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Movió la cabeza de un lado a otro, al son de la música, y miró por la ventana. Era un día frío para estar en verano. Llevaba puesto su jersey más caliente y su bufanda preferida, y aún así, el gélido aire le estaba calando los huesos. Para aquel día, había querido llevar sus mejores galas, pero después de haber vendido casi toda su ropa meses atrás para comida, pocos atuendos tenía. El único lado bueno era que no gastaría tiempo en elegir que ponerse, puestos que podía contar con las dos manos cuantos conjuntos poseía.

Justo cuando estaba preparándose para echar una cabezadita, el autobús paró estrepitosamente. El conductor anunció la parada a la que habían llegado y Noelle se dispuso a recoger todo velozmente. Salió en volandas del bus y se miró el reloj.

Bien. Aún quedaban 7 minutos para que la entrevista empezase.

Ojeó de nuevo la dirección del local en un papel arrugado. Por fuera parecía un edificio con oficinas y demás. Tampoco estaba muy segura. Era de color gris y un poco soso para su gusto. No tenía ni idea en que consistía el trabajo y aún así, había llamado una semana antes pidiendo una entrevista para el puesto bacante. Los que le habían recomendado el sitio dijeron que pagaban muy bien y después se echaron a reír. Pero era eso o nada.

Afirm con decisión y entró al bloque.

Todo cambió cuando atravesó la puerta. Una oscuridad le rodeó los ojos, y lo único visible eran unas luces de neón colgadas de lo que parecía ser el techo. Se restregó varias veces los ojos y volvió a mirar. Ahora podía distinguir varias personas pululando por unos pasillos, una barra de bar, camareros y un escenario gigante con un par de barras verticales. Todo aquello acompañado por una sensual música.

¿Dónde se había metido?

Vio como casi todas las mujeres presentes escaseaban de ropa y la mayoría iban acompañadas por otra persona, ya fuese hombre o mujer.

Una chica pasó delante de suyo y antes de que desapareciese, tiró de su codo hacia ella.

-Perdona -dijo Noelle-, ¿sabes dónde está el jefe o el encargado?

-Claro.

Sonrió.

-Sigue recto hasta la puerta del fondo. Esa roja de allí, ¿la ves? -la señaló-. Y mi nombre es Saige, hola.

Le tendió una mano, y Noelle la estrechó. Qué simpatica.

-Yo soy Noelle Lewis.

-¿Vienes por el puesto?

-Sí. ¿Tú... tú trabajas...?

-¿Aquí? Oh, sí. Que no te de pena decirlo, no importa.

Esbozó una sonrisa y añadió por último:

-Me alegra haberte conocido, espero verte pronto por aquí.

Con una afirmación se dio la vuelta y se dirigió a una de las barras. Noelle solo pudo pensar en lo joven que parecía y ya se encontraba trabajando en un sitio como aquel.

Siguió las instrucciones que Saige le había dicho y consiguió llegar a la puerta negra, aunque abriéndose paso entre la multidud -la mayoría borracha-, varias veces. Tocó tres veces antes de escuchar una femenina voz dejándole entrar.

La habitación no era más que un despacho normal y corriente. Como uno que su padre solía tener en su casa, reservado para el trabajo. Las paredes eran lisas y sencillas, al igual que el resto del cuarto. Una mujer de aspecto fuerte, se encontraba sentada en un gran sillón de color blanco. Tenía los ojos azules y el cabello rubio.

-Ho-hola, me llamo Noelle Lewis. Vengo por la entrevista de trabajo -balbuceó.

La mujer se levantó de su asiento, se dirigió a Noelle y dio un largo repaso por su cuerpo. Incluso se dio la vuelta para observar su trasero. Luego, le miró a los ojos y sonrió.

-Contratada.

july sky; lesbian (pausada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora