Capítulo 5

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«Mi señor Jacques, estaba dando vueltas en su habitación, seguro sopesando las cosas que habían pasado en casa de ese viejo, cuando llegué lo vi bastante perturbado y le comenté que había averiguado algo bastante importante».

—Dime todo lo que has averiguado «Me apremió a que hablara».

—Mi señor, los hombres que vinieron a averiguar sobre el viejo «comencé a informarle casi sin tomar aliento» no pudieron saber sobre ese joven porque hace poco vive allí.

«Mi señor comenzó a caminar nuevamente por el lugar. Aparentemente lo que le contaba no tenía sentido para él ya que tenía el ceño fruncido y estaba claramente pensativo. Algo no le terminaba de convencer».

— ¿Estás seguro? «Me preguntó incrédulo».

—Madame Hilona fue la que me dio mayor información «Él me hizo un gesto para que se sentara a su lado y me pidió que continuara y así lo hice». Ella me dijo que no sabe exactamente hace cuánto que está viviendo con el viejo Ebert, pero hace un par de días su mozo fue por un encargo hacia esa granja y pudo ver al joven que estaba siendo cruelmente azotado. El mozo que conoce al viejo Ebert desde hace tiempo, reconoció al muchacho como el sobrino del viejo, hijo de un hermano menor que murió hace unos meses de una extraña enfermedad. Ella cree que sífilis «Solo de pensar en esa horrenda enfermedad me estremeció, pero seguí con mi relato». Dice que el viejo se molestó mucho al ver al mozo y casi le cae golpes a él también por interrumpir el castigo que le estaba implantando a ese joven.

— ¡Ese hombre es una bestia! «Se indignó mi señor».

—También me contó «continué» que el viejo solía salir algunas noches y no regresaba hasta entrada la madrugada. Su carreta vieja siempre pasa por el frente de la posada y ella siempre lo veía ofuscado cada vez que regresaba «A esas alturas de mi relato, señoría, tuve que quedarme un momento en silencio porque el semblante de mi señor era muy serio y yo ya deducía lo que estaba pensando» ¿Mi señor, vamos a ir esta noche a la granja de todas maneras? «pregunté sabiendo cuál sería su respuesta».

—Iremos, Guy, iremos. Ese pobre joven está sufriendo la más terrible de las torturas a manos de ese hombre y es nuestra responsabilidad librarlo de tal tormento, a la vez, pondremos a salvo a toda mujer que vive en el reino.

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El Camino al destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora