Reto 48

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Consigna: Escribe un relato sobre un personaje que lleva más de una semana sin dormir.


DEMASIADO TARDE


Su postura reflejaba cansancio, su rostro gritaba que necesitaba dormir, pero su cerebro seguía enfrascado en mil preguntas sin sentido.

Hacía una semana que el accidente había ocurrido y aun sentía en cuerpo estremecerse cada que escuchaba un auto derrapar cerca de él. Con la mirada fija en el muro casi podía ver una película de lo ocurrido desde aquel día.

Estaba bebiendo, después conduciendo y luego intentando no arrollar a esa chica que salió de la nada. Había escuchado que el semáforo estaba en rojo, pero él ni siquiera había visto un semáforo.

Tampoco recordaba el juicio, solo la sentencia que hacía ecos en su cabeza. "Asesinato imprudencial" dijeron, "4 años en prisión" y luego los guardias, que ahora andaban en cámara lenta fuera de su celda, le habían dejado sentado en el lugar donde justo ahora se encontraba.


"Está en shock" alguien dijo.


"Se volvió loco" dijo alguien más.


"Seguro es culpa del alcohol" todos lo decían.


—¿No tienes hambre? —preguntó la chica ensangrentada a su lado. Comenzaba a alucinar—, si no comes te vas a morir —escuchó de ella y se asustó. Morirse no era algo que quisiera, por eso ni siquiera había cerrado los ojos esta semana. Temía que, si se relajaba, el karma le quitara la vida.

»Estás cansado —dijo la voz dulzona de esa chica que hacía un par de días no le dejaba solo—, duerme —pidió acariciándole el cabello.

El hombre en la cama se giró lento hasta darle la cara y sintió como su frente dolía al ver esa sonrisa tétrica con que le miraba. Ya podía imaginarla sobre su cuello para evitar que él volviera a respirar.

—No tengo sueño —le dijo y volvió el rostro a ese punto dijo que no mostraba nada. Dejando que su mente le reconfortara perdida en la idea de que si no dormía nada malo pasaría.

Le gustaba pensar que todo lo que había en ese lugar eran los guardias que pasaban lento, haciendo ecos en su celda y su cabeza, y esa pesadez persistentes en la frente y nuca.

—Si no duermes te volverás loco —informó la chica tirada en su cama. Él sonrió con ironía, seguro de que esa advertencia había llegado demasiado tarde. 



Y al final "no dormir" conmigo siempre termina en locura. ¿Recuerdan mi reto 29?... 

Saludos hermosuras que me leen. 

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