CAPITULO 8

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Jungkook orinó en la taza del baño y bajó la palanca del escusado. Luego se miró en el espejo sobre el lavabo y jugó con su cabello para matar el tiempo, tocando las líneas tatuadas alrededor de sus ojos. No quería volver a la cama. Jungkook bajó la tapa del inodoro y se sentó sobre éste para pensar.

Un lobo sin compañero no peleaba, a menos que luchara para ganar un compañero. Jimin no tenía compañero, no quería pelear, y no quería un nuevo compañero, pero su dueño quería que él luchara. El único compañero que estaba disponible para Jimin era Jungkook, por lo tanto, Jimin tenía que tomar a Jungkook como su compañero.

Sin importar qué, el agraciado hombre estaba atrapado.  Jungkook sonrió.  Esa trampa significaba la libertad para Jungkook.

Jimin podría llamarlo Yoongi.  A Jungkook no le importaba.  Ni un poco.  No si a la larga Jungkook sería libre.

  No si a la larga Jungkook sería libre

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Jimin se despertó sobresaltado. Había tenido un sueño maravilloso. Yoongi estaba en la cama con él, acurrucados cerca, y Jimin había llevado a su amor hasta el orgasmo, tal como lo había hecho cada mañana desde que comenzaron sus vidas juntos.

Se dio la vuelta, agarró su duro pene, y gimió.

No esta mañana.  Yoongi había muerto y solo había sido un sueño.  Su pene disminuyó.

Recordó la noche pasada.

"«Jungkook »". Cierto, el joven esclavo que Nam Joon había comprado.  Jimin miró al lado, pero la cama estaba vacía, las cobijas echadas hacia atrás. Jimin pasó la mano por las sábanas para comprobar la frialdad, para cuanto tiempo el chico se había ido.

Las sábanas estaban húmedas.

"«¡Diablos!»" Jimin se llevó la mano a la nariz y la olió.  Semen.

Se lamió los dedos y el sabor... bueno, su pene volvió a la vida.

¿Había hecho que Jungkook se corriera mientras soñaba? ¿Lo había hecho Jimin durante su sueño?.

"«Oh, mierda»". Jimin cerró los ojos y suspiró. Había sido Jungkook, no Yoongi , esta mañana. Jimin lamió otro de sus dedos para conseguir más de su sabor, delicioso.  El pene de Jimin se balanceaba y goteaba excitado.

Arrojó las sábanas hacia atrás y miró a su miembro traidor.  Al menos funcionaba ahora.  Esa era la buena noticia.  La mala noticia era... Jungkook.

Maldita sea, ese chico iba a matarlo antes de que esto terminara.

Jimin se sentó y miró alrededor de su habitación. Jungkook no estaba. Él no podía salir, en el centro de entrenamiento las puertas de todas las habitaciones de los hombres lobo eran bloqueadas y desbloqueadas de forma automática.

Los lobos sólo podía moverse con un entrenador, su propietario, o con un guardia presente, y había guardias apostados en los pasillos para asegurarse de que los lobos cumplieran con las reglas. Ellos tenían orden de disparar a cualquier esclavo que caminara solo.

La túnica del muchacho todavía estaba en el suelo. Ningún esclavo podía moverse sin usar uno. Y recorrer las instalaciones desnudo dejaría al esclavo accesible para ser asaltado o secuestrado.   El corazón de Jimin tronó ante la idea de Jungkook en peligro.   Se quedó quieto e inhaló, buscando el aroma de Jungkook... Allí... El perfume del chico... El cuarto de baño.

Con un suspiro, Jimin se levantó de la cama y avanzó pesadamente hacia él. Golpeó a la puerta.

-¡Jungkook! Abre, tengo que orinar-  gritó, tratando de no sonar demasiado furioso.

La puerta se abrió y Jungkook salió  -Lo siento. Necesitaba ir.

Ninguno de ellos habló de lo que había sucedido en la cama. 

Jimin pasó junto a él y dejó caer el fuerte chorro en el agua. Jungkook se quedó en la puerta, observándolo.

-¿Qué?-  Jimin le preguntó mientras sacudía su pene.

-¿Alguna vez usas la tina?-  Jungkook señaló a la bañera. 

-Si.  Después del entrenamiento.  Es muy bueno para remojar mis músculos adoloridos.

Jimin se lavó las manos y cara.  Después, se cepilló los dientes. Miró a Jungkook.

-Oye, ¿trajiste tus cosas?-   Tal vez estaban guardadas en su túnica o burka.

-No-  Negó con su cabeza.  -Se me dijo que las dejara. Que tendría cosas nuevas aquí.

Jimin suspiró. Metió la mano en un pequeño armario. -Aquí hay un cepillo de dientes.

Se lo arrojó a Jungkook, quien lo cacho al aire.

-¿Un cepillo? ¿Y para mi cabello?-   Tomó uno de lacios y cabellos y los levantó. Enroscándose alrededor de sus dedos.

-Sólo tengo el mío, Yoongi solía... -  Jimin se detuvo -Puedes usar el mío.

-De acuerdo-  Jungkook se mordió el labio.

-¿Necesitas alguna otra cosa?-  Jimin levantó una ceja.

-Ahora no, pero si se me ocurre algo, te lo haré saber-  Jungkook le sonrió.

Jimin gruñó -Estoy seguro de que lo harás-  Luego Jungkook dio media vuelta y desfiló lejos mientras Jimin veía pequeño dulce y firme culo del muchacho rebotar con cada paso. Su pene volvió a pararse.

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Peleando Por Ti (Jikook)¡Lee esta historia GRATIS!