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Tan rápido como fue contratada, su nueva jefa le echó con la misma velocidad de la oficina. Le dijo que se diese una vuelta, que observarse el lugar durante una hora y después podría volver a su despacho. Según ella, era demasiado inocente para trabajar en un local como aquel y debía conocer los alrededores. Noelle había seguido sus indicaciones al pie de la letra y, ahora, se encontraba sentada en un taburete en la barra del bar y bebiendo una Pepsi con sorbete. Qué patética se veía. Y si sumásemos a aquello que era la única de todo el local en llevar jersey, su nivel de chica fatal aumentaba a infinito.

Dando un pequeño suspiro, decidió seguir las indicaciones de su nueva jefa y pasearse por todo el club.

Primero se colocó frente al escenario más grande y luminoso. Una mujer realmente hermosa se encontraba realizando sensuales movimientos alrededor de un caño hueco de acero. Y ella le conocía. Era Saige. La chica que antes había conocido y mantenido una breve conversación. Se había cambiado también de ropa —lo que le sorprendió, era muy poco el tiempo que habría tardado en hacerlo—, y ahora llevaba un minúsculo top con brillantina y unos shorts con los que debía admitir que le realzaban mucho. Su larga cabellera platinada la tenía recogida en una cola de caballo y sus ojos estaban rodeados de sombra color rosa. Estaba espectacular y muy sexy. Vaya que sí.

Era por esa razón, que tenía a la mayoría de los clientes mirando hacia ella y babeando sobre el piso.

Sin embargo, uno de los espectadores, fue el que más por completo captó su atención. Era castaño, con unas extrañas cejas pero bonitas, una nariz perfilada y unos ojos oscuros y brillosos que miraban con fascinación a Saige. No despegaba la vista. Noelle creía que incluso no parpadeaba. Toda su atención estaba centrada en la rubia que bailaba sobre la tarima.

Se encogió de hombros y sin más reparos, determinó seguir visulaziando el resto del club. Aún le quedaba mucho por ver.

Llegó unos pasos más tarde a un rincón iluminado por una tenue luz proveniente de una pequeña lámpara de color clara. Un sofá redondo estaba bajo la luz y en este, dos chicas con escasa ropa, al igual que la de Saige, se movían entre ellas, pegando sus cuerpos sin espacio alguno. A un costado, un hombre de mediana edad y de pelo canoso, les observaba con un gran fajo de billetes en su mano izquierda. Una era rubia, con el cabello a la altura de los hombros y unos labios realmente rojos. Era muy bonita. A la otra chica, no pudo verle el rostro, ya que lo tenía oculto en el cuello de la pelirubia.

Sacudiendo la cabeza giró sobre sus pies y caminó hacia otro de los rincones del lugar. En un pequeño escenario de forma pentagonal, otra rubia de atractivo cuerpo, tocaba sus voluptuosos pechos sobre el top oscuro que llevaba. Cuando alzó la cabeza, descubrió unos hermosos ojos azules que le miraban fijamente. Se pasó la lengua por los labios y llevó su mano izquierda hacia su sexo. En todo momento no despegaba la vista de ella. Y Noelle tampoco podía, era como un imán -o algo así- que le llamaba todo el tiempo. Cuando dos hombres colocaron unos cuantos billetes en su boca, la chica los agarró mordiéndolos y llevándolos después dentro de su top. Noelle se vio a sí misma caminando hacia la chica, quien se arrodilló lentamente, al tiempo que ella daba cada paso. Al llegar al escenario, se agachó a su altura, rostro con rostro y, sin ser consciente de ello, entreabrió sus labios.

—Esto es para ti —dijo la rubia, cogió un billete de su escote y se lo entregó. Aunque no sin antes regalarle una caricia en su mejilla—. Me gustaría que comprases una gran botella de cerveza y la compartieses conmigo. ¿Crees que podrías hacerlo, linda?

Noelle solo asintió, aún embobada con su rostro y labios e incapaz de pronunciar alguna palabra que no fuese un balbuceo.

La chica la agarró de los hombros y las levantó a ambas. Pasó su pulgar por el labio inferior de Noelle y sonrio.

—Aquí te espero. Ve bonita.

Noelle suspiró y miró hacia todos los lados, intentando despertar del trance en el que había entrado. Se dio la vuelta pausadamente e intentó andar. Pero después de haber caminado dos pasos, se paralizó en el sitio y miró sobre su hombro.

Una palmada en su trasero había sido propinada por la chica de cabello blondo.

n/a: sé que Gigi Hadid no usa una talla como 120 o así, pero yo lo imagino de esa manera. Igual habrán también algunos cambios físicos de los personajes que señalaré.

july sky; lesbian (pausada)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora