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Freddy seguía despierto.

Eran las dos de la mañana y Fred aún no había vuelto de quién sabe donde.

Estaba preocupado, solo había salido de casa una vez y había sido para ir a clase, no se conocía la ciudad y no sabia si sabría volver.

Freddy estaba sentado en el sofá del salón, ya que estaba cerca de la puerta de la entrada de la casa.

El moreno se peinó los cabellos un par de veces con ambas manos para después suspirar. ¿Dónde demonios estaba este chico?

Freddy olló un ruido, el ruido de unas llaves intentando abrir la puerta con torpeza. Este rápido dirigió la mirada hacia la puerta con nerviosismo, pensando que era algún ladrón. Cuando la puerta por fin se abrió, Freddy pudo ver que su hermano entraba por la puerta con una sonrisilla estúpida.

- ¿Fred? - Se levantó de golpe.

Y tan preocupado estaba sin saber a donde había ido, para que antes de preguntarle observarle bien y tener las respuestas a sus preguntas. Unas marcas, o más bien chupetones, adornaban los costados de su cuello además manchado con pintalabios rojo. Su pelo despeinado, sus ropas arrugadas, su corbata medio desecha y un olor a alcohol como perfume.

Había estado de fiesta, bebiendo y encima se había liado con alguna guarra.

Torpemente, Fred cerró la puerta de golpe.

- Fred... - Susurró.

- Holaaa... Te dije que no me eshperaaaras deshhhhpierto. - Se tambaleó.

Freddy frunció el ceño, estaba borracho.

- ¿Cuanto has bebido? - Susurró.

- ¿Qué?

- ¡Qué cuanto has bebido!

Fred miró sus manos y empezó a contar con los dedos de las manos, subiéndolos de uno en uno como un niño pequeño.

- Cuaaaatro. - Le enseñó la mano con los dedos levantados.

- ¿Qué?

- ¿Qué? - Repitió.

- ¡Fred!

- ¿Qué? Me invitaron. - Se molestó.

- ¡Ah, claro! ¡Y también te invitaron a liarte con una completa desconocida! ¿No?

Fred se tocó el cuello.

- ¿Se notan mucho?

El moreno intentó contener sus lágrimas, ¿tan rápido se había olvidado de él?

- ¡Si! ¡Se notan, y mucho! - Agachó la cabeza, temblando y sollozando por lo bajo.

Fred sonrió y se acarició las marcas.

- Katty era un poco juguetona, pocas tetas, pero joder como  estaba...-

- ¡Ya basta! - Subió la cabeza para mirarle, Fred también lo miraba pero volvió a agachar la cabeza, ya no pudo contener sus lágrimas. - ¡Estaba preocupado porque no sabia donde estabas! ¿Y tú te lías con una y actúas como si nada, viniendo con esa sonrisa tan estúpida que tienes?

Freddy se limpió las lágrimas y se dio la vuelta para dirigirse a las escaleras.

- ¿A donde vas?

- ¡A dormir! - Moqueó.

Fred miró al suelo y se mordió el labio inferior.

- Espera... ¿Te has enfadado...?

Fred. ✧ f r e d e d d y ¡Lee esta historia GRATIS!