Capítulo 2

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—Lo que le voy a contar su señoría —explicó—, fue lo que pasó e intentaré contarlo con la mayor exactitud que mi memoria me lo permite. Íbamos por los caminos que llevaban al pueblo de Grace en la carroza alquilada aquí mismo. Habíamos salido muy temprano para poder llegar antes del almuerzo, pero una serie de imprevistos en el camino principal nos hizo tomar las rutas secundarias. Estas no estaban en buen estado debido a las constantes lluvias y deslizamientos de lodo de los cerros; por eso, nuestro trayecto fue accidentado. El coche tuvo que ir lento por ese motivo. Para cuando llegamos a la posada donde seríamos recibidos, ya era casi de noche y no tuvimos más remedio que pernoctar en ese lugar.

Guy bajó por un momento su mirada a las manos, estas temblaban levemente debido a los nervios que los tenía alterados, aun así continuó relatando su llegada.

—La gente que nos recibió en la posada eran amables y saludaban con sinceras sonrisas en sus caras. Mi señor lo apreció. Era gratificante ser recibidos con la mayor cordialidad y más debido al delicado y serio asunto que nos llevaba a ese lugar. Hablé un momento con la madame de la posada y luego le indicó a un hombre que nos guiara hacia los aposentos donde mi señor se instalaría. A ambos nos habían dado dos habitaciones contiguas, unidas por una puerta en común.

Guy luego de hacer una pequeña pausa para ordenar sus pensamientos, continuó.

—Mi Señor... «Le dije con voz cauta al duque Jacques quien reprimió claramente un gesto de malestar. Nuevamente él se había sumido en sus pensamientos y no tuve más remedio que interrumpir sus cavilaciones» La madame me dijo que todo está listo y que el día de mañana podremos ir a la finca que nos han preparado.

—No entiendo por qué tenemos que pasar la noche en esta posada «se quejó mi señor», si el viaje a la finca no nos llevará más de media hora como máximo.

«Me fue imposible ocultar la incomodidad de tener que contradecirle, pero era necesario quedarnos en la seguridad de aquella posada y el duque sabía el por qué».

—Mi Señor, es peligroso ir por los caminos al caer la noche «le hice recordar», y para cuando estemos a mitad del viaje la oscuridad será completamente dueña y señora de nuestros destinos. Corremos el riesgo de no completar esta importante misión encomendada por su padre si salimos a merced de la oscuridad de la noche. Por favor, no se exponga a los peligros que pueden tener estos sombríos parajes, necesitamos concluir con éxito nuestra empresa.

«Mi Señor me sonrió seguro al ver la preocupación dibujada en mi rostro y el tono imperioso de mi voz.»

Guy hizo una pausa para mirar al conde y al escribano, tenía vergüenza de lo siguiente que sucedió y al parecer el conde lo comprendió. Éste miró hacia los guardias y les hizo una seña para que abandonaran la habitación, cuando así lo hicieron, el joven asistente se relajó visiblemente y continuó con su relato

—Gracias su señoría —Respondió el asistente. Volvió a tomar aire y dirigió su mirada a un punto exacto en la mesa para intentar concentrarse mejor—. Mi señor —continuó luego de una pausa—, caminó hacia mí y colocó su mano en mi hombro apretando con fuerza, pero no con rudeza, después me alborotó los cabellos en clara señal de aprecio. Inmediatamente me dirigí a prepararle el baño y alistar la ropa de dormir. Había sido un trayecto pesado y era seguro que mi señor estaba agotado. Al momento en que todo estaba listo me dispuse a salir de la habitación, pero mi señor me pidió que no me retirara —contó Guy con vergüenza en la voz, el conde solo sonrió amablemente instándolo con una seña a que continuara.

— ¿Vas a permitir que me bañe solo? «Me preguntó en voz alta y tranquila. No pude evitar el calor que sentí no solo en mi rostro... sino en todo mi cuerpo».

Guy miró al conde y este estaba muy atento escuchándolo, mientras el escribano solo se limitaba a escribir aparentemente inmune a nada de lo que decía.

Él continuó relatando:

«Cerré con pestillo la puerta principal y la que daba a mis aposentos, luego me dispuse a atenderlo. Sabía que mi señor debía descansar, pero estoy para servirle sin negarme a cumplir ninguno de sus requerimientos».

—Mi señor «le hablé distrayendo su mirada hacia mí y lejos del horizonte que había estado observando a través de la ventana», disculpe, ya está listo su baño «le dije mientras veía como me sonreía y me hacía señas para que me acercara». La madame Hilona «añadí mientras me acercaba a él» ofrece que si usted necesita de compañía para que atienda sus necesidades privadas, bien puede darle lo mejor del lugar sin un costo adicional «El duque se me quedó mirando sonriente, mientras dejaba que le fuera quitando la ropa para que tomara su baño».

—Imagino que le respondiste por mí «solo pude asentir».

Relató Guy mientras sentía que el rostro comenzaba a quemarle por la vergüenza de estar contando esas intimidades especialmente porque en ese momento el duque le había estado comenzado a sacar la ropa. Era sabido que los grandes señores muchas veces tomaban como amantes a sus jóvenes asistentes, eso era normal, hasta aceptado en silencio siempre y cuando no sea notorio, pero a Guy se le hacía muy difícil contar los momentos íntimos que tuvo con su señor. El conde al ver que el joven se había quedado callado y bastante abochornado, lo instó con calma y amabilidad para que continuara, y así lo hizo.

«Mi señor tomó su baño y me daba indicaciones» Explicó obviando el hecho de que ambos eran los que se bañaban juntos.

—En este viaje «me dijo de pronto mi señor con voz calmada —Guy recordó claramente como el duque acariciaba toda su piel mientras él estaba sentado sobre el duque», tendremos que enfrentarnos a un incierto destino —siguió contando Guy y se estremeció al recordar la suave voz que usó su señor al hablarle al oído, a pesar de que tenía que contarlo todo, los detalles íntimos no los explicaría. Prosiguió narrando—. Confió en que todo saldrá bien, mis hombres dieron con la casa del asesino, pero si algo llegara a pasar...

—Nada pasará, se lo aseguro «Le dije a mi señor»

Nuevamente recordó como había gemido al sentir en ese momento las fuertes manos acunar sus testículos y apretarlos levemente a modo de masaje. A pesar de encontrarse un poco asustado por estar sentado frente al conde y del escribano, no pudo evitar excitarse.

Guy continuó relatando:

—Sí pasara algo «me habló serio mi señor» deberás irte lo más aprisa posible al pueblo y preparar a todos los hombres que puedas conseguir para incursionar en esas tierras, ellos deberán estar atentos a mi llamado. Así podremos tener bajo la ley al asesino. Sin importar lo que me suceda, deberás ponerte a buen recaudo mientras la detención está en marcha «Al intentar protestar... me insistió en que lo obedeciera».

Tuvo que morderse levemente el labio inferior al recordar vívidamente como su señor le había apretado algo fuerte aquella zona delicada que todo hombre tiene. Su señor logró que él se retorciera no por el dolor, sino por el placer que sintió recorrerle todo el cuerpo.

—Promételo Guy «insistió mi señor», no podré seguir adelante sí sé que no estarás a salvo cuando sea requerido. Lemonie ya tiene mis instrucciones y en cuanto reciban la orden vendrán a más tardar mañana al caer la noche. Pero nosotros no podemos esperar tanto, debemos actuar. Ahora se bueno y promete que irás por ayuda y ponerte a buen recaudo si así es necesario, promételo Guy.

—Se lo prometo «se lo juré»

Después de recordar aquella escena en la bañera, casi pudo sentir nuevamente como lo preparó para que pudiera recibirlo en su interior. Guy recordó que esa noche lo había tomado con tanta amabilidad y fue tan cariñoso que luego había llorado de felicidad al poder no solo llamarlo sino sentir que era "su señor".

Esa noche habían hecho el amor de una forma que jamás olvidaría.

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El Camino al destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora