Capítulo 31

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Louis quizá debería admitir ya que odia lo enamorados que están Zayn y Liam. Que odia la manera en la que se miran, que odia las sonrisas suaves y sinceras que se dedican y como sus dedos encajan tan absurdamente bien.

O quizá incluso Louis solo ha empezado a odiar el amor.

Por lo que cuando Zayn y Liam anuncian entre besos que no desayunarán con él, Louis se alegra más de lo que debería y no duda en correr hacia la cafetería puede que por su necesidad de alejarse o sencillamente porque llegará tarde a su primera clase. Espera con impaciencia su turno, delante de él varios estudiantes que no parecen muy preocupados por la hora y detrás una chica que lee con insistencia sus apuntes casi pretendiendo memorizar cada palabra.

Suspira, lo mismo de cada mañana.

Esto es lo que ha sido su vida desde que empezó la Universidad, llegar prácticamente tarde a todas las clases y soportar el empalagoso amor de Liam y Zayn. Y Louis realmente cree que su vida ha cambiado, que ahora se encuentra en una nueva etapa en la que sus pantalones ajustados han vuelto para quedarse, se ha hecho algunos tatuajes y es aficionado a llevar sudaderas. Pero quizá está mintiendo, quizá su vida empezó a cambiar cuando conoció a Harry.

Harry

El chico que le enseñó los colores, el chico que le ayudó a escribir sobre sueños y algo sobre alcanzarlos, el chico que durmió con él cada una de las noches en las que todo parecía demasiado, noches en las que el mundo era un lugar asfixiante. El chico que ha prometido que lo esperará y que Louis desea que esté ahí cuando decida volver, cuando sus monstruos se hayan cansado de luchar.

Intenta suprimir la sonrisa que lucha por aparecer en sus labios, una sonrisa suave y con nostalgia y un atisbo de esperanza en sus quebradizos bordes. Niega con la cabeza y finalmente llega su turno, sonríe al chico que va a atenderle y pide lo de todas las mañanas, un té con leche y sin azúcar para llevar.

Su voz suena monótona cuando lo dice, recibe un vago asentimiento por parte del chico y éste desaparece. La mirada de Louis vuelve a dirigirse con inquietud hacia el gran reloj colgado en la pared, maldice en un murmullo y vuelve a estirar de una de las mangas de su sudadera negra, logrando que parte de la tela tape sus nudillos.

Respira aliviado cuando ve aparecer de nuevo al chico, esta vez con su pedido. Le entrega el vaso mientras anuncia con voz somnolienta el precio del té, Louis rebusca en sus bolsillos hasta dar con la cantidad correcta y entregársela, coge el vaso y huye escuchando un 'gracias, vuelve pronto' acompañado de un gran bostezo. La brisa gélida propia de enero choca con sus mejillas al salir del local, contrastando con la calidez que el té le da a sus frías manos pero es solo al dar el primer sorbo cuando descubre el pequeño papel pegado a su vaso.

"La belleza del rostro es frágil, es una flor pasajera, pero la belleza del alma es firme y segura. -Molière

Para ti, quien ha sufrido el lado trágico de la belleza. Para ti, quien en algún punto se convirtió en el verso más hermoso y triste que quizá nadie llegará a escribir

HES"

El ceño fruncido de Louis desaparece cuando sus ojos alcanzan a leer el final de la nota, y sonríe porque solo Harry sería tan obvio. Despega con cuidado el papel y después de leerlo una vez más lo guarda en el bolsillo delantero de su pantalón y si la sonrisa que Louis mantiene en sus labios durante toda la mañana es solo por esa nota nadie tiene por qué saberlo.

Hacia las 8 de la tarde una idea brillante llega a la mente de Liam y termina arrastrando a Louis a un nuevo bar "que por supuesto tenemos que probar" palabras textuales de Liam, y que quizá es solo otro de sus intentos por distraer a Louis. Así que esa es la única razón por la que llevan al menos 10 minutos caminando y la mueca de disgusto aún no ha abandonado el rostro de Louis.

Rules of beauty ; Larry StylinsonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora