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Capítulo 2: De cómo Eros tuvo que aprender a ser Ágape.

—Venga Ai-chan, solo nos quedan dos docenas por repartir—dijo Akemi mientras le daba un folleto a unos ancianos que pasaban por ahí.                                                                                                          Las dos amigas habían tenido que ponerse a repartir panfletos de la gran competición "Aguas Termales sobre hielo" por petición de Viktor.

—Sigo sin entender por qué accedí a hacer este trabajo—Aika suspiró pesadamente—. Si ni siquiera me gusta el patinaje, menos me interesa esta competición.

—Te interesa porque Viktor estará allí y te parece muy sexy—dijo la de ojos castaños repartiendo otra cuartilla más.

—Verdad—la pelinegra pegó un panfleto en el escaparate de una tienda— ¡Esta competición será mi oportunidad para conquistarlo!—exclamó mientras hacía una pose de victoria.

—Ne

— ¿Cómo que "ne"? ¿Qué significa eso?—Aika miró a la castaña que tenía una expresión desinteresada.

—Viktor es demasiado mayor para ti, además, lo tengo reservado para mi hermano—dijo tranquilamente Akemi.

— ¿¡Qué!?—gritó la pelinegra— ¿¡Desde cuando te va el yaoi!?

—Desde que convivo con esos dos. Créeme, es la cosa más shippeable que...—la de ojos castaños no acabó la frase ,mirando, en su lugar, a un punto específico de la calle.

— ¿Akemi, qué...?—la pelinegra observó la dirección hacia la que miraba su amiga y sonrió— ¡Takeshi-kun!—gritó con todas sus fuerzas, llamando así la atención del que estaba siendo observado por la pelicastaña.

— ¡Aika-chan, Akemi-chan!—saludó acercándose el chico, un joven pelirrojo con ojos del mismo color y sonrisa amable.

—H-hola T-takeshi-kun—saludó la castaña nerviosa y sonrojada mirando hacia otro lado.

— ¿Qué hacéis?—preguntó sonriéndole a la ojimarrón.

—Repartir panfletos del "Aguas Termales sobre hielo"—contestó Aika al ver que su amiga no daba respondido.

— ¡Cierto, la competición de patinaje! Tu hermano es el que patina contra Plisetsky, ¿no Akemi-chan?—la castaña asintió avergonzada—. Iría a verlo pero ninguno de mis amigos quiere acompañarme, odian el patinaje.

— ¿Y por qué no vas con Akemi?—sugirió la pelinegra mirando a su amiga con una sonrisa.

— ¿¡Eh!?—Akemi se sonrojó al máximo.

— ¡Perfecto!—el pelirrojo sonrió— ¿Te parece bien Akemi?

—Eh... sí, cl-claro— asintió mirando a otro lado.

— ¡Pues es una cita!

— ¿¡Cita!?

—Sí— asintió el joven—Bueno, tengo que irme ¡ya hablaremos Akemi-chan!—dijo guiñándole un ojo— ¡Y muchas gracias por la idea Aika!—añadió mientras se marchaba corriendo.

Una vez las dos amigas perdieron de vista a Takeshi la castaña se giró enfadada hacia Aika.

— ¿¡Cómo se te ocurre sugerir que vaya con Takeshi!?— exclamó— ¡Si llega a decir que no estaría abochornada el resto de mi vida!

Ágape [Yuri Plisetsky]¡Lee esta historia GRATIS!