E #401

160 8 1
                                        


—ERES UNA PUTA IDIOTA!

Estaba enojada, no necesitaba mas malditos problemas y esto era lo que me faltaba. Una inútil más.

–L-lauren yo creí que era la mejor opción... Iban a herir a Jake y yo...

Idiota.

—SE LLEVARON 15 MILLONES MALDITA IDIOTA, YO– Nono, maldita sea no, no me voy a desquitar contigo, que maldito desperdicio. Largate.

–Que...?

—Me oiste prostituta. Largo. No te quiero aquí más, no me sirves, te gastaste, recoges el cheque con Keaton disfrutas una buena follada y te largas. No. Me. Sirves.

–Lauren yo puedo hacerte doblar la ganancia...-

—Lo tomo.

–Que?

—Quince días Jennifer, quince malditos días y me traes 30 grandes, el doble de la cantidad que me hiciste perder, les daré una maldita segunda oportunidad a ti y a tu estúpido hermano.

Miré a Jake, rubio, alto, ropa oscura y una pulsera negra en su muñeca que le dejo su padre antes de venderlo a esta puta cárcel por culpa de su hermana, a los 14 años, habían pasado dos años desde que no mostraba una sonrisa. Dos años aquí.

—Keaton, dale un arma al mocoso, ya no malditas mariconerias, dale un puto rifle o un par de buenos calibres.

–Lauren, Jake tiene 16 porfavor esta bien transportando, el lo esta haciendo bien fue mi culpa no lo hagas hacer esto...

—Relajate mierda, chico ven aquí.

Keaton volvía con un par de pistolas con silenciadores.

—No va a matar a nadie Jenn.

Me acerqué a él y tendí las armas en sus palmas limpias.

–Entonces porque le das eso...?

—Porque ustedes son dependientes, entre ustedes.

Jake me miraba fijo, a los ojos.

—No mates a nadie, que no quiera matar a tu hermana claro está.

Pude sentir su cuerpo joven tensarse. Su miedo a perderla, su línea roja siendo sobrepasada.

—Si ella muere...

Mire a Jennifer y después lo mire a él, me acerqué un paso para estar frente a él.

—Es tu puta culpa, porque matas por proteger pero si ella muere...

Sonreí de lado, sabía que lo estaba haciendo enloquecer.

—Serás un puto asesino, habrás matado a tu hermana chico. Muerta. Así que a la próxima no me hagan perder mercancía, no doy terceras oportunidades.

Me largué de una de las casas de mis subordinados y deje a Keaton cuidandolos, podría odiarlos hasta la puta muerte, pero si alguien los mataba, sería yo y nadie más.

Me subí a mi camioneta en la cual había venido con Keaton, por lo que se sintió mas solitario el viaje de regreso a uno de mis departamentos.

Cuando estaba a la vuelta de la esquina recordé que Lucy había mencionado algo de una fiesta en un almacén abandonado completamente vacío, lo llenarían de alcohol, música y gente.

Claro que yo daba la parte importante, la maldita chispa a la fiesta.

Saqué mi iPhone y llame a Lucy.

–Lauren!

Lucy aún me saludaba con las mismas ganas del primer día que nos conocimos cuando teníamos 17 años.

Solo con ella no podía ser una maldita perra.

—Lucy, estaba a punto de ir a mi departamento de la playa a descansar un poco pero es aún muy temprano(9:57pm). Recordé que mencionaste un almacén, necesitan polvo?

–Algunos de tus chicos ya están aquí pero sin duda tu sabes persuadir para que se alegre la fiesta Lauren.

Sentía la sonrisa a través de la línea.

–Calle 15 kilómetro 167, será facil reconocer esta mierda, se salió un poco de control, pero te necesitamos.

—Llego en 30 a lo mucho, no dejes que alguien se meta en tus pantalones idiota.

–No eres mi madre Lauren!

—No pero soy prácticamente tu hermana así que si alguien quiere meterse en tus pantalones, se mete también con mi polla así que mantente alejada de los bastardos, le amarro las bolas y-

–No quiero saberlo Lauren! Te veo aquí!

—Ya estoy yendo te veo allí entonces.

Idiota.

-

—Hasta que te encuentro Vives.

–Lauren!

Apenas me vio se lanzó en abrazo hacía mi dejando todo su grupo de amigos.

–Vendiste algo buscandome?

—Una que otra zorra que calenté en un puto arrimaco y cayó pero solo eso.

–Bueno, tienes lo mío?

No todo lo que hacía estaba bien, pero prometí no meter a Lucy en mi maldito tema, pero termino probandolo por si sola y me enojé mas por ello.

Ella no es una exagerada o lo hace por un vicio enfermizo, ella solo quiere divertirse.

—Happy Brownies para la bebé.

–Gracias! Oh y no te he presentado a mis amigos, bueno no te interesan pero hay algunas chicas que tal vez quieras llevartelas a calmarte el estres o algo.

Y lo habían, necesitaba mas un trago y una follada mas que un par de líneas.

Vendía, pero yo no era una puta drogadicta, sabía el daño que hacía esa mierda, que no era buena.

CloserWhere stories live. Discover now