1- Tensión.

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Estàs segura de querer hacer esto? Preguntó en tono suave e indefenso Josep.
Nunca estuve màs segura, respondió Amanda.
El futuro y bienestar de nuestra hija està en juego, debemos hacer hasta lo imposible para ayudarle, las pesadillas se han echo màs frecuentes Josep, y temo que los medicamentos y las terapias dejen de funcionar.
Lo sé, respondió el esposo que estaba sentado al borde de la cama mirando al piso.
- Entonces qué te ocurre?
- Cuàl es tu miedo?
No tengo miedo, es solo que... a veces pienso que nuestra pequeña, debería estar en un centro de reposo, así como lo sugirió el anterior doctor.
!cómo te atreves!
Amanda estaba realmente furiosa con su esposo. que contemplara la idea, era una ofensa que no dejaría pasar por alto.
Acà el único demente eres tu. Si quieres llevar a mi hija, a nuestra hija a un psiquiàtrico deberàs llevarme junto con ella. La mirada profunda y arisca de Amanda  no inmutaba a Josep, que la escuchaba atentamente sin oponer resistencia alguna.
Ganas no me faltan, contestó en tono sarcàstico Josep.
Esta bien, dijo el hombre levantandose del borde la cama. Se erguió con su màs de 1,96 de altura, y abrazó a su enfurecida esposa. Ambos tenían estaura similar, asi que Amanda le tomó el rostro, lo miró fijamente, y le dio un gran beso.
- Gracias, murmuró Amanda. Josep salió del cuarto, y de inmediato se fue a encerrar en la hermosa biblioteca que tenía reservada para si mismo.
Ese lugar es su santuario, nadie, absolutamente nadie puede ingresar allí, si él no lo autoriza. El lugar tiene màs de 900 libros, una bella mesa adornada con una làmpara color ocre, una silla estilo ejecutiva, un gran sofà, dos pub, y de ser necesario el sofà se hace cama.
Los libros estàn ordenados alfabéticamente, y perfectamente conservados. Algunos de ellos son joyas de la literatura que valen miles de dólares. Algunos cuadros famosos decoran las paredes, y para rematar el lugar, una escultura en madera, que él mismo talló. Le gusta ir allí y pensar; nadie lo molesta, no tiene que hablar con nadie, normalme te deja su teléfono en cualquier lugar antes de encerrarse allí. Pero esta vez es distinto. Deberà llamar a su trabajo, y renunciar de inmediato.
No es lo que desea, pues ser un exitoso presidente para una de las mayores firmas de abogados del planeta, le da un status de vida, que quisiera conservar.
Su hija única, Caroline, sufre de un extraño transtorno clínico, que le impide estar mucho tiempo sola, o a oscuras. Al dormir, si se le abandona, asi sea por algunos instantes, despierta asustada y llorando. Incluso han habido momentos en los que se ha echo algunos moretones y rasguños.
Al principio se turnaban para dormir junto a ella; con el tiempo decidieron comprar una cama màs grande y dormir con ella.
Caroline tiene doce años, su piel es color blanca, una hermosa cabellera dorada que cae hasta la espalda baja, ojos color avellana, y unos dientes tan blancos como su misma piel. Es un palmo màs baja que otras niñas de su edad.
Asiste a la escuela, es muy callada, y ha tenido varios inconvenientes porque sus compañeros de clase  la catalogan como "rarita" no habla con nadie, y en màs de una ocasión ha salido corriendo y llorando del salón sin razón aparente, razón por la cual las directivas sugirieron tratamiento a los padres.
Cae la noche en la opulenta casa, y Josep se prepara para una noche poco tranquila. Ha llamado ya a su jefe, y aunque terminó discutiendo por la sorpresiva renuncia, lo único que debe importar es la salud de Caroline.
En la cena, La niña se comporta de manera natural; nadie imaginaría que su mente maquina demonios y fantasmas.
- Hoy en la escuela nos hablaron de los miedos y como vencerlos. Ambos padres se miraron en silencio, y fue Amanda quién se atrevió a preguntar.
- Y qué concluyeron?
Caroline comía con avidéz y en ningún momento alzó la mirada.
Según la profesora, los miedos son aquellos pensamientos malos que evocamos, y que permitimos que se apoderen de nostros.

No hubo respuesta en aquella mesa, así que la niña prosiguió.
- le dije a la profesora que eso no era cierto; ella me miró algo dubitativa, y me preguntó el porqué.
Le dije que los miedos son defensas que inventamos para protegernos de algo que es màs fuerte que nosotros, le dije que yo temía dormir sola y a oscuras, porqué al cerrar los ojos CRETTAR, viene por mi.
La profesora se quedó miràndome asi  como lo hacen usteded en este momento. No se tomó el tiempo para preguntarme màs, así que ahí cerqué el tema.
Caroline hablaba con una calma que asustaba; su tono de voz seguro pero en tono bajo la hacía parecer de màs edad al hablar. Continuó comiendo como si nada hubiese pasado,  y fue precisamente la madré quién apremió con otra pregunta.
- Y este, Crattar...Crettar, le corrigió al instante Caroline.
Ok  Crettar, viene a ti en sueños, y trata de llevarte a donde?
- La mirada de Josep, era de total desaprobación.
Quizà el hombre guardaba la esperanza de que si no hablaban del tema, por algún acto de magia las cosas serían como antes.
- No viene en sueños mamà.
Muchas de las noches en las que ustedes me han ayudado, ni siquiera había intentado dormir.  Al cerrar mis ojos lo veo, me llama, y  mi temor es lo que lo mantiene alejado.
Los padres no comprendían muy bien el concepto.
- Qué tu miedo lo mantiene lejos? Esta vez fue el padre quién preguntó intrigado.
Cuando me habla, dice que no debo tener miedo, que a donde vamos a ir, es un lugar lleno de alegría, que no hay porqué temer. Pero le temo, le digo que no me quiero alejar de ustedes, que me deje en paz, pero se enoja, y de repente quiere meterme en una de las dos jaulas que carga en todo momento.
Los padres intentan no darle crédito a lo que su hija dice, pero el miedo que dibujan sus ojos, los hace dudar aunque sea un poco.
Josep es màs escéptico, mientras que Amanda en màs de una ocasión ha insinuado que le cree a su hija.
- Y cómo es ese tal Crettar? Ana se daba por bien servida al notar que su esposo comenza a interesarse por el tema.

Es enorme papà, tan grande como esta casa, sus dedos son largos y puntiagudos, tiene 4 piernas mucho màs largas, una cicatriz en su rostro  y sus ojos son mucho màs oscuros que todo lo que hay nuestro alrededor. Carga una jaula en cada brazo, y aunque no puedo ver a nadie, se oyen gritos y llantos provenientes de esas cajas horrendas de acero. Las jaulas estàn atadas con gruesas cadenas que al moverse producen un sonido estridente que me cala los huesos.
Caroline no pudo evitar que el llanto le saliera en medio del relato, pero de alguna forma se sentía bien por poder expresar lo que tenía atascado en su corazón.

A Josep se le hizo un nudo en la garganta; ver a su amada niña en semejante situación, no solo partió su alma, sino que le ayudó a comprender que salir de la ciudad un bien tiempo serà lo mejor para ella... para todos tal vez.
A las nueve de la noche, y despues de haber alzado la mesa en conjunto como siempre, se fueron a la cama.
Caroline duerme en medio de sus padres: de alguna forma así se siente màs protegida.
La niña cerró los ojos  con el temor de siempre. En su mente un pensamiento en forma de súplica gritaba
" No lo invoques"
"no lo invoques".
Pero es imposible, està tan arraigado a su ser que aquel demonio llega a su ser aún sin ser invitado.
Caroline no dormía con facilidad, así que se dedicó a observar como sus padres se sumían en brazos de morfeo, lentamente la noche se hace màs oscura y aterradora, el silencio absoluto reina, y Caroline siente que su respiración se acelera a medida que pasan los segundos.
Gira su cabeza para encontrar a sus padres dormidos plàcidamente. Sabe que està una vez màs sola, y que debe sobrevivir una noche más a los peligros que allí rondan.
Se tranquilizó despues de un rato, al notar que no había pasado nada fuera de lo normal; a lo lejos, fuera del patio, se oye un maullido, el viento arrastra algunas hojas, y de vez en cuando la ventana simbra producto de las ràfagas.
Caroline cierra los ojos un poco más tranquila, pero.su pulso se estremece al oir un ruido extraño que proviene fuera de la puerta del dormitorio.
Suena como si alguién o algo estuviese escarbando o rasgando la pared. Caroline se sienta y con preocupación observa que sus padres no se han inmutado pese al ruido fuerte que se està produciendo. El crujir de la pared al desmoronarse la vuelve loca. Se tapa los oídos e intenta pensar en cosas màs agradables, pero no consigue alejar el ruido. Con màs miedo que otra cosa, se levanta lentamente de la cama, se pone las pantuflas y sale en dirección al insoportable ruido.
A medida que se acerca a la puerta, se hace màs claro el sonido, su corazón palpita tan duro, que ella misma oye cada latir como un trombón en el oido. Abre la puerta lentamente, y el chirriar de las visagras, hace que su miedo se acrecente más. Asoma temerosa la cabeza: el pasillo està en completa oscuridad, sale  con lágrimas y nervios, gira hacía la derecha y  ve una figura ahincada en el rincón. No se distingue bien por la falta de luz en el lugar.
Caroline traga saliva y avanza unos pasos más; quiere ver al demonio, o al fantasma, o lo que sea que es, sabe muy bien que no es Crettar, este es más bajo y  corpulento, todo indica que no sabe hablar.
- Quién eres? Pregunta Caroline, que se ha detenido unos cuatro pasos en frente de él.
- Quién eres? Pregunta una vez màs.
Al notar que no hay respuesta, decide acercarse un poco màs. Con cada paso que da, siente como sus pies y consciencia la traicionan, en un momento y sin previo aviso, cae de bruses y el impacto le rompe levemente las sienes. Se pone de inmediato en pie, siente como la sangre emana despacio de su cabeza, y se escurre por su mejilla. En ese momento la sangre es lo de menos, avanza un poco màs y cuando toca al ser por la espalda, este se gira y se avalanza contra ella sin darle tiempo de reaccionar.
Caroline està de espaldas al suelo, y se asombra al notar que el demonio, o el fantasma, tiene su mismo aspecto, salvo por los ojos más oscuros que la noche, son inconfundibles.
- Eres tu, dice Caroline intentando esquivar la horrible mirada.
- No temas hija mia, a donde vamos, todo es alegría y armonía.
!Alejate!
!! Alejateeeee!

Caroline empezó a llorar tan fuerte, que el demonio, o fantasma, se bajó apresuradamente y huyó en medio de la oscuridad.
Caroline como pudo gritó una vez màs llamando a sus padres que al parecer aún dormían, sin fuerza ni aliento, la niña perdió el conocimiento en medio de aquel pasillo.

Al regresar en si, notó como su madre gritaba con desespero. La sacudía de los hombros fuertemente  mientras lloraba e intentaba hablar. Caroline sentía como su cabeza daba vueltas, la sentía pesada y temía que volviera a desmayarse.
Su padre llegó con un vaso de agua  y aunque solo pudo beber unos sorbos ínfimos, sintió como el preciado líquido recorría su cuerpo llenàndolo de vida. Había sobrevivido una noche màs.

 El Invocado.¡Lee esta historia GRATIS!