Capítulo 11

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Elian

—Buenas noches Elian — dijo Kasia con esa sonrisa que me mataba.

—Buenas noche Kasia — me despedí — ¿puedo invitarte a desayunar mañana? — realmente quería pasar tiempo con ella

—Uhm... no creo que pueda — dijo con un puchero, mierda, esta mujer me volvía loco — necesito salir a buscar trabajo —

—Kasia... déjame ayudarte, puedo hablar con tu jefe — dije preocupado, no quería que ella se esforzara en buscar trabajo, aunque si por mí fuera no la dejaría trabajar. Quería darle todo.

—No Elian, no te preocupes, buscaré otro trabajo, tal vez ese trabajo no era para mí — rió, pero yo sabía que ella estaba preocupada.

—Déjame hacerlo Kasia, fue injusto lo qué pasó, no me quedaré tranquilo si no lo hago, fue mi culpa y tengo que remediarlo — dije, nunca me iba a perdonar lo que había pasado ese dia, tendría que hablar con el que era el Jefe de Kasia y si era necesario amenazarlo para que le regrese el trabajo a mi Kasia.

Finalmente ella aceptó, nos despedimos con un tierno beso y quedamos en qué pasaría por ella mañana a las 9 am.

Llegue a mi casa después de dejar a Kasia en la suya, los gritos de mi padre se escuchaban por toda la casa.

—¡Tienen que encontrarlos, maldita sea! — gritaba mi padre furioso, mientras todos nuestros hombres se encontraban frente a el, me abrí pasó entre ellos y mi padre me miró enojado.

—¡Hasta que te dignas a llegar Elian! — gritó.

—¿Que mierda pasa aquí? — dije enojado también, mis hermanos estaban sentados en el sillón mientras miraban a mi padre gritar.

—Ahora todos lárguense de aquí — dijo a todos los hombres — ¡quiero a esos hijos de puta lo más pronto posible! ¡los quiero vivos! — ellos asintieron y fueron saliendo poco a poco.

—¿Ahora sí me dirán qué pasó? — me senté en el sillón a un lado de Kyan.

—Pues resulta que dos de los que era nuestros hombres de "confianza" — dijo Jilom — nos traicionaron, robaron millones de dólares de las cuentas y les dieron información de nuestros pasos a los Willow — finalizó.

—Mierda, ¿quienes fueron? — pregunté.

—No lo sabemos — negó Kyan — por ahora tenemos que hacer una investigación rigurosa de todos nuestros trabajadores — habló.

Después de discutir por un buen rato, concluimos en que teníamos que cuidar nuestros pasos más que nunca, nos habían traicionado y eso se pagaba con muerte. Teníamos que encontrar a esos hijos de puta y matarlos.

Mi chaleco antibalas se acomodaba en mi pecho, mis pistolas colgaban por mis piernas, aún lado Kyan estaba listo para disparar, nuestros hombres en sus camionetas detrás de nosotros esperaban la señal para atacar.

El gran camión cargado de paquetes de droga salía de la bodega en las afueras del barrio Bronx, cuando el camión estaba completamente fuera Kyan dio la señal por el radio de frecuencia que se encontraba en el tablero de la camioneta.

Un balazo salió de la pistola de Kyan, segundos después le siguieron más y más balazos, los cristales del camión estallaron, baje rápidamente de la camioneta, me acerqué corriendo a las puertas del camión, un balazo llego hacia mi costado, la puerta del camion se había abierto, un hombre disparaba dentro de el, corrí hacia un costado, cargue mi pistola y en segundos el cayo al piso.

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