CAPITULO 13

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Se dio la vuelta y se puso en posición de apareamiento de nuevo.

-¿Quieres dejar eso?-  Jimin se echó a reír y le dio una nalgada de nuevo.

Jungkook se sentó, frotándose el trasero.

-Tú dijiste que querías reclamarme. Esa es la posición correcta ¿no?.

-Supongo. Pero para reclamarte, todo lo que tengo que hacer es cogerte- Jimin se encogió de hombros -Nunca me gustó esa posición.

-¿Por qué no?.

-Cuando me estoy tirando a mi compañero, quiero mirarlo a los ojos, ver su placer. No puedo hacer eso si tu cara está ahí abajo.

-Oh, por supuesto.

Jimin era extraño.

Él simplemente no era como le habían contado acerca de los hombres lobo.

-¡Ven aquí!.

Jimin agarró a Jungkook por la nuca y lo arrastró a su cuerpo hasta que quedaron cara a cara.

Luego lo empujó juntándose y tomó la boca de Jungkook en un reclamante beso.

Jungkook había besado antes, no era un inexperto. Los muchachos lo hacían todo el tiempo unos con otros, pero esto no era como esos besos, dulces y juguetones.

Este beso hizo curvar los dedos de los pies de Jungkook e hizo hormiguear su piel. Exigió, y dio, y cuando abrió la boca, la lengua de Jimin lo llenó, al igual que sabía Jungkook que el pene de Jimin lo llenaría.

Este no era un beso de un chiquillo lleno de juventud y alegría. Este era el beso de un hombre, con experiencia y poderoso.

Jungkook se inclinó, fundiéndose, entregándose a Jimin, dejando que lo tomara, probara y provocara.

Jimin pellizcó y mordió y chupó los labios de Jungkook mientras que Jungkook gemía en la boca de Jimin.

Jimin corrió su mano hacia abajo por la espalda de Jungkook, los dedos se arrastraban tan ligeramente que le hizo cosquillas, hasta que llegó al trasero de Jungkook.

Escuchó el sonido de la apertura del lubricante, y luego los dedos regresaron, encontrando su entrada.

Jungkook se empujó hacia atrás, sabiendo lo que iba a venir. Jimin frotaría de nuevo ese lugar, y Jungkook estaría en el cielo. Pero esta vez, Jimin empujó el lubricante al interior y no hizo nada más.

Jungkook gimió frustrado.

-Aún no, pequeño-  Jimin se echó a reír mientras lubricaba su pene  -Quiero que me montes.

-¿Qué?-  Jungkook había visto a los chicos en todo tipo de posiciones que él solo había practicado, y sabía qué hacer. Simplemente nunca lo había hecho. Gateó sobre el cuerpo de Jimin y se sentó en su cintura  -¿Así?.

-Si. Ahora levántate sobre tus rodillas. Voy a alinearme con tu agujero, y te vas a deslizar hacia abajo sobre mi miembro. De ese modo, controlarás la entrada, tan lento o tan rápido como necesites ir- le explicó Jimin.

-Oh- Jungkook asintió.

Le gustaba la idea, pero estaba tan excitado, que no estaba seguro de poder ir despacio. Se levantó y bajó sobre la cabeza del glande de Jimin y permaneció allí.

Jimin no se movió. Realmente dejó a Jungkook controlarlo. Jungkook se presionó hacia abajo, y la cabeza del pene de Jimin se sintió inmenso contra su entrada. Se empujó como lo había hecho con el dedo de Jimin, y dejó que el peso de su cuerpo lo llevara hacia abajo.

Su entrada se extendió, al mantenerla presionada y luego se abrió. La cabeza del pene de Jimin se deslizó dentro. El dolor quemó mientras su carne acomodaba el ancho, pero no era peor que una nalgada. Respiró hondo y miró a Jimin, quien lo observaba, sus ojos profundos y alertas, la punta de la lengua apenas asomando entre los labios.

-¿Estás bien?- Jimin le preguntó mientras tomaba el pene de Jungkook con la mano, lubricándolo y acariciándolo. Eso ayudó a estimular a Jungkook incluso más que antes. Asintió y se humedeció los labios.

Luego se presionó nuevamente, y se deslizó más en el interior.

Podía hacer esto. Oh sí, él podía tomar todo de Jimin en su interior. Dejó escapar un suspiro y se empujó hacia abajo, y parte de Jimin llego a tocar su punto sensible, y puro placer estalló en su interior. Jungkook gimió, cerró los ojos y se meneó.

-Dios, Jungkook, me estás matando- Jimin se quejó.

-¿Qué? ¿Yo?.

Jimin acunó la mejilla de Jungkook.

-Quiero cogerte con tanta urgencia, y cuando haces algo como mover el culo en mi miembro, bueno...- Jimin gruñó bajo y profundo en su pecho -Solo quiero meterme con fuerza dentro de ti.

Nadie había hablado con Jungkook así antes, y su interior sólo se volvió gelatina.

Se empujó, y el pene de Jimin se deslizó hasta el fondo mientras Jimin lanzaba un grito de placer.

-¡Diablos! Maldita sea, eres tan apretado y caliente-  Jimin jadeó -Dime cuando pueda cogerte.

Los ojos de Jungkook se aguaron por el estiramiento, pero estaba tan lleno, tan lleno de Jimin, y quería más.

Quería sentir lo que los otros chicos habían sentido cuando él los había visto, con los ojos cerrados, la boca abierta, jadeando y gruñendo y gritando. Jungkook lo quería, y lo quería ya.

-Cógeme, Jimin. Reclámame.

Jungkook agarró con sus dos puños el cabello de Jimin y miró dentro de los ojos profundos del Jimin. Se habían vuelto oscuros como la noche con la excitación y la lujuria, y sólo con mirarlos encendió a Jungkook aún más.

Jimin se empujó hacia arriba, y Jungkook lo montó, utilizando las piernas para mantenerse arriba mientras Jimin baja y nuevamente subía y se acercaba encontrándose con él. Sus cuerpos chocaron. Carne contra carne y gruñidos y gemidos y Jimin maldiciendo, diciendo cosas verdaderamente sucias, excitaron a Jungkook.

Pero todo el tiempo, Jimin miró a Jungkook a los ojos, observándolo mientras él lo cogía.

Jimin lo atrajo hacia sí para poder besarlo. Eso era el paraíso. Besar mientras Jimin lo cogía. Jungkook gimió en la boca de Jimin y consiguió un gemido en respuesta del hombre exquisito.

Comieron de la boca del otro, y los dientes de Jimin se hicieron más largos y más punzantes. Jungkook corrió la lengua por ellos, sintiendo las puntas, sabiendo de alguna manera, que Jimin estaba cambiando, y que Jungkook estaba haciendo que se volviera aún más salvaje.

El agarre de Jimin en las caderas de Jungkook dolió cuando las uñas se clavaron en su piel.

Rebotó hacia arriba y hacia abajo, mordiendo los labios de Jimin y susurrando en su boca cosas como "«cógeme más duro»" y "«Hazme venir»" y "«Soy tuyo»".

Lo último, bueno, debió haber sido lo que debía decir, porque Jimin rugió y embistió a Jungkook tan profundo que pensó que podría saborear el pene de Jimin su boca.

Lo último, bueno, debió haber sido lo que debía decir, porque Jimin rugió y embistió a Jungkook tan profundo que pensó que podría saborear el pene de Jimin su boca

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