Capítulo 1

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Era del Emperador Stuardo II

Reino de 'Espinar' bajo el año V del Rey Filipo I

Sala de interrogaciones

Palacio de justicia en "Cabildos Altos"

La sala de interrogatorio estaba situada en el sótano del palacio de justicia, en la entrada se situaban dos guardias que la custodiaban, tan altos como el marco de la puerta y tan letales como una víbora hambrienta. Adentro, en medio de aquella amplia habitación, se encontraba una mesa ovalada con dos sillas y en una de ellas se encontraba el conde Lemonie repasando unos escritos sobre el asesino de las mujeres encontradas en el camino. Frente a él, se encontraba Guy quien era el asistente del duque Jacques y estaba a punto de dar su manifestación sobre lo ocurrido en el pueblo de 'Grace'.

— ¿Entonces Guy, podemos comenzar con su declaración sobre lo que pasó en el pueblo de Grace?

—Sí su señoría, estoy listo para decirle todo lo que paso.

—Está enterado que si miente o falta a su palabra al decir la verdad, la horca será su siguiente destino —no era una pregunta, sino una afirmación. El joven asistente se irguió en su asiento y aceptó con valor lo que le aseguraban—. Bien, entonces... —volteó hacia uno de los guardias, con un ademán este salió raudo, volvió a los pocos momentos trayendo otra banca y tras él venía un hombre adulto con varios papeles y un estuche de tinta. Se acomodó en uno de los lados de la mesa, al estar listo, hizo una señal al conde y este prosiguió—. Estamos escuchándolo, sea lo más preciso y detallado en su relato, sobre todo, no tenga miedo de contar lo sucedido, nada de lo que diga aquí saldrá a la luz salvo lo estrictamente necesario.

Guy, respiró hondo y volvió a asentir, miró hacia la ventana donde se dejaba ver pasar los rayos del sol de la mañana. Rogó a los cielos que le diera fuerza para contar todo lo sucedido y no desmoronarse en el proceso. La noche anterior había sido una pesadilla y tenía miedo de evocarla, era como si pensara que todo volvería a suceder nuevamente con tan solo pensar en aquellos sucesos, eso lo haría real y no deseaba que eso ocurriera.

—Cuando esté listo, Guy —lo instó amablemente el conde.

El joven lo miró, tomó aire y valor de donde no lo tenía para comenzar su relato.

—Su señoría, tiene que tener en cuenta que desde que salimos de estos dominios y fuimos al pueblo en mención pasaron cosas bastante privadas. No sé si el duque estaría de acuerdo que las mencione —el conde asintió comprendiendo lo dicho.

—Sin embargo, Guy es importante saber los detalles. No por morbo sino para saber la real dimensión de lo sucedido de su actuar y de las consecuencias que estas han traído.

El asistente comprendió que solo era por el bien de esclarecer todo lo sucedido. No hacía poco más de una hora que había llegado y no tuvo tiempo ni de pensar realmente en que lo interrogarían de inmediato. Volvió a tomar aire, se aclaró la voz y comenzó a relatar su viaje con el duque Jacques, su señor, su dueño.

El Camino al destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora