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Capitulo 01

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Wendy

Estaba vistiéndome después de una buena ducha cuando escuché el ruido del motor de un coche estaba en la calle, me asomé por la ventana viendo un todoterreno aparcar en la casa de al lado. Fruncí el ceño y me quedé mirando, cuando las puertas del coche se abrieron y salieron de éste cuatro impresionantes chicos.

Los miraba atentamente a cada uno, eran chicos que te quedarías mirando dos veces si los ves pasar por tu lado en plena calle llena de gente. Pero al llegar al chico que había salido de la parte trasera del piloto, sentí recorrer un escalofrío por todo mi cuerpo cuando sus ojos y los míos se encontraron. Dejé de respirar mientras mi mente gritaba que me apartara de la ventana, pero mi cuerpo había dejado de funcionar, no podía moverme.

Ese chico se parecía al actor Ian Somerhalder, pero uno de sus amigos lo llamaba a gritos por el nombre de Kyle, pero parecía no hacerle caso porque no dejaba de mirarme y de pronto sonrió y asintió lentamente con la cabeza. Al hacer él eso vi de reojo como sus amigos se giraban hacia mi casa por lo que pude mover mi cuerpo y apartarme por fin de la ventana y terminar de vestirme, dentro de nada las locas de mis mejores amigas aparecerían en el coche de Mia y seguramente se pondrían a curiosear sobre mis nuevos vecinos.

Cuando terminé de vestirme volví a asomarme a la ventana pero ellos ya habían entrado a la casa. No había camión de mudanzas así que tal vez sólo estaban de visita. Debía dejar de pensar cosas que no eran, sobre todo tenía que dejar de pensar en aquel chico y su sonrisa.

De pronto se comenzó a escuchar la música y las chicas cantando a gritos desde el descapotable amarillo de Mia. Aparcaron delante de la casa y saltaron aun gritando y riendo. Negué con la cabeza con una sonrisa y salí hacia las escaleras bajándolas corriendo, llegué abajo y abrí la puerta también gritando y corriendo hacia ellas hacía como una semana que no nos veíamos por mi trabajo y porque ellas ya iban a la universidad, sólo podíamos vernos los fines de semana y se quedaban a dormir en casa.

Desde pequeñas que eramos amigas, Mia, Morgana e Ivette habían estado para mi a mi lado, y yo para ellas. Hicimos una especie de redonda en el pequeño camino que había entre la acerca y la entrada de la casa y comenzamos a bailar nuestro baile, siempre que nos veíamos era lo mismo. Pero la verdad es que no nos importaba. Al terminar de bailar aun entre risas nos abrazamos y luego nos apartamos para ir de regreso a la casa cuando vi el movimiento de las cortinas de una de las ventanas de la parte baja de la casa de al lado, podía verla bien porque estábamos bien cerca el uno del otro.

Habíamos sido observadas en nuestro momento especial, pero la verdad era que a las cuatro no nos importaba lo que pensaran los demás de lo que hacíamos y del escándalo que formábamos allá por donde íbamos.

Entramos en la casa y nos fuimos directas a la cocina, parecía que no se habían dado cuenta de mis nuevos vecinos pero no tardarían en enterarse de ello.

Nos pusimos a hacer galletas cuando les dije que tenía vecinos nuevos.

Kyle.

Cuando por fin llegamos a la calle donde se encontraba la casa, gracias al GPS sobre todo, comencé a notar una leve señal del poder que pronto despertaría en la chica. Al llegar delante de la casa Marcos apagó el coche y los cuatro salimos a la vez. Miré hacia la casa recorriendo con la mirada la fachada hasta llegar a una de las ventanas de la planta de arriba. Allí estaba ella. Nuestras miradas se trabaron mi cuerpo se sacudió imperceptiblemente para los ojos de todos. Ni siquiera me di cuenta de nada más hasta que Logan comenzó a llamarme a gritos desde cerca de la puerta de la casa. Pero al sonreír a la chica y asentir Marcos y Johann siguieron hacia donde miraba y ella se apartó de la ventana.

Suspiré con algo de pesar, realmente era hermosa y no quería quebraderos de cabeza.

Cogí las dos maletas que me pertenecían y caminé hacia la casa, tenía ganas de estar cerca de ella y escuchar su voz.

Realmente estabas babeando por la chica de tus sueños ¿eh? - dijo Johann con su acento alemán entre risas.

Me giré hacia él y le puse los ojos en blanco, hubo un momento de silencio y luego todos nos pusimos a reír, pero de repente se escucharon fuertes gritos desde a fuera. Nos asomamos dos a cada ventana para ver un coche amarillo con tres chicas cantando. Estas salieron del descapotable sin dejar de gritar, la chica hermosa salió de la casa también de la misma guisa y se pusieron a reír, dar saltos y poco después bailaron. Los chicos se fueron a poner su ropa en sus habitaciones, pero yo me quedé mirándolas.

Entre risas entraron en la casa pero nuestras miradas se cruzaron antes de apartarme de la ventana e ir también a mi habitación.

Sus amigas no se quedaban atrás, supe al momento que cada una de ellas les traerían problemas a mis amigos, las cuatro parecían “locas”, pero eran alegres y en unos pocos minutos había visto que eran muy amigas entre las cuatro, como nosotros.

Subí las escaleras con una media sonrisa arrastrando conmigo las dos maletas, fui hacia al único cuarto vacío y allí dejé una maleta encima de la cama, la abrí y comencé a quitar las cosas. Aparte de ropa también había traído mi diario y varios libros que nos servían de ayuda para controlar nuestros dones, eran de personas que en un pasado habían tenido dones de verdad como nosotros. Nos había costado encontrar a los verdaderos, la mitad de los que encontrábamos eran de estafadores.

Fui hacia la ventana después de colocar los libros y me fije en que daba a la parte trasera de la casa, daba a un mediano jardín. Reí levemente, esas cuatro chicas nos darían a todos mucho trabajo. Por suerte para nosotros, teníamos en nuestras habitaciones un baño para cada uno, y el baño comunitario, por decirlo de alguna manera, estaba en la planta de abajo.

Cuando terminé de poner todas las cosas en su lugar, guardé las dos maletas en el fondo del armario. Cogí ropa algo más cómoda y fui hacia el baño para ducharme, necesitaba relajarme del viaje que habíamos tenido en avión y parecía que los demás estaban relajándose porque no se escuchaba nada más aparte de la música que salía de la casa de al lado. Al salir de la ducha, sonó el timbre, estaba seguro de que eran las chicas pues la música hacía unos minutos que ya no se escuchaba, que alguno de los chicos abriera mientras terminaba de secarme.

El destino de la DiosaRead this story for FREE!