Capítulo 40

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Luz y Sombras


—Madison, ¿Qué vamos a hacer si los demás no vuelven? Ya paso mucho tiempo desde que Jenn y Steve se fueron, y sigue siendo hora de que ninguno ha vuelto —, la morocha no podía apartar sus ojos de su amigo.

Su tic del ojo y el constante tirón de sus dedos le decía todo lo que necesitaba saber. Estaba preocupado por la peli teñida y si no lo distraía de alguna forma pronto, terminaría por desesperarse y ponerse mal.

—Oye, oye —, Carter la volteó a ver, dejando de lado parte de sus movimientos nerviosos —. Creo que ellos están bien. Solo piénsalo, todos son fuertes, han entrenado mucho y pienso que no les costara mucho salvar los retos que les pongan.

—Ah, sí, ¿Y por qué siguen sin regresar?

—Bueno, tal vez se están tomando su tiempo para poder hacer las cosas bien. Digo, no están rescatando a cualquier ser; es la legión, y si somos listos y pensamos bien las cosas, entonces podremos llevarnos a todos.

Ante esas palabras, el castaño cobrizo asintió y le dedicó una media sonrisa a su amiga.

—Bueno, supongo que tienes razón en eso.

—Claro que si —, la morocha apoyó una mano sobre el hombro de Carter y le regaló una media sonrisa —. Vas a ver que en cuanto menos no lo esperemos, ellos estarán de vuelta.

—Ojala sea antes de que llamen a alguien más. No sé tú, pero me sacó un poco de onda como se fue Elliot... Parecía confundido y...

La muchacha alzó una mano y suspiro.

—No te preocupes por él. Es demasiado duro de acabar como para que le pase algo —, la chica volvió a dejar ver una sonrisa y asintió —. Además, no sé si te has dado cuenta, pero el muy gracioso se ha vuelto bastante fuerte. Incluso a ti te ha costado trabajo vencerlo en los combates de práctica.

—Sí, eh. Se lo tenía bien escondido.

La muchacha asintió y se pasó una mano por los cabellos, intentando ocultar el ligero rubor que se había apoderado de sus mejillas y frente.

Carter pareció no notarlo, pero después de un rato le dio un ligero golpe en el hombro y dejo que su rostro mostrara una pícara sonrisa.

—¿Y? ¿Qué con él?

—¿Qué de qué?

"Me lleva. Ahorita no te pongas a hablar de eso Carter, y menos cuando no sabemos cuánto tiempo tenemos para seguir holgazaneando... ¡No!"

—No te hagas, ya he visto las miraditas que le lanzas a mi amigo.

Pareciendo tan indiferente como podía, Madison alzó una ceja y el hombro derecho.

—Es buena onda, pero nada más.

—Ah, ya dime qué onda —, el muchacho apoyó parte de su peso sobre el hombro de la morocha, incitándola a que contara su secreto —. Si me dices, te prometo que te ayudo con él.

—¿Ayudarme de qué? No hay nada entre Elliot y yo.

—Haber, ¿Por qué no? He visto cómo te mira y la atención que pone en tus cosas. No creo que seas tan distraída como para no darte cuenta de eso, ¿O sí? —, lo último lo digo arrugando la frente en el proceso.

Madison lanzó otro suspiro y se quitó la mano del castaño.

—Mira, voy a ser clara porque parece ser que no entiendes qué onda con el asunto. Primero —. Alzó el índice y lo puso frente a ella —. Estamos en un mundo muy diferente al que ustedes conocen, y aquí ese tipo de cuestiones no son tan importantes como ustedes creen. Segundo —, ahora fue el turno del dedo medio—. Tenemos una misión que cumplir y lo que menos debería de importarnos ahora es quien le gusta a quien; y tercero —, el anular acompaño a los demás—. Por si no lo sabes, ¡Estamos metidos en una mugrosa guerra!... ¡Despierta, Carter! Este es el peor momento para estar hablando de esas cosas, claro que si vamos de revelaciones a revelaciones, bien podría preguntarte por Jenn.

La leyenda de la dama de la noche Vol.I - ANCÖR ©¡Lee esta historia GRATIS!