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Joy abrió la puerta con una sonrisa en sus labios.

- ¡Hey, Freddy!

Le dio un abrazo acompañado con un tierno beso que el moreno no dudó en corresponder. Sus labios se separaron, pero sus cuerpos no. Joy enseguida vio la cara triste de su novio.

- Hey... ¿Estas bien? - Dijo casi en susurro, acariciando su mejilla con cariño.

El moreno levantó los hombros en señal de duda mientras se miraban sus hermosos ojos azules.

- Solo necesitaba... algo de compañía y despejar la mente. - Miró sus labios.

Joy sonrió forzosamente y le animó.

- Claro, pasa.

Los dos se separaron. Joy vio la pulsera que esta mañana había regalado a su novio para después sonreír.

- Te la has puesto... - Acarició su mano con un sonrojo.

- Si... - Sonrió. - Es preciosa.

Freddy se agachó y le dio un beso en la mejilla a la rubia.

Entraron a casa y Joy cerró la puerta. Se fueron al salón, Freddy se sentó en el sofá.

Joy iba con una jersey sencillo y algo suelto de color gris, unas mallas de color negro y su melena la sostenía una hermosa cola de caballo con un lazo de color rosa claro. No tenia zapatillas, si no unos calzetines de unos pandas muy adorables.

- Ha empezado a hacer bastante frío... - Dijo Joy frotándose las manos.

Freddy sonrió.

- Si...

- Voy a ir a por un chocolate caliente, ¿quieres algo...? - Dijo Joy casi en la salida.

- Ah, n-no, no te preocupes.

El moreno se quedó solo en el salón mirando a la nada mientras esperaba a que su novia viniera. No lo iba a negar, estaba demasiado guapa para no ir arreglada.

Se sentía afortunado...

Joy apareció con una sonrisa y se sentó junto a Freddy mientras le daba un sorbo al chocolate caliente.
Freddy rió.

- ¿Q-Qué? - Preguntó con una sonrisa.

- Tienes un bigote de cholocate. - Rió. Pasó su dedo pulgar con encima de los labios de Joy para limpiarle el chocolate, los dos tenían las mejillas algo rojas.

Joy dejó la taza de color blanco con rayas moradas pastel encima de la mesa y pegó un brinco para levantarse.

La televisión estaba justo en frente del sofá, fue hacia ella, abrió un cajón y sacó dos mandos de PS3.

- ¡No me ganarás a unas partidillas! - Le lanzó el mando desafiante, este lo cogió al vuelo.

- ¿Qué no? - Rió. - Eso ya lo veremos... ¡Call of dutty, ahora!

- ¡Poniendo el juego! - Dijo sacando el juego de su caja para meterno en la consola. - ¡Phhh! - Se tiró al sofá con él.

- ¡Ha! ¡Sabes que no puedes ganarme, osito!

Y los dos se pusieron a jugar entre risas.

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Ya se había hecho un poco tarde. Eran las nueve menos diez y Freddy ya se había despedido de su novia después de perder todas las partidas que había echado contra ella.

Se lo había pasado muy bien con ella, y tenia una sonrisa en los labios.

Sin darse cuenta llegó a casa. Parecía que su madre aún no había llegado, pues su coche no estaba en la puerta del hogar.

Freddy sacó sus llaves del bolsillo y abrió la puerta. Después la cerró otra vez con llave y se fue a la cocina.

- ¿Mamá? - Preguntó, efectivamente no había llegado.

Desde que su madre hizo todo lo que hizo, dejó de llamarle «Má», pues lo hacía ya que era un apodo cariñoso, pero sinceramente ya no la tenía ni respeto.

Cogió una pizza de la nevera y la pre-calentó en el horno. Tenia mucha hambre.

Después de esperar impaciente a la pizza, la sacó del horno y la puso en un plato rápidamente. Freddy fue directo a cogerla, quemándose las huellas de los dedos.

La pizza era de carbonara, una de sus favoritas. Cuando la pizza ya no quemaba, cogió un buen trozo y se lo comió.

Tras comer casi toda la pizza, dejando dos o tres trozos, bebió un poco de Trina, lo recogió todo y se fue hacia su cuarto.

Se había olvidado completamente de que su hermano dormía en su cama plácidamente... ¿Y ahora donde dormiría?

La culpabilidad y la confusión inundaba a Freddy, más un mal sabor de boca.

Lo ignoró como pudo y deslizó su camiseta hacia arriba para ponerse el pijama. Notó como su hermano se cambió de posición; ya no le daba la espalda.

La cómoda de Freddy estaba justo donde Fred miraba, y tenía algo de vergüenza a hacer ruido y que su hermano se despertara y lo encontrara cambiándose...

Seguro que si no le hubiera gritado que tenia novia le hubiera dado un tierno beso en los labios y se hubiesen dormido abrazados, pero eso estaría mal.

Freddy rápidamente se puso la camiseta, el pantalón del pijama y tiró la ropa que había llevado por la tarde encima de la silla del escritorio.

Parecía que tendrían que dormir en la misma cama...

Esto no le hacia gracia, Freddy estaba triste, pero por lo menos su novia Joy había podido hacerle feliz durante unas horas.

Para su poca suerte, la cama no estaba a una esquina de su cuarto, por lo que podía rodearla, meterse a dormir y gracias a que Fred se había cambiado anteriormente de postura podrían dormir dándose la espalda.

En la misma cama, pero sin ningún tipo de contacto.

Y eso hizo Freddy, apagó su móvil que anteriormente lo había usado como lámpara para no caerse y mirar por donde iba y lo dejó en una de sus dos mesitas de noche que tanía a los costados de su cama para luego intentar dormir.

Cerró los ojos. Oía la respiración tranquila de Fred, que daba paz y tranquilidad a la habitación. También oía sus pequeños ronquidos que soltaba de vez en cuando.

A Freddy no le molestaba, al contrario, le llegaba a gustar...

Freddy se dio la vuelta para verle la espalda.

Su pelo negro estaba ligeramente despeinado. Iba con ropa que le había dejado esta mañana: una camiseta gris y unos pantalones vaqueros. Su camiseta también estaba arrugada, por lo que se podían ver algunas partes de su torso.

Freddy acercó su mano hacia su pelo suave para jugar con el enredándolo entre sus dedos, pero se paró.

N-No...

Se dio la vuelta e intentó dormir.

~.~.~.~.~.~

Tomen un capítulo por los 2 k de votos.

Aún sigo flipando... <3

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Fred. ✧ f r e d e d d y ¡Lee esta historia GRATIS!