Yuri se quedó quieto viendo patinar a Viktor, fue por el que decidió entrar al mundo del patinaje artístico. Lo recordaba, fue en invierno cuando junto con su abuelo lo vio patinar y en una de sus constantes salidas con el mayor fueron a un pista de patinaje donde descubrió su vocación, rápidamente fue tomado bajo el entrenamiento de Yakov, el mismo entrenador de Viktor.

Desde entonces patina, siempre, al lado de Viktor.

─Yuri es tu turno ─ Escucho al entrenador, refunfuñando realizó su rutina, sin embargo cambio el triple Axel por un Salchow ─ Este niño ¡Te he dicho que los saltos cuádruples no los realices! ─ Camino fuera de la pista haciendo oídos sordos al pobre Yakov que estaba rojo de ira.

─Disfrutas haciéndolo renegar ─ Viktor llego a su lado sonriente, el solo alzo los hombros restándole importancia ─ Ven, vamos a desayunar ─

El rubio solo asintió y salieron a la cafetería que se encontraba a unas cuantas estancias. El centro de entrenamiento era lo sufrientemente grande como para albergar unas cuantas cafeterías y una gran y envidiable pista de hielo. El café acompañado con sándwich no tardó en llegar y ellos en comer. Todo en relativo silencio.

─Yuri ─ Levanto la mirada al oír su nombre, cierto brillo existía en los ojos contrarios, una de sus manos fue tomada por la del mayor. Un sobresalto notable azoto el cuerpo del menor. Viktor sonrió al saber las reacciones que causaba sobre su prometido.

Ambos eran conscientes de que en cuanto Yuri entrase en celo, Viktor lo marcaria y llevaría a cabo el compromiso que los ataba desde hace más de doce años, uno que había sido conformado por el consentimiento de ambos. Anunciarían su unión, se casarían y el rubio cumpliría su rol como omega.

En los doce años que llevaban de conocerse siempre salían, a dar pequeños paseos o solo tener la compañía del otro. Yuri era un omega hermoso, cuerpo esbelto, lacias y doradas hebras, orbes cual esmeraldas, piel de porcelana. Y los alfas no perdían el tiempo de cortejarlo. Era ahí cuando Viktor hacía uso de su poder como alfa, aplacando el dulce aroma del menor con el propio.

Habían compartido pequeños abrazos y sutiles caricias, pero Viktor no cruzaba la línea. El cumpliría su promesa. Ambas, Yuri confiaba en ello.

─Los saltos cuádruples son complejos, no te estoy diciendo que no los realices ─ Le guiño el ojo de forma cómplice ─ Pero sí que no los hagas frente a Yakov, lo vas a matar de coraje ─

Ambos rieron unísonamente ante el comentario del mayor, la tensión había desaparecido dejando una tranquila y cómoda comida entre los prometidos.

─Sé que puedo agregarlos a mi rutina, puedo hacerlos ─

─Sé que puedes, eres el niño prodigio ─

─Aprendí de ti ─ Musitó evitando la mirada del mayor ─ Y entrené mucho para llegar a donde estoy ─ Su voz aumento en tono y confianza.

─Haz lo que creas mejor, pero no lo reveles hasta que llegue el momento adecuado, pronto viajaremos a la Gran Prix ─ Sus manos yacían entrelazadas sobre la mesa, tan sutiles pero tan normales para ambos.

─Ganaré ─ Se levantó liberándose de la mano del mayor y agradeció la comida, Viktor se levantó con el dejando el dinero sobre la mesa.

─No lo dudo ─ Depósito un beso sobre la cabellera contraria y partió, dejando a un sonrojado Yuri. Cuando giro para despedirlo no logro hallarlo, solo vio a su entrenador caminando furiosamente en su dirección, todas las emociones que sintió cambiaron drásticamente a un mal humor, refunfuñando se acercó a este y escuchando los constantes regaños volvió a la pista de patinaje practicando su rutina. Danzaba al compás de la música cuando sintió aquellos ojos mirándolo, trago nervioso pero sin desconcentrarse. Estaba feliz, feliz de que los ojos de Viktor solo lo viera a él.

~A.G.A.P.E~An angel gets an empty promise #PremiosKatsudon2017Read this story for FREE!