"Sigue intentando"

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Hoy Camila ha estado particularmente malhumorada y yo he estado particularmenteocupado en el despacho. Me ha llamado un par de veces para decirmeque está harta de sus compañeros de escenario y que si no fuera porJonathan ya habrían rodado un par de cabezas escaleras abajo.

A mí por otro lado, meha gritado por teléfono cuando la llamé en la mañana para decirleque no saldría a tiempo del trabajo y que sería mejor que ellacomiera en casa o fuera, pero de todas formas, sin mí.

Me habló de compromisosy promesas y yo sólo la escuché medio exasperado porque, aunquesabía que estaba exagerando, no iba a seguir el juego que nosllevaría a más gritos y maldiciones por medio del teléfono.

No sé cuál es suproblema ni por qué está actuando como lo está haciendo el día dehoy. Pero, ya lo sabré en unos minutos. Vengo respirandoprofundamente en el auto para relajarme pues, yo mismo he tenido undía pesado y no quiero pelear con ella.

Meto la llave en elascensor y respiro profundo de nuevo 'Sea lo que sea, no le grites'Me digo para convencerme de que perder los estribos junto con Camilano es la mejor idea; probablemente está hormonal porque si tuvebuena puntería algo dentro de ella se está formando; sonrío alpensar en esto porque me gusta bastante aquello de tener algonuestro, algo que los dos creamos en un acto tan normal y puro comoes hacer el amor. Pero también tengo nervios.

Hace quince días de esoy la he notado cariñosa y soñadora, viendo de más a los niños quese nos cruzan por la calle, incluso, ha presionado para que nossentemos de vez en cuando en un parque para verlos correr de aquípara allá y que yo me familiarice con ellos. No necesitofamiliarizarme, a veces se le olvida que tengo a Emma y que sé cómoes eso de tener un hijo.

Quizás no del todo, esverdad, pues la di en adopción en cuanto di a luz, pero en estosdiez años he tenido la oportunidad de crear lazos fuertes con mihija; hablamos de muchas cosas y reímos, vamos al cine, vamos acenar, nos hemos ido incluso de vacaciones y fui yo quien la enseñóa nadar.

Pero en fin, dejo queCamila me lleve de aquí para allá porque nunca puedo tenersuficiente de su emoción por las cosas, por su pasión. Yo estaríagustosa de escuchar una y mil veces la misma historia si me lacontara así, metiéndose en el papel de cada personaje, haciéndomecreer que es la historia más hermosa jamás contada o escrita.

Me habla de colores parala habitación y se nota contrariada cuando piensa en si llegado elmomento le gustará saber o no el sexo de nuestro bebé.

Me dice que por una partele encantaría que fuera niña para que la llevemos a clases deballet y le enseñemos a cantar y bailar, así como hicieron suspadres con ella. Que le hablaremos de Broadway y de lo importante quees el arte en la vida del ser humano. Que le inculcaremos laimportancia de la existencia de Barbra Streisand en el mundo delespectáculo y como debe de ser una estrella tanto o más brillanteque su madre.

Que quiere ponerlevestidos de las princesas de Disney y llegado el momento hablarle delo que debe y no debe permitir cuando se enamore de un chico.

Pero luego dice que seríabueno tener un niño para que yo experimente eso de tener un hijovarón, se le ocurre que le puedo enseñar de mi música 'De esa tanextraña que escuchas' me dice, 'que lo lleves en tus hombros y leenseñes de deportes'; y de pronto lo veo con un balón de americanoo uno de basquetball o baseball. Preguntándome que si regresáramosa Miami lo dejaríamos ser parte de los que usan la chaquetaLetterman que usaban Zayn y Austin. Por supuesto que la mía no lequedaría porque es de mujer y ultimadamente, Emma es quien la tiene.

Se abre la puerta y laveo echa un paño de lagrimas, sentada en la alfombra con variospañuelos esparcidos en ella. Tiene los ojos hinchados y rojos y séque tiene bastante rato llorando, me preocupo al instante y sueltolas llaves sobre la mesa y la mariconera que dejo caer en el suelocon un sonido seco.

Cuidado con lo que deseas Jauregui¡Lee esta historia GRATIS!