hermano le encantaba sobre-decorar demasiado. Cuando digo sobre-decorar, me refiero a algo parecido a una feria ambulante en casa.

Me di una ducha rápida y me dirigí hacia la pequeña libreria de tia Emma al otro lado de la calle. Todas las navidades iba a echarle una mano envolviendo en papel de regalo los libros. Siempre escribía una nota y la pegaba en el dorso del regalo sin que el cliente me viera, a modo de sorpresa, así, al llegar a sus hogares, descubrirían no solo un bonito libro envuelto en colores chillones, sino una nota de agradecimiento con algún motivo navideño dibujado por mí.

- Abi cariño, ¿ puedes pasarme las tijeras? - tia Emma estaba más alegre que de costumbre . Supongo que el hecho de que tio Mark regresara de Kentucky tenía algo que ver. Podía escucharla tarareando en voz baja, mientras envolvía con manos ágiles varios de los libros que, minutos antes , había apilado en el mostrador.

Miré mi reflejo distorsionado en el cristal, del escaparate. Mi largo cabello castaño estaba recogido en un moño bajo. Pasé las tijeras a tia Emma y me acerqué de nuevo al cristal para observar de cerca mis ojos. Ambos parecían azules, sin embargo mi ojo derecho era verde. Tener un ojo de diferente color no era algo que me gustara, de hecho lo odiaba, sin embargo era algo a lo que estaba acostumbrada desde niña. Estaba tan ensimismida con mi reflejo, que al girarme, no le vi venir.

- ¡ Cuidado! - sentí un dolor agudo en el hombro.

- ¡ Au! - me quejé frotándome ansiosamente la zona en la que aquel desalmado me había golpeado.

Al levantar la vista me quedé sin habla. Era él...

- ¿ Quieres dislocarte el hombro? - sonrió antes de girarse y dirigirse hacia una tia Emma que me miraba sonriente. ¡ Oh Dios! , esto acabaría mal.

- Abi, cariño ... - comenzó a decir tia Emma...

- ¡ Oh no, mierda! - dije entre dientes , y él debió oirme, porque observé de reojo cómo fruncia el ceño.

- ... Abi - insistió tia Emma- ¿ podrías atender tú a este chico mientras voy arriba a buscar una novela?

- Si- dije en un hilillo de voz - él me miró extrañado y sacudió la cabeza mientras sonreía.

Con paso ligero me metí tras el mostrador, mientras tia Emma subia las escaleras a paso muy, muy lento... sabía que lo estaba haciendo a propósito. En este mismo instante, me arrepentía de haberle contado que " él" me gustaba. Ni siquera sabía su nombre, sólo sabía que le veía en todas partes y cuando nuestras miradas se cruzaban, las mariposas revoloteaban por mi estómago a sus anchas.

- ¿ En qué puedo ayudarte? - dije sin apenas mirarle.

- En primer lugar , hola - sonrió- en segundo lugar, lo siento, por lo de antes , ya sabes...

- ¡ No te preocupes! , ha sido culpa mia...

Un golpe sordo sonó en la planta de arriba. Ambos nos miramos. Aproveché esos instantes para observarle. Era alto, joder demasiado alto, uno ochenta seguro. Su pelo dorado estaba peinado hacia al lado , y sus ojos color avellana miraban hacia la escalera con curiosidad. Su cazadora oscura y sus jeans ajustados le daban un aire moderno y descuidado que me encantaba. Un lamento me sacó de mi aturdimiento. Él me miró sonriente, el lamento se repitió.

Reto Jingle-moons¡Lee esta historia GRATIS!