Sam POV.

Tyler ya volvió hace dos horas. Comimos un poco de helado y luego decidimos que iba a ser mejor vestirnos porque no queríamos llegar tarde, aunque eso sería muy común en nosotros. Nos avisaron que no solo estarían los padres de mi novio, sino que también su abuela. Por lo tanto si debemos llegar a tiempo y presentables, sobre todo.

Ahora estamos buscando a los padres de Tyler. Cuando los encontramos agradezco que los platos estén vacíos, eso significa que aún no comenzó la cena. Espero que no los hayamos hecho esperar mucho tiempo.

Todos se levantan para saludarnos. Voy primero a saludar a Jack, ya que es al que tengo más cerca. Luego voy a saludar a Sarah, ella está llevando un hermoso vestido rojo bastante elegante y ajustado.

— ¿Cómo estás? ¿Te sientes bien? ¿No crees que está muy fresco? Puedo decir que suban la calefacción... — le detengo elevando una mano.

— Estoy perfecta. Gracias, Sarah.

Al parecer mi madre no es la única que se preocupa exageradamente por mí al enterarse que estoy embarazada.

Voy a saludar a la abuela de Tyler.

Lydia es una mujer muy mayor, creo que tiene setenta y un años. Su cabello está perfectamente teñido de un rubio ceniza y muy bien maquillada como las veces que la vi, pero es leve, no un maquillaje escandaloso. No quedaría lindo en una mujer de su edad. Unas hermosas perlas adornan su cuello y por lo que veo lleva un traje Chanel.

La señora Harrison es viuda. Su esposo falleció a los treinta y nueve años en un accidente automovilístico, en 1984. Desde entonces ella no ha estado con nadie más. Sarah me conto que para Lydia el único amor de su vida fue y siempre será William Harrison. No hay espacio para nadie más en su corazón y ahora ella pasa sus días esperando el momento para volver a reunirse con su eterno amor.

Eso es tan romántico.

— Sam, jovencita... ¡Muchas felicidades para ambos! — me dice Lydia asintiendo con la cabeza repetidas veces. Nos regala una enorme sonrisa que hace que se le formen muchas arrugas a los costados de sus ojos. — Traje muchos regalos, tienes que verlos...

— Pero ni siquiera sabemos que va a ser abuela. — acota Tyler riéndose.

— Yo sé lo que será. Los mayores siempre tenemos razón. — sentencia sentándose en su silla.

Me siento junto a Emily. Ella ni siquiera parece haberse percatado de nuestra presencia esta con la vista en su plato vacío.

— Tranquila, ya traerán la comida. — bromeo dando pequeños golpecitos en su estómago.

Ella me observa aterrada y se voltea hacia mi quitando disimuladamente mi mano de su estómago.

— No los vi llegar... lo siento. — se disculpa saliendo de su trance. Me regala una sonrisa forzada y desganada. — ¿Cómo estas llevando el embarazo? ¿Es difícil?

Emily lleva sus manos a su regazo y me pongo a apreciar como esta vestida esta noche. Ella lleva un vestido de seda blanco que es hermoso. Su cabello negro está cayendo por sus hombros con pequeñas ondas. Lleva un choker de diamantes en su delgado cuello.

La siento muy distinta.

— No tengo ninguna complicación hasta el momento y espero que sea así hasta que este alíen salga de mí. — bromeo y reímos.

Al nombrar ese sobrenombre no puedo evitar pensar en Jazmín. Caroline me había comentado que le estuvo exigiendo mucho para venir a visitarme porque quiere ver a su amigo imaginario Castiel.

Mi estúpido novio. #MEN2¡Lee esta historia GRATIS!