Capítulo 4

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Lauren estaba saliendo de aquel lugar empujando a las personas. Llevaba las manos hechas un puño y la mandíbula apretada con fuerza. Estaba tan enojada y quería desaparece de allí.

Se giró con brusquedad cuando sintió que alguien la tomaba del brazo y rápidamente se alejó con más bronca al ver a Camila allí.

—Espera.—La detuvo tomando su brazo cuando Lauren intento irse otra vez.—Lo siento. No quise decir eso.

—Vete a la mierda.—Se soltó del agarre de Camila y amagó con irse otra vez pero la morena fue más rápida y se puso frente a ella deteniendo su paso.

Ambas estaban haciendo aquella pequeña escena  en medio de toda la gente que por suerte parecía ajena a ellas dos.

—No te puedes ir.—Camila exclamó sobre la música.—No me dejes sola aquí.—Lauren se sintió más enojada cuando se encontró pensando en que tampoco quería alejarse de ella por alguna razón.—Lo siento. De verdad.

—Déjame.—Dijo clavando su mirada seria en Camila.—No me toques. No lo hagas.—Negó dando un paso hacia atrás y suspirando mientras veía a su alrededor un poco ida en sus pensamientos.

—No quiero que te enojes.—Camila dio un paso hacia adelante e hizo que Lauren la viera a los ojos.—Yo no quise decirlo.—Negó hablando un poco más alto para que Lauren la escuchara.

Lauren sentía dolor de tanta fuerza que estaba haciendo al apretar su mandíbula mientras Camila tenía una mano en su mejilla. Odiaba que la tocaran de esa manera. Nadie debía. Desvió su mirada de la morena para recorrer un momento a su alrededor hasta que regresó a esos ojos marrones que la veían preocupada.

—¿Por qué estás así?—La voz de Camila emanaba preocupación en cada palabra.—Lauren, habla conmigo.—Pidió sabiendo que estaba pasando algo.

—No.—Negó.—Ven.

Camila estaba confundida pero la siguió entre algunas personas hasta que llegaron a estar en medio del jardín donde estaba repleto de gente bailando. Camila sintió el cuerpo de Lauren contra el suyo desde un lado y la mano de la oji verde en su espalda baja. Eso no era suficiente y a pesar de que estaba cerca, la sentía lejos. Así que se dio media vuelta y pasó los brazos por debajo de los de Lauren sintiendo como su cuerpo se ponía tenso de una manera horrible.

—No sé qué está mal.—Dijo casi sobre el oído de Lauren cuando levantó un poco la cabeza para llegar allí. Apoyó su mejilla sobre el hombro de Lauren y sonrió cuando unos brazos la rodearon tímidamente, casi los sentía temblar alrededor suyo.

—Yo.—Fue la respuesta de Lauren mientras cerraba los ojos comenzando a respirar de una manera irregular.

Camila no dijo nada y comenzó a suavizar su abrazo, relajando su cuerpo contra el de Lauren y sintiendo como de a poco y apenas la otra chica también se calmaba.
No la entendía para nada. Antes le había pedido que no la tocara y ahora estaba allí abrazándola al igual que ella. Lauren era tan seria, tan cerrada, tan misteriosa y a Camila le interesaba saber de ella. Ayudarla si era posible.

Lauren no podía estar mal, ella no podía ser el problema porque era una chica maravillosa y lo sabía. Pero también sabía que iba a ser demasiado difícil entrar en ella, en su vida, en su corazón para saber quién era realmente.

—Lauren, ¿Estás bien?—Le preguntó Camila cuando la sintió temblar un poco.—¿Qué sucede?

Lauren negó haciendo que Camila volviera a abrazarla. Odiaba los abrazos, odiaba cualquier muestra de afecto si era para ella, pero estaba disfrutando un poco de que Camila la abrazara, de tenerla de esa forma contra ella, además, sentía que la cuidaba de alguna manera al tenerla entre sus brazos. Camila era una chica tan buena y no se merecía para nada haber conocido a alguien como Lauren. A alguien tan lastimado y dolido, tanto que no creía poder volver a querer, que no creía en que alguien alguna vez la quisiera a ella.

Sus ojos se llenaron de lágrimas al pensar en eso y agradeció que Camila tuviera la mejilla contra su hombro y no estuviera viéndola, que las luces estuvieran bajas allí entonces nadie podía ver el dolor en sus ojos.

—Lauren.—Un chico había llegado hasta ella bastante alterado y Camila se separó de la oji verde al haber sentido el cuerpo de aquel chocar un poco contra el suyo al llegar rápido, pero a pesar de estar sorprendida estaba tranquila porque Lauren ahora tenía una mano en su espalda como si le estuviera pidiendo que no se alejara.

Lo que sí la confundió fue ver la mirada de Lauren sobre el chico cuando éste le habló al oído rápidamente. Los ojos de Lauren estaban clavados en los del chico, tenía una expresión de sorpresa y ¿miedo? Rápidamente fue a ella a quién miró y luego le asintió al chico.

—Me tengo que ir.—Dijo seriamente.—Vete con Dinah.

—¿Qué pasa?—La detuvo antes de que Lauren se fuera y vio cómo se enojaba por eso así que le soltó el brazo rápidamente.—¿Qué hiciste?

—¡No te importa!—Dio un paso hacia atrás.—Vete de aquí o déjame ir, Camila. Te vas a arrepentir por estar deteniéndome.—Pero Camila no la dejó ir.

—Quiero ir contigo.—Se escuchó diciendo. Dinah y Normani estarían bien juntas, luego podría avisarle que se iba con Lauren y ya. Tenía un mal presentimiento y no quería dejarla ir sola, algo hacía que no quiera alejarse de Lauren.—Vamos.

—No.—Lauren suspiró molesta y se pasó una mano por el pelo mientras miraba a su alrededor. Camila era insistente y dio un paso hacia ella haciendo que Lauren la mirara.—Si vienes conmigo tienes que correr y si te quedas te ahorras el rato. Te lo advertí.

Camila sentía su corazón latir rápidamente. Lauren estaba en problemas y ella estaba a punto de seguirla. Nunca había hecho algo así y si sus padres se enteraban tendría doble problema. El brazo de Lauren estaba estirado para que ella tomara su mano y se encontró tomándola, aún así sabiendo que estaría en problemas, que estaba mal y que no tenía idea de lo que le esperaba.

Lauren miró a alguien sobre su hombro y luego a ella.

—Corre.

—Mis zapatos.—Lauren rodó los ojos y se arrodilló para sacar los zapatos de Camila rápidamente.

Cuando Camila estuvo descalza, segundos después se encontró corriendo. No sabía cuánto había corrido, ni dónde estaba. Sus pulmones quemaban a falta de aire y le dolían los pies. Lauren seguía corriendo sin decir ni una sola palabra. Ella no veía a nadie siguiéndolas así que se detuvo.

—¿¡Qué haces!?—Lauren se detuvo frunciendo el ceño y mirando a Camila que se detuvo apoyando una mano contra una pared intentando recuperar un poco de aire.

—No. No puedo más.—Negó. Lauren se acercó a ella con sus zapatos en una mano.—Nadie nos sigue.

Lauren se arrepintió de haberla sometido a eso y suspiró sin saber qué hacer. No podía dejarla sola. Un autobús apareció de repente y le tomó la mano a Camila para arrastrarla dentro una vez que lo detuvo. Camila simplemente tomó asiento mientras Lauren pagaba el boleto de ambas y luego la vio acercarse a ella.

La oji verde se sentó a su lado, cubrió su rostro suspirando, luego mirando por la ventanilla y finalmente soltó una risa volviéndose a Camila. Esos ojos marrones estaban sobre ella curiosa, asustada, nerviosa y cansada. Lauren estaba arrepentida de haberla llevado con ella. Pero tenía que salir lo antes posible de allí y Camila no la dejaría en paz.

—¿Estás bien?—Le preguntó quitando un mechón de pelo que caía por el rostro de Camila. Seguía viéndose bonita con las mejillas sonrojadas a causa de haber corrido y teniendo el pelo revuelto.

—Creo que sí.—Respiró hondo pensando en que había sido una estupidez seguir a Lauren.—¿De qué escapamos?

Lauren miró por la ventanilla ignorando su pregunta y así estuvo la mayor parte del tiempo. Camila suspiró viendo por la ventanilla también. No entendía a Lauren. Realmente no la entendía.

Con el paso de la ciudad a través de la ventanilla Camila se quedó dormida y Lauren lo notó cuando la morena se caía hacia ella contra su brazo. Se le escapó una sonrisa pasando un brazo por los hombros de la otra chica que suspiró abrazando su estómago.

Lauren se sentía rara dejando que aquello pasara. Pero le gustaba la cercanía de Camila. Era tan linda, tan delicada y buena, todo lo contrario a lo que era ella. Pero no quería alejarse, no podía y le asustaba porque solamente había estado un rato con ella por dos días sin contar éste que estaba siendo un desastre. Quizás era porque nadie la hacía sentir tan segura como Camila, ella le daba apoyo, cuando algo no le salía la alentaba, cuando se ponía nerviosa por algo le decía que estuviera tranquila y funcionaba. Todo la asustaba.

Camila bostezó cuando bajaron del autobús en algún lugar. Miró a su alrededor y supo que no había estado antes por allí. Lauren a su lado estaba mirando también y luego se encontró con sus ojos.

—¿Dónde estamos?—Preguntó Camila y Lauren tragó saliva.

—No sé.—Pasó la lengua por sus labios y luego se giró dándole la espalda.—Te dije que te vayas.—Negó peinándose con los dedos enojada.—No sé en qué pensaba cuando te dije que corras.

—¿Cómo vamos a volver?

—¡No sé! ¡Deja de preguntar tanto porque no sé!—Camila dio un paso hacia atrás asintiendo un poco asustada. Todo allí estaba algo oscuro y no era un lugar que se veía agradable. Tenía miedo y que Lauren estuviera así no le parecía algo que ayudara.—Tenía que irme de ese puto lugar. Maldición.—Suspiró enojada.

Tiró la cabeza hacia atrás negando cuando algunas gotas empezaron a caer del cielo. Había visto por la ventanilla que el cielo se estaba nublando y que pronto iba a comenzar a llover. Y ahí estaban.

—Que mierda.—Se pasó las manos por la cara.

—Lauren.—Se dio la vuelta para encontrarse con Camila que de a poco se mojaba por la lluvia al igual que ella. Su hermoso vestido blanco iba a arruinarse.

—Vamos.—Dijo estirando su mano hasta Camila para que la tomara.

Caminaron algunos metros hasta que encontraron un pequeño techo de una casa donde pudieron meterse debajo, pero solo cabía una persona allí y Lauren hizo que Camila se pusiera contra la pared de aquel lugar, justo debajo del techo y dejando su cuerpo frente al de Camila para que la lluvia no la mojara a ella, sino a Lauren. Se sentía bien cuidar de la morena, le hacía sentir que estaba haciendo algo bien por primera vez y lo hacía bien. Camila no se estaba mojando por la lluvia mientras todo el agua y el frío iba a ella y su espalda. Ahora Camila estaba escondiendo el rostro en el cuello de Lauren abrazándose a ella misma mientras los brazos de la oji verde estaban alrededor de su cuerpo de una manera protectora. La sentía temblar un poco y se sintió horrible saber que ella había dejado que Camila se metiera en esto.

—Perdón. Lo siento por esto.—Dijo casi sobre el oído de Camila quien simplemente asintió suspirando.

Se estaba durmiendo allí y sabía que si lo hacía no iba a caerse porque Lauren la sujetaba firmemente. Sus brazos eran fuertes y le gustaba cuando la abrazaba.

—¿Cómo vamos a volver?—Lauren apoyó su mejilla contra la de Camila y se mordió el labio disfrutando de tenerla así. No tenía idea porqué sentía esas cosas ahora.

—Ya voy a ver qué hacemos. Tú tranquila.

—Pero estamos en un lugar horrible y no sabes dónde estamos, Lauren.—Se alejó un poco para mirarla, quedado frente a ella y muy cerca de su rostro.

—No voy a dejar que te pase algo malo. Confía en mí.—Camila le estaba viendo los labios y Lauren sintió como su cuerpo entero se erizaba. Frunció las cejas cuando Camila se inclinó un poco para besarla, pero Lauren le corrió la cara haciendo que el beso fuera en su mejilla.—No hagas eso.—Le salió casi en un susurro.—No ahora.

Camila sintió sus mejillas arder y simplemente asintió intentando alejarse de Lauren para tomar un poco de distancia, pero la oji verde no se lo permitió.

—La lluvia está fría y se está poniendo fresco, quédate aquí.—Lauren cerró los ojos suspirando mientras hacía que Camila se acurrucara contra ella nuevamente.

Su corazón latía rápidamente porque Camila estuvo a nada de besarla.

Y eso estaba mal porque le iba a hacer daño. Camila era una chica buena y preciosa, Lauren no la merecía ni un poco. Camila se merecía alguien mejor que ella, alguien que pudiera quererla, cuidarla y darle todo lo que alguien como ella se merecía.

—Es un taxi.—Dijo Lauren luego de un rato en el que se habían quedado simplemente abrazadas.—Quédate aquí.

Lauren detuvo al taxi y habló algo con el hombre mayor que lo conducía. Lauren estaba siendo empapada por la lluvia, aún más de lo que ya estaba. Camila sabía que se iba a enfermar y muy feo.

Se dio la vuelta para mirar a Camila y hacerle una seña para que entrara al automóvil. Cuando lo hizo, cerró la puerta y Camila frunció el ceño al ver que no iba a entrar.

—¿Qué haces? Lauren, entra ahora.

—Mi ropa está mojada y no quiere que le ensucien su puto auto.—Habló en voz baja.—Ve a casa y descansa que yo voy a estar bien.—Metió la mano por la ventanilla y le quitó un mechón de pelo de la cara a Camila.—Te lo prometo.

—No puedes quedarte.—Negó.—¿De verdad va a dejarla aquí? Está lloviendo y no sabe como volver.—Habló al hombre.

—Señorita...

—Camila.—Lauren habló seriamente interrumpiendo al taxista.—Te dije que vayas a tu casa. Te veo en el colegio.

Antes de que Camila dijera algo el taxi comenzó a alejarse de Lauren y la morena miró al hombre seriamente un momento antes de ver hacia atrás.

—¿Por qué le hizo caso? Yo ni siquiera tengo dinero para pagarle y tampoco sabe donde debe llevarme.—Protestó enojada.

—Me dijo donde tengo que dejarla y ya pagó el viaje, señorita.

Plenitud {Camren}¡Lee esta historia GRATIS!