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Los vi separarse en solo segundos a la vez que apretaba las puños con fuerza, dejé que mis lágrimas cayeran con libertad y sin poder resistirme, me acerqué a JungKook y comencé a golpear su pecho.

Sentía mis fuerzas extinguirse cada cada golpe pero eso no me impidió a que continuara agrediéndolo por más que sabía que aquello no lo hería en lo más mínimo.

-¡Basta, ¿Qué te pasa pequeño imbécil?!- tomó mis dos muñecas y agitó mi cuerpo con fuerza, observando mi patético rostro llorar frente a él. Forcejeé con él hasta que Jimin nos separó y me acurrucó en su pecho.

-Lárgate de aquí, JungKook.- sentenció él, mientras que yo cerraba los ojos con fuerza y mis manos se aferraban a su pecho.- Lárgate de mi casa, ¡Vete de una maldita vez!

-No me iré hasta que alguno de tus padres me lo diga, tú al igual que yo o el idiota entre tus brazos somos unos simples mantenidos.- habló sereno, escuché como se alejaba hasta detenerse en el marco de la puerta.- ¿No ha sido prueba suficiente, Min? ¿No eres capaz de darte cuenta que fuiste y seguirás siendo su juguete favorito?

...

YoonGi abrazaba sus rodillas mientras estaba sentado en uno de los sofás en la habitación de mis padres, no habíamos salido de ella desde hacia horas y lo único que hemos podido hacer es mantenernos en un silencio sepulcral el cual era interrumpido de vez en cuando por sus gimoteos.

Yo estaba en su misma posición pero en el suelo, a tan solo unos pasos de él, observando todas sus acciones, cada vez que secaba sus lágrimas o mordía sus labios.

Lo herí de nuevo...

-Por favor dime algo, lo que sea, YoonGi...- pedí luchando con el nudo en mi garganta. Ignorando las inmensas ganas de romper a llorar junto con él.

-¿M-Me amas?- preguntó clavando sus uñas en sus rodillas, mirando mis ojos buscando una respuesta.

-Como no tienes idea, pequeño.

-Y-yo también...- confesó limpiando sus lágrimas inútilmente, porque cuando lo hacía, más de ellas volvían a descender.- Y no sabes cuanto odio hacerlo.

Lo vi ponerse de pié y arrodillarse lentamente hasta quedar en frente mío. Acerqué mis manos a sus mejillas, limpiando con mis pulgares sus lágrimas.

-¿P-por qué me amas? YoonGi, no lo sigas haciendo, juro dejarte ir si así lo deseas.- hablé con voz rota, apoyando mi frente con la suya y cerrando los ojos, queriendo imaginar que nunca pronuncié esas palabras.- Te estoy destruyendo, amor...

Sus temblorosos dedos imitaron mis acciones, tomando cada lado de mi rostro. Abrimos los ojos al mismo tiempo y acercamos nuestros labios lentamente, uniéndonos en un beso roto, uno amargo y doloroso.

-Destrúyeme, Jimin.

...

El cielo en otoño podía llegar a ser realmente hermoso, las tardes teñidas de un color de tonalidades naranjas y amarillas, inspiraba un ambiente melancólico o así nos sentíamos cada vez que salíamos a recostarnos al jardín.

Taehyung y yo nos recostábamos en el pasto, nuestros cuerpos estaba estirados mientras mirábamos el sol esconderse cada vez más.

Era una tarde triste para ambos, no era necesario hablar para saberlo.

-Déjalo ir... él no es lo suficientemente bueno para ti.- dije vagamente, pensando en como consolar a mi amigo después de la partida de JungKook al país en donde sus padres se encontraban.

-¿Por qué es una mierda enamorarse?- preguntó y le di toda la razón, el amor para nosotros era tan inexistente como alguna doctrina fantástica.- ¿O será que nosotros somos una mierda?

My Sweety | YoonMin¡Lee esta historia GRATIS!