CAPITULO 4

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-...Gasté lo último de mi dinero en él. Es hermoso.

Nam Joon le ofreció la cadena a Jimin. Esta estaba conectada a otra cadena que venía desde los anillos que perforaban a través de ambos pezones del muchacho. Vestía cuerdas coincidentes de cadenas alrededor de cada tobillo y muñecas, y delicados bordados plateados en las zapatillas negras de seda en los pies.

-No...- Jimin negó con la cabeza -...No puedes simplemente...

-Puedo y lo hice. Es tuyo. Reclámalo. Te quiero de regreso en el ring en un mes. Ya he programado el combate. Ponte en forma o conseguirás que te pateen el culo en el ring y perderás a otro compañero.

                  Pero te juro, que si pierdes esta vez, termino contigo. Te venderé tan rápido que no sabrás qué te golpeó, y estoy seguro de que no te gustará ser el esclavo sexual de una persona, ser el jodido en vez del que jode.

Con eso, Nam Joon dejó caer la cadena al suelo y se retiró. Salió corriendo más bien. La puerta se cerró detrás de él.

Jimin agarró su cabello y tiró de él. No quería volver a estar en una jaula de nuevo, no quería volver a sentir lo que era perder, no solo su honor y su orgullo serían arruinados, sino que perdería a su compañero. «Maldito Nam Joon».

Jimin había esperado que el hombre simplemente lo retirara, pero ambos sabían que la vida funcional de un lobo de pelea es muy corta y a los veintiún años, Jimin tenía al menos tres, o quizás cuatro años más como luchador por delante dado la rudeza de esos combates.

Jimin pensó que no podría soportar otros tres años de lucha.

Su corazón no estaba más en eso. Y su corazón era lo que lo había hecho un campeón, su amor por Yoongi y su deseo de proteger a Yoongi.

Pero ahora Yoongi se había ido, y él no tenía ninguna razón para luchar.

El chico esclavo seguía ahí de pie, manos a la espalda, los ojos en el suelo.

«¿Qué demonios iba a hacer ahora?»

Bueno, él no iba a reclamar a este chico.

«De ninguna puta manera».

¿Dejaría que Nam Joon lo vendiera?, Bah ¿qué le importaba?.

Un propietario era lo mismo que otro, pero la idea de ser el juguete para joder de algún hombre envió una sobrecarga de asco a través de su cuerpo.

Él era un guerrero. O lo había sido.

Jimin conocía a Nam Joon, sabía qué esperar de él. ¿El nuevo propietario, bueno, quién lo sabría? Mejor diablo conocido. Al menos Nam Joon no quería cogerlo.

Jimin volvió a la cocina a buscar la bebida por la que había ido allí en primer lugar. Sacó la lata de la bebida de proteína, la abrió, y se la bebió. Los lobos necesitaban el doble de proteína que un humano, y los suplementos líquidos eran más baratos que la carne roja, y hasta que Jimin no estuviera entrenando nuevamente, Nam Joon no le daria la gran cantidad de carne que necesitaba.

Jimin lanzó el envase vacío en la basura y eructó.

El muchacho no se movió. Por lo menos estaba bien entrenado.

«Uh-uh... No. No iba a hacer esto»

Nam Joon estaba loco.

¿Realmente creía que podía tirar a otro esclavo encima de Jimin y que eso haría que hiciera esto? Como si alguien pudiera ocupar el lugar de Yoongi.

Peleando Por Ti (Jikook)¡Lee esta historia GRATIS!