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Capitulo 03

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Wendy

Miraba por toda la habitación nerviosa, después de que hiciera aquel gesto de besar los nudillos y parte del dorso de mi mano, pero mucho más por haberme dejado llevar hasta allí por él sin ninguna resistencia.

Cuando dijo que quería conocerme lo miré aun con el ceño fruncido y luego opté que mejor me sentaba. Me acerqué a la cama y me dejé caer en ésta con un suspiro. Seguí en silencio mirando como comía las galletas que cogió. Sonreí ladeando la cabeza esperando a que comenzara con lo que sea que se le pasara por la cabeza.

“Realmente es hermoso” pensé sin dejar de observarle. Desde donde estábamos no se escuchaba la cocina, no quería ponerme más nerviosa de lo que ya estaba.

Tengo veintiocho años – dijo de repente, lo miré de nuevo porque estaba mirando hacia la ventana. Estaba lamiendo sus dedos llenos de chocolate derretido. - Los chicos y yo venimos de las Highlands... ¿Crees en las personas que tienen poderes psíquicos Wendy?

Arqueé las cejas elevándolas sorprendida por que preguntara eso, sonreí asintiendo lentamente con la cabeza.

Sí, claro que sí. - respondí y comencé a jugar, inconscientemente, con un mechón de mi cabello.- ¿A qué viene la pregunta?

Yo soy una de esas personas... - dijo encogiéndose de hombros sin dejar de mirarme – Y mis amigos también - sonrió haciendo un gesto con la cabeza hacia la puerta.

Parpadeé boquiabierta y luego comencé a reír a carcajadas histéricas, pero al ver que estaba serio dejé de reír y nos quedamos mirando de nuevo.

Vaya eso es genial – sonreí sin saber muy bien qué más decir. Realmente me había dejado sin palabras, le miré nerviosa y vi como se formaba una sonrisa en su rostro.

Si, realmente lo es – me sonrió de vuelta y se levantó, puso la silla delante del escritorio para luego sentarse a mi lado en la cama pero más cómodamente. - Entonces... ¿Cuando es tu cumpleaños?

Me sorprendió cuando cambió de tema tan rápido sin ni siquiera preguntarme si quería ver sus poderes o lo que sea que hiciera.

Pues el sábado que viene...- respondí en un susurro sin estar algo segura de a qué se refería con todo aquello.

Mierda, llegamos tarde.

Kyle.

Me sorprendió que al principio se riera pero terminara aceptándolo tan fácil, tenía pensado en hacer una pequeña demostración si preguntaba, pero al no hacerlo enseguida cambié de tema para saber cuando era su cumpleaños. Pero su respuesta fue más que inesperada.

Mierda, llegamos tarde – murmuré pasando las manos por mi cabello y con los ojos cerrados.

¿Qué quieres decir que “llegamos tarde”? - preguntó ella. La miré entre mis dedos ya que estaba frotando mi rostro.

No quería mentirle, pero a la vez tenía miedo de que reaccionara mal cuando le dijera que cuando cumpliera los veinte también tendría poderes.

“Chicos, ella va a cumplir los veinte el sábado que viene, no voy a tener tiempo de nada” les envié con desesperación a los chicos lo poco pero importante que había conseguido saber de ella.

“Lo sabemos” respondió Johann, siempre era la voz cantante de los tres cuando yo no estaba presente. “Las chicas nos han dicho que quieren hacerle una fiesta sorpresa. Nos hemos reído los tres, verdaderamente va a ser una gran sorpresa”

Me levanté sin hacer caso de las preguntas de Wendy y comencé a caminar al lado de la cama sin dejar de pasar las manos por mi cabello despeinándome más. Paré cuando casi mi cuerpo choca contra el de ella, la miré y vi que tenía los brazos cruzados bajo su pecho y me miraba con el ceño fruncido, haciendo que suspirara por lo que le hacía a mi cuerpo.

¿Vas a responder ahora a mis preguntas? - preguntó con un tono enfadado. Volví a suspirar y negué con la cabeza.

Cuando sea tu cumpleaños lo sabrás. Ahora no sé como decirlo, por lo que tendrás que esperar una semana. - Me dejé caer de nuevo en la cama esta vez quedando tumbado, puse el brazo derecho encima de mis ojos intentando calmarme.

Qué bien pues – dijo con sarcasmo.

No le respondí, simplemente volví a suspirar, esta vez más pesado.

Ninguno de los dos dijo nada pero sabía que estaba aun allí sin la necesidad de escuchar sus pensamientos. De pronto noté su movimiento en la cama, sus manos acariciaron mi brazo por lo que aparté este y cuando abrí los ojos ella se sentó sobre mi estómago haciendo que me tensara.

Me hiciste subir para conocernos, ¿No? Eso has dicho. - asentí no muy convencido de lo que quería decir con aquello, no me gustaba escuchar pensamientos si no era realmente necesario hacerlo, pero esa vez no era una de esas veces. - Pues entonces empieza a conocerme– sonrió y se inclinó hacia mi y fue para abajo hasta rozar sus labios con los míos.

Saqué un poco la punta de mi lengua y la pasé por sus labios antes de besar estos, mis manos se fueron hacia su cintura y atraje más su cuerpo a mi profundizando el beso. Que me correspondiera, que tomara esa iniciativa me sorprendió a la vez que me hacía saber que deseaba los besos y tal vez algo más.

Recorrí su espalda con mis manos hasta llegar al final de su camisa y metí las manos dentro para acariciar su piel, cosa que hizo que dejáramos de besarnos. Jadeábamos ambos mirándonos de nuevo fijamente. Sonreí y ella regresó a mis labios una vez más por lo que mis manos se movieron de nuevo por su espalda, su piel suave me hacía jadear dentro de su boca mientras nuestras lenguas se entrelazaban. Si no parábamos ahora sería realmente difícil luego, pero cuando ella gimió cuando mi mano agarró uno de sus pechos tenía claro que no íbamos a parar ninguno de los dos. 

El destino de la DiosaRead this story for FREE!