Capitulo 8

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Eran apenas las 10:12 cuando Camila llegó a donde estaba Lauren para darle el almuerzo. Algunos de sus amigos rodaron los ojos, otros la ignoraron olímpicamente. Camila sólo miraba a Lauren aunque dentro de si estaba pensando la muerte lenta y dolorosa de cada uno.

La ojiverde se acercó a ella para abrazarla.
—Gracias, Camz.— besó su mejilla.

—Todo por la mujer más hermosa del mundo.— besó su frente abrazándola por los hombros.
—Ya entraras a clase, me iré yo también. Paso por ti al rato, te estaré observando.

Después de esto se fue. Y Lauren le creía.  Sabía que Camila estaba por ahí viendo todo lo que hacía, nunca le había creído, pero hace dos semanas cuando un chico intentó besarla Camila enfureció e hizo el primer infierno.

Ella la violó.

Ya no era como antes, ya no le daba besos por todo el cuerpo y admiraba su rostro. Ya no, simplemente metía y sacaba sus dedos por todos lados sin importarle la resistencia que ponía la chica más alta, sin importarle su llanto.

Lauren sólo le dijo que sí y regresó con sus amigos a comer en silencio.

—Lo, debes dejarla.— dijo Andrew poniendo la mano en su hombro, Lauren rápidamente la apartó temiendo lo peor.

—Basta, no me digas qué hacer, maldita sea.— gritó enojada levantándose dejando su almuerzo a medio comer y yéndose de allí. Camila era muy dulce, siempre hacia cosas por ella. Pero cuando se enojaba quisiera no existir.

Unas horas más tarde la camioneta se estacionó en el mismo lugar. Lauren se subió enseguida, lo primero que recibió fue una cachetada.

—Es la última puta vez que él te toca, ¿me escuchas?— gritó encendiendo la camioneta. Lauren con la mano en la mejilla asintió. Y fue cuando apareció su segundo infierno.

Ella le pegó.

Estacionó el coche en el estacionamiento para que se dirigieran al departamento de Camila. Al entrar la morena empujó a Lauren a la pared, comenzó a atacar su cuello. Las lágrimas comenzaron a caer.

Rompió su ropa rápidamente y se deshizo de la suya. La llevó a la cocina donde de un estante sacó un estrampón gigante.

Lauren comenzó a temblar del miedo. Nunca antes había usado uno.

—No te asustes, muñeca.— dijo para ponerla de espalda inclinada. Comenzó a llorar más alto provocando un golpe en el trasero que en lugar de ser satisfactorio fue doloroso. Camila comenzó a poner una pomada en su ano, la ojiverde se mordía el labio tan fuerte que podría rompérselo. Ella no quería esto.

—Camila, por favor.— suplicó recibiendo otra nalgada.

—Tanto te gusta que te anden tocando, ¿no? Yo te voy a tocar y a dejar marca.— su risa hizo que su piel se erizara. Sentía pavor.

Se colocó el juguete sexual y comenzó a introducirlo en su ano dolorosamente rápido para Lauren quien sentía que se rompía.

—Oh, mierda, si.— gritó Camila excitada.

Metía y sacaba aquel gran juguete del hoyo de la chica que quería morir en ese momento. Ella no quería esto. No, no.

Ella quería morir.

Estuvieron una hora ahí, la morena no paró hasta ver sangre. Inmediatamente se quitó todo y comenzó a disculparse. Se arrodilló frente a la chica pálida exigiendo perdón, incluso lloraba. El tercer infierno apareció.

Ella estaba enamorada.

—Camz, mi amor, no llores.— se arrodilló junto a ella abrazándola.

—Quédate conmigo esta noche. Podemos ver tu película favorita.— Lauren la miró a los ojos y sabia que el cuarto infierno aparecía.

Ella cedió.

—Deja llamo a mi mamá.— dijo tomando su teléfono. Los únicos números que tenía registrado era de sus padres y Camila.

Se bañaron juntas con agua caliente, la morena seguía disculpándose.

—Prometo no volver a hacerte daño.— y a pesar de que sabía que mentía ella contestó.

—Está bien.

De nada, a partir de ahora serán capítulos más cortos de los momentos de ellas. Serán como 18 capítulos en total, aún no sé.

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