"La propuesta"

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Una noche de viernes, me encontraba en un boliche al que habíamos ido con Axel y Lali a divertirnos.

Luego de haber pasado una fantástica noche allí, a las 05:30 de la mañana, cuando los tres acordamos en irnos, afuera del lugar un joven de veinticinco años -aproximadamente- se dirige hacia mi.
—¿Vos sos el pibe del 128 Rojo? —Me pregunta.
—Sí, soy yo, ¿Se te ofrece algo? —Es todo lo que le respondo.
—La semana pasada te vi probando, y te quería comentar que hay unas carreras que se corren en la misma ruta que probas vos. Pero son sábado por medio y empiezan a la media noche. Hoy hay carreras, y te invito a que vayas a ver, si querés... —Por unos momentos quedo estático, intentando asimilar sus palabras.
—Esta noche no puedo, tengo cosas que hacer con mi novia. Pero voy a ir a ver que tal son esas carreras.
—Dale, te espero, ya quiero ver ese 128 en acción
—Bueno está bien...¿Cómo es tu nombre?—Se me ocurre preguntarle al último momento.
—Me llamo Franco, un gusto. ¿Y tu nombre es?
—Matías...

Gracias a éste chico ya sabía en dónde se situaban las carreras clandestinas de mi ciudad. Por lo poco que pudimos hablar -después de haber preguntado su nombre-, parece ser que hay autos muy rápidos y preparados tal y como lo está el mío.

—¿Mati, me vas a llevar?—Asiento con mi cabeza antes de mirar a Lara.
—Amor, lo llevamos a Axel y vamos a casa, ¿Si?
Ella no hace más que asentir y sonreír levemente antes de soltar un simple "mhm".

Subimos los tres al 147 y conduje  hasta la casa de Axel mientras que comentábamos de lo que había estado hablando con Franco.

—Habría que ir a ver que tal es, Mati ¿Te ha dicho qué días corren?— Pregunta mi amigo.
—Sí. Corren sábado por medio, incluso ésta noche hay carreras, por lo que me dijo.
—¿Podemos ir a ver ésta noche?
—No puedo, voy a ir a comer con Lara.
—Uh, bueno. Pero cuando puedas vamos a ver, no a correr.
—Dale, no hay drama. —Accedo con una sonrisa.

Cuando llegamos a la casa de Axel, él me agradece por haberlo llevado y nos pide que nos cuidemos en el camino. Nos despedimos,  y con mi chica nos fuimos a nuestro hogar.
De pronto, ella me pregunta qué me parecía lo que me había comentado el chico.

—Me llama mucho la atención, bebé, pero primero voy a ir a ver qué tal es el ambiente. —Le respondo.

Una vez en casa, nos acostamos y dormimos los dos juntos como cada noche. Cuando desperté, le dejé en la cama un ramo de rosas junto con una nota, las cuales previamente había comprado para hacerle un pequeño detalle.
Agarré mis llaves, y me fui al taller a ver qué estaban haciendo los chicos. Cuando llego, Axel estaba contándole a Ramiro y a Julián -más o menos- lo que habíamos estado hablando con Franco. Terminé de contar aquél extraño encuentro lo más detallado posible.
—Hoy vamos. —Me dice Rami entusiasmado.
Una vez más repito que no podía.

Juli se ofrece a acompañarlo y yo les digo que me cuenten qué les parecía a ellos. Ramiro me responde que hará todo lo posible para contarme, con cada detalle, como es el ambiente y la competencia ni bien pueda.

A la tarde cuando llego a mi casa, estaba mi novia poniendo el agua para tomar mates. Apenas me ve, corre hacia mi y me abraza muy fuerte. Le respondí aquello estrechándola entre mis brazos y besándola suavemente en los labios.

—Cariño, muchas gracias por las flores. —Me susurra con ternura.
—Hey, no es nada. Solamente quería hacerte un pequeño detalle por apoyarme tanto. —Le respondo, acomodando con delicadeza un mechón de cabello detrás de su oreja. Mi niña sólo me miró y me beso  dulcemente.

El lunes, cuando voy al taller, Ramiro me dice que las picadas eran increíbles, que había autos muy buenos, pero que necesitamos ir a ver con el nuestro. Me comentó que existían apuestas bastante altas y coches demasiado rápidos, existían de todo tipo. Había, desde autos estándar, hasta preparados para picadas.
Estaba decidido, el próximo sábado que hubiese picadas íbamos a ir con el 128.
Y así fue, el sábado en que éstas se realizaron, nos decidimos a ir con Axel para comprobar si lo que había dicho Ramiro era cierto, o no.

Sueño de una victoria¡Lee esta historia GRATIS!