Chimenea

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─No se supone que estemos aquí afuera ─la gracia palpaba su garganta.

─No se supone que estemos vivos ─repuso Hannibal con una leve sonrisa─. Pero míranos, junto al mar de Habana, tan limpio y claro como ninguno, con nuestras heridas casi curadas. Estamos en un mundo apartado del de los demás, donde nadie puede alcanzarnos ─Will alzó una ceja, colocando una mano sobre la arena y apoyándose en su codo para mirar hacia arriba. Las estrellas brillaban mucho más fuertes en ese lugar. Una media luna era la protagonista esa noche entre ellas.

─Pueden ─susurró. El mar hablaba con breves y suaves palabras, rozándole los pies─... Sin embargo, otra vez...─miró a Hannibal de arriba abajo. Llevaba solo un traje de baño de tonalidad bordo y su cabello decorado con algunas canas, aún seco, estaba atado en una coleta corta. La barba en su rostro debía picar ya que tenía el aspecto de recién cortada; se había dejado un poco alrededor de toda la barbilla. De ningún modo pensó que lo vería así alguna vez─. Tienes un aura irreal que rodea tu mundo...─tragó─ Nuestro mundo ─no había signo alguno de duda en su voz, pero pensaba bien en lo que decía, eso le permitía ser completamente sincero.

─ ¿Qué es lo que sueñas? ─murmuró Hannibal.

─ ¿Hay algo más que soñar aquí? ─sonrió el otro observando más allá donde el mar se volvía azul oscuro─ Tengo a mis perros...─soltó y se fijó en Winston, que estaba a su lado y había comenzado a mover la cola al ver que le prestaba atención. No pudo evitar acariciarlo hasta que este se acercó y apoyó la cabeza en su regazo buscando más cariño. Hannibal no le quitaba el ojo de encima, pero se mantuvo en silencio unos minutos como si estuviera admirando lo que sucedía.

─...La última vez que dijiste que tenía un aura surrealista...─había sido cuando quemaban sus papeles en la chimenea, donde él compartió el hecho de que veía a Will en su palacio de la memoria. El recuerdo le dolía, mas no era muy asiduo a manifestar pena y estaba seguro de que el otro podía sentirla aunque no lo hiciera.

─La destrucción de ese mundo se aproximaba ─terminó Will antes de que pudiese agregar algo.

─ ... ¿Crees que ahora estemos creando otro entre los dos? ─sus pies se enterraron en la arena y juntó las palmas de sus manos entre sus piernas mientras miraba más allá con una expresión casi melancólica.

─Creo que ya han sido creadas las bases ─nunca tocaba a Hannibal si no le parecía necesario, pero en ese momento realmente tenía el impulso de hacerlo. Desvió la mirada con la presión atorada en el pecho, no tenía por qué hacerlo, sería incómodo. Nunca había intentado pasar las barreras físicas y ese no era el momento. Aquello provocó que no siguiera hablando.

─Deberíamos estar junto a la chimenea en noche buena, tomando chocolate... ¿eso es lo que quisiste decir antes? ─implicó. Will se rio en voz baja.

─Nunca lo he hecho ─lamió sus labios mirando hacia la arena─. Apenas me recuerdo tomando té con mi padre encima de un bote...Él no quería que me quedara solo en casa por esa vez...─había otras veces en las que simplemente se quedaba dormido esperándolo. Su padre hacía lo posible por darle algo delicioso de comer, pero nunca había regalos grandes ni tampoco árbol de navidad. Sintió que Hannibal apoyaba una mano sobre su hombro y lo apretaba cariñosamente.

─ ¿Y qué tal un Cubalibre por esta noche? No creo que quieras sufrir por el calor de una bebida caliente ahora mismo ─levantó la mirada despacio hacia él. Estaba muy cerca, pero el otro acostumbraba a invadir su espacio personal cuando quería, no era nada nuevo y tampoco implicaba nada.

─Ese es otro tipo de calor, Hannibal ─se rieron despacio, casi se tocaban las frentes. Y por un momento Will pudo verse en el otro, se dio recíprocamente─. Creí...Que preferirías siempre el vino caro ─arrugó el entrecejo con una sensación extraña agobiándolo. Nunca se alejaba porque no sentía la necesidad.

─Ya que es una costumbre de aquí podríamos tomar uno ─dijo como si no viera el problema. El otro no pudo evitar girar un poco el rostro indagando, ¿qué pasaría si...?

─Me sorprendes ─su igual lo miró confundido.

─ ¿Por qué?

─Solo mírate. Tu barba, el cabello largo...No has vuelto a teñirte. No tienes tu aspecto de señor perfecto y ahora me estás diciendo que tomemos algo poco lujoso ─no obtuvo expresión alguna de Hannibal, pero sabía que había logrado una reacción ya que giró a mirar hacia Winston. ¿Qué estaría sintiendo? Lo percibía disgustado, avergonzado. ¿Eso último era posible?

─Dijiste que me habías cambiado. Este lugar también exige un cambio ─Will tenía su barba perfectamente arreglada, al igual que su cabello que se mantenía en su lugar por el gel. Llevaba puestos unos shorts demasiado cortos de un color llamativo y una camisa desprendida hasta su pecho. Quizás por eso no quería mirarlo, quizás por eso no podía quitarle la vista de encima─. Tú también estás cambiando.

─ ¿De qué forma? ─preguntó con falsa inocencia que le hizo fruncir las cejas. Fingió tan bien que Hannibal se alejó de él, con naturalidad igual de fingida. No debía tocarlo más.

─Eres más atrevido de lo que nunca fuiste ─se decidió a decir.

─Bueno...─Will colocó una de sus manos sobre la pierna del contrario, cediendo a su impulso─. Entonces, ¿cambiamos la chimenea y el chocolate caliente por la playa y un Cubalibre?


| JAMÁS SENTÍ TANTA AFINIDAD ESCRIBIENDO PERSONAJES. Debo admitir que muchas de sus acciones se me van al carajo sin que yo quiera, es decir, ellos deciden, no yo...Jajajaja había planeado otra cosa (en el capítulo anterior también) pero se me descontrolan.

Bueno, muchas gracias por seguirme leyendo y por sus hermosos mensajes <3 me gustó como quedó este capítulo especialmente y espero que a ustedes también. |

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⏰ Last updated: Dec 04, 2016 ⏰

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Reto HanniHolidays2016Where stories live. Discover now