CAPITULO 5

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Con pupilentes cristalinos azules, el color exacto del cielo en los libros ilustrados y rodeados por espesas pestañas negras delineadas con color humo, se encontraron con su mirada, chupando el aliento de los pulmones de Jimin.

Labios color rosa perfectamente delineados. Una nariz perfecta a su rostro. 

Era hermoso

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Era hermoso. Simplemente hermoso.

¿Cuánto habría pagado Kim Nam Joon por él?.

Una pequeña fortuna, apostaba Jimin. Lo último que quedaba del dinero de su propietario se había ido, probablemente, para comprar a este muchacho para él. 

Jimin caminó alrededor de él.

Un pequeño y firme culo sobre unos bien formados muslos largos y se veían fuertes, y las dulces pequeñas almohadillas de carne con hoyuelos a ambos lados de las caderas rogaban por ser tocadas.

La cabeza de su pene, de un color rosa, se asomaba, y sus pelotas no tenían vellos. Todo el vello de su cuerpo, a excepción del cabello en la cabeza, había sido eliminado también. Alguien había gastado una gran cantidad de dinero en este chico.

«Y ahora es mio». 

«Oh, diablos, no. No es mío. Pertenece a Nam Joon, no a mí». 

Hasta que Jimin lo reclamara, lo sería.

Nam Joon seguiría siendo el dueño del chico, pero le pertenecería Jimin. Sería responsabilidad de Jimin alimentarlo, entrenarlo y protegerlo en la jaula.

Jimin oyó el escaso tintineo, mientras un escalofrío corrió a través del chico.

¿Había estado de pie durante todo este tiempo? "«Dios»". Jimin suspiró.

-Siéntate muchacho-  Señaló hacia el sofá.

Jungkook lo miró, asintió con la cabeza, luego fue al sofá y se sentó en el borde del asiento, con las rodillas juntas, los pies cruzados en los tobillos, la espalda recta, como si temiera ocuparlo por completo.

-Mira, no quiero un chico nuevo ¿Entiendes? Jungkook.

Jungkook asintió con la cabeza.

-Nam Joon necesitará llevarte de vuelta al mercado de esclavos y recuperar su dinero.

Jungkook se le quedó mirando, y luego bajó la mirada hacia sus manos entrelazadas sobre su regazo. Un pulgar recogido en el otro. Cuando levantó la vista, había lágrimas en sus ojos. 

«Dios. No llores»

Jimin gruñó y se frotó la cara.

-Mira, no es que no me gustes. Estoy seguro que eres un excelente esclavo sexual. En serio.

"«¿Cómo diablos le explicaría esto? ¿Cómo le diría a Jungkook acerca de Yoongi? ¿Acerca de cómo no estaba listo para seguir adelante? ¿Aún no y tal vez nunca?»"

Peleando Por Ti (Jikook)¡Lee esta historia GRATIS!