Una disculpa es como una palabrota para una Tigresa. Admitir una culpa implica una actuación equivocada. Una Tigresa nunca se equivoca.

Dediqué varias mañanas a comprar centros de mesa. Finalmente encontré unas «lámparas mágicas» relucientes y espectaculares. Compré bolsas de gemas falsas para pegarlas alrededor de las lámparas.

A mediodía, esperaba ante la oficina de Jonathan y lo seguía durante la hora del almuerzo. Nora y él sólo almorzaron juntos una vez, y no hicieron nada sexual, ni siquiera darse un beso. No sabía si quería retorcerle el pescuezo por eso, o darle un abrazo. Ya no sabía si engañaba a mi madre o no.

¿Pero por qué le mentía, si era inocente?

Había intentado escuchar sus conversaciones con Nora, pero nunca había podido acercarme bastante.

El miércoles por la tarde seguí a Jonathan a un parque cercano. Se reunió con su hija, Raquel, y con su nieta. Las reconocí por la foto que había encontrado. Los tres jugaron, charlaron y rieron, como una familia feliz. Pero verlos juntos me entristeció. Yo nunca había tenido eso con mi padre verdadero. Había vivido y fallecido siendo un bastardo. En realidad tampoco lo había tenido con Jonathan porque, aunque lo quería, siempre había mantenido cierta distancia.

Al día siguiente conocí a Rachel en persona en otro parque. Mientras Jonathan esperaba sentado en un banco, en silencio, por una vez en su vida, nos tomamos la medida.

—Bueno —dije, mirándola. Tenía el pelo oscuro y ojos verde esmeralda. Era bonita y tradicional. La hija con la que sonaban los padres. Horror—. ¿Cómo se conocieron tu madre y Jonathan?

—Fueron juntos al instituto —dijo Rachel, tensa.

—¿Y nunca te habló de él?

—No —sonó defensiva. Tuve la impresión de que el encuentro la hacía tan «feliz» como a mí—. Pero ahora estamos juntos, eso es lo que importa.

—Me alegro por ti —dije. E intenté que sonara a verdad, cuando en realidad quería decir: «¡es mío!». En cierto modo. Supongo.

—Mi madre murió hace unos meses y me dejó una nota sobre él —se mordió el labio y desvió la mirada—. Lo busqué y ya conoces el resto.

—Siento tu pérdida —me ablandó saber que acababa de perder a un ser querido.

—Gracias —ella también se ablandó.

—Supongo que esto significa que ahora somos hermanas —nuestros ojos se encontraron. La verdad, siempre había deseado tener una hermana. Alguien con quien hablar y reír. Una compañera de juegos.

—Siempre deseé tener una hermana —dijo ella con añoranza, reflejando mis pensamientos. Sonreí. Y no hizo falta más.

Después de eso pudimos relajamos y hablar de verdad. Pasamos más de una hora juntas, hablando de nuestras preferencias culinarias, de los hombres de nuestras vidas; ella era madre soltera, y de las sesiones de terapia de Jonathan. Nos prometimos seguir en contacto. Jonathan no dejó de sonreír en todo ese tiempo. Me marché del parque con el corazón ligero y la sensación de que había hecho una amiga.

Pasé todas las tardes de esa semana hablando por teléfono con Harry, acariciando mi PDA como si fuera mi juguete favorito. No se lo pedí, ni él a mí, pero deseaba que viniera a casa. Necesitaba que viniera. Pero todas las conversaciones eran iguales.

Yo: Creo que nos vendría bien algo de sexo.

Harry: Mala idea.

Yo: ¿Por qué?

Harry: Quiero algo más que sexo de ti.

Yo: Adiós, recatado y timorato bastardo.

Habíamos cambiado los papeles. Él era la mujer «Espera-a-que-nos-casemos» y yo el hombre «Vamos-a-la-cama». Esa mañana, mientras me daba una ducha caliente, comprendí que mi único recurso era convencerlo de que fuera mi «novio»; me sentí como una tonta al pensarlo. Probaríamos eso, a ver cómo iba. No era matrimonio, pero se acercaba. Eso era lo que él quería, en cierto modo, y yo no era tan egoísta, eso esperaba, como para no intentarlo al menos. Si hablábamos por teléfono todos los días, ¿por qué no pasar las vacaciones juntos? ¿Por qué no tener citas románticas?

Practicaríamos montones de sexo alucinante y exclusivo. No le diría que lo amaba ni nada de eso, pero intentaría comportarme como una novia de verdad.

Beautiful mess (Harry Styles)¡Lee esta historia GRATIS!